Presentados los Premios Casa 2019 en la sala Che Guevara

Alex Díaz, Josefina Saldaña Portillo, Eduardo Fernando Valera, Reinaldo Funes Monzote y Caridad Tamayo

En la tarde del miércoles fueron presentados en la sala Che Guevara, de la Casa de las Américas, los libros ganadores del Premio Casa en la pasasa edición.

Con una presentación previa en la ciudad de Cienfuegos el pasado sábado, hoy llegaron a la Casa gran parte de los autores de los volúmenes. En este caso, el escritor argentino Eduardo Fernando Valera, autor de la novela La marca del viento; la académica norteamericana Josefina Saldaña Portillo por su ensayo (estudios sobre latinos en los Estados Unidos) Lo que el indio da: geografías raciales entre México y Estados Unidos; el historiador cubano Reinaldo Funes Monzote por su ensayo Nuestro viaje a la Luna. La idea de la transformación de la naturaleza en Cuba durante la Guerra Fría; y en nombre de Alexis Díaz Pimienta, autor de Piel de noche, ganador en la literatura para niños, su hijo Alex Díaz leyó unas décimas a propósito de la presentación de los seis títulos que su padre enviara desde Córdoba, España y que publicamos al final de esta nota.

Caridad Tamayo, directora del Fondo Editorial, comentó el libro de poesía Yaraví para cantar bajo los cielos del norte, de Juan José Rodinás, como un hermoso poemario de errancia en el cual el autor se contamina de la obra del grafitero Bansky y devuelve una poesía de introspección y muy filosófica. Asimismo, comentó sobre la obra Por encima del mar, de la escritora brasileña Deborah Dornellas, que habla de la violencia, el sexismo, la racialidad, temas contemporáneos que atraviesan diversas geografías.

El escritor argentino Eduardo Fernando Varela comenzó su intervención recordando que cuando recibió la noticia de su premio no podía creerlo. Solo al ver, la firma de Roberto Fernández Retamar debajo del correo, se dio cuenta de que no era una broma. Su novela, según explicó, se desarrolla en la Patagonia, una Patagonia mística sobre la cual también él inventó nombres que no existen pero que reflejan estados de ánimo. En esa errancia y desanclaje en el que viven los personajes, sus protagonistas un camionero y una mujer que trabaja en un parque de diversiones itinerantes se encuentran, pero ni el amor puede salvar su condición de errancia. Una novela que partió de un guion cinematográfico al cual tuvo que hacerle grandes transformaciones.

Josefina Saldaña, por otra parte, también hizo alusión durante sus primeros minutos de intervención a la gran influlencia que sobre ella tuvo la lectura, siendo muy joven, de Caliban, el emblemático ensayo de Fernández Retamar. «Con él aprendí la ética intelectual, la defensa de los explotados». De ahí, aseveró, su libro se centra en comprender la diferencia, que no es idiomática, sino política de los indígenas latinoamericanos (según su experiencia en México, en la selva de Lacandona junto a los zapatistas) y los de pueblos originarios de Estados Unidos y Canadá. Según sus investigaciones que se ubican en la frontera entre Estados Unidos y México (las ciudades de Laredo), los colonizadores españoles intentaron al menos aceptar la lengua de las comunidades indígenas, pero los ingleses siempre tuvieron el interés de apartarlos. También, como se comentó en la mesa, su libro es un libro sobre el conflicto de las fronteras. Saldaña donó la mitad del valor monetario de su premio para la Casa de las Américas. «Es lo menos que puedo hacer».

El historiador Reinaldo Funes, quien en estos momentos se encuentra de profesor visitante en la Universidad de Yale y viajara a la isla expresamente para la presentación, comentó sobre la génesis de su ensayo inspirado en la figura de Antonio Nuñez Jiménez, de ahí la importancia de la contribución de la Fundación en estos estudios. La combinación de su formación como historiador y su biografía personal marcada por un interés ambientalista y agrícola, lo inclinaron también hacia los caminos de este libro. Desde una perspectiva crítica sobre el desarrollismo en Cuba que tiene como contexto la Guerra Fría (aunque afirmó el autor que Cuba ha estado en la Guerra Fría mucho antes de que se acuñara el término) hasta el Periodo Especial, el volumen se concentra en las estrategias de desarrollo en la agricultura y las complejidades y subtemas que ello implica. En forma de broma, auguró que el próximo tomo estará dedicado a este mismo asunto pero en la ganadería, «así que será más polémico que este.»

Alexis Díaz Pimienta envió estas décimas que explican por su mismas no solo su libro, sino los demás títulos que acompañan al suyo en el Premio Casa 2019. Un hermoso tributo a la literatura desde su peculiar poesía.

«Hoy , 29 de enero,

en Casa de las Américas,

sede de empresas quiméricas

para un continente entero;

hoy, casi entrando en febrero,

en un rincón del Vedado,

el público y el jurado

del premio Casa se juntan

y ya juntos se preguntan si los libros han llegado.

¡Pue sí! Ya están en La Habana

todos los libros premiados,

editados, publicados

por esta Casa cubana.

El Fondo de Casa gana

seis títulos diferentes,

los libros sobresalientes

en el concurso anterior

seis libros de alto valor

que hoy llegan a los presentes.

Ya tiene impreso soporte

un libro espectacular:

“Yaraví para cantar

bajo los cielos del norte”.

Literario pasaporte

de Rodinás, luz esférica,

otra mirada hemisférica,

otro libro que ilumina:

biografía clandestina

de un Banksky de Sudamérica.

Y en “Nuestro viaje a la luna”

Reynaldo Funes Monzote,

hijo de palma y mogote,

de capitalina cuna,

nos contará –qué fortuna–,

(con amplia bibliografía

que hasta ahora no se sabía)

cómo la naturaleza

de Cuba a cambiar empieza

durante la Guerra Fría.

Y “Estudios sobre latinos

en suelo estadounidense”

da un título con suspense,

da un título con caminos

nuevos, trenzando destinos

que el tiempo entremezcla y suma.

“Lo que el indio da”. En la bruma

tendrán luces doctorales

las geografías raciales

entre México y “la Yuma”.

«Lo que el indio da» es buen título.

«Lo que el Indio da» es historia.

«Lo que el indio da» es memoria.

«Lo que el indio da» es capítulo

nuevo, con largo subtítulo

para un mestizo destino.

Un trabajo tan genuino,

una historia tan genuina

Que hasta María Josefina

Saldaña-Portillo vino.

Y está «La marca del viento»,

novela del argentino

Eduardo Fernando, un fino

narrador, con un sustento

irónico para un cuento

lírico que cuenta el viaje

iniciático y salvaje

de Parker, el camionero.

Un hallazgo verdadero.

Una fiesta del lenguaje.

Una novela de viajes,

de leyendas y aventuras,

de amor y fuga, locuras

en diferentes leguajes.

Un saxo. Un camión. Paisajes

de aventurera rutina.

Y el lector ya se imagina

esta novelesca empresa,

road movie que atraviesa

la Patagonia argentina.

Y desde Brasil nos llega,

hoy, «Por Encima del Mar»,

otra obra espectacular,

singular, que glosa y juega

con un país que se niega

a sepultar sus raíces.

Negros tristes y felices

que dan a la luz sus huellas

porque Deborah Dornellas

lo cuenta en otros países.

Y por supuesto, mi libro.

Mi «Piel de Noche» infantil.

Infantil y juvenil

y adulto, porque equilibro

en él versos conque vibro

sobre el problema racial.

Un mal que nos sienta mal

a todas las sociedades

y a diferentes edades

como una plaga social.

«Piel de Noche» es alegato

para que desde la infancia

se termine la distancia

de lo negro a lo mulato

a lo blanco. Ese insensato

baremo étnico, racial.

«Piel de Noche» es, al final,

la voz de todos nosotros.

Un niño que es él y es otros.

Tan distinto que es igual.

Gracias doy a mi jurado

(Picayo, Elena, Olga Marta).

A ellos también va esta carta

En versos que he improvisado.

Juro que estoy “obstinado”,

triste de cierta manera.

Nadie sabe cuánto diera

por estar en el salón.

Pero el precio del avión

no cabe en la billetera.

No sé si estarán Picayo

y Elena Dresser allí.

Pero está Olga Marta, sí,

Junto a Caridad Tamayo.

Y Fornet, el del ensayo

y la sonrisa en derroche.

¡Ay, si yo tuviera un coche

con alas me montaría

y en Casa aterrizaría

para leer «Piel de Noche»!

¡Pero vaya lejanía!

Estoy en otra ciudad

y el don de la ubicuidad

no lo tengo todavía.

Y acabo con cita mía

(de vigencia extraordinaria):

“Encomienda necesaria

Para la Cuba futura:

Incluir la asignatura

«Raza Martiana» en primaria.»

Alexis Díaz-Pimienta

Córdona, 29 de enero de 2020

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