Los caminos de la cultura siempre se cruzan

Corrían los primeros meses de 1959 cuando la Revolución asistió —y propició— a la fundación de sus dos primeras instituciones culturales: la Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. Ambas abrirían las puertas de Cuba a cineastas, teatristas, escritores, intelectuales de todo el mundo y, en especial, del continente.

Seis décadas después, la Sala Che Guevara asistió, el pasado viernes, a sendos homenajes, uno nacido desde la institución que fundara Haydee Santamaría, y que fuera correspondido a su vez por el que trajera hasta esta Casa el Icaic.

La celebración inició con aquellos fragmentos de memoria que atesora la Casa, en los cuales los caminos de esta se han cruzado o superpuesto con los del Instituto creado por Alfredo Guevara. Esos fragmentos incluyen nombres como Santiago Álvarez, Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez Alea, Roberto Fernando Retamar o Fernando Pérez, además de la tradición gráfica que ha acompañado a ambas instituciones desde su nacimiento.

Abel Prieto, presidente de la Casa, hizo referencia a la innegable importancia que tuvieron —y tienen— la Casa de las Américas y el Icaic en la divulgación de la cultura cubana durante estos sesenta años. A cómo gracias a Haydee y a Alfredo, los oscuros años del quinquenio gris no fueron capaces de opacar todo lo logrado hasta el momento.

Durante el homenaje, la Casa hizo entrega al Icaic de una colección de carteles de cine atesorados durante todos estos años; y el Icaic a su vez obsequió un cartel especial, diseñador por Nelson Ponce para la ocasión, junto a una selección de Noticieros Icaic donde aparece de alguna manera el trabajo de la Casa.

Ramón Samada, presidente del Icaic, aseguró que la relevancia de estos aniversarios no radica en que ambas instituciones se hayan fundado juntas, sino en lo que hicieron inmediatamente después; mientras Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, leyó a continuación las palabras de elogio.

El homenaje concluyó con la proyección del corto El sueño del Pongo, adaptación literaria del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar de un cuento de José María Arguedas, y dirigido por Santiago Álvarez. 

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