Contra la opresión imperialista: cumbe, palenque y quilombo

Por Zuleica Romay

Cumbe Internacional Antimperialista de Afrodescendientes y Africanos, en el marco del Encuentro Mundial Contra el Imperialismo “Por la paz, la soberanía y la vida”, en Venezuela

Por Zuleica Romay

Las luchas sociales y políticas contra la opresión totalitaria del capitalismo han vigorizado las alianzas y articulaciones entre movimientos sociales, partidos políticos y agrupamientos ciudadanos, trascendiendo el parcelamiento sectorial que caracterizó –salvo excepciones– las batallas antisistema del siglo XX.

Indígenas y negros emergen entre los diversos actores de esas luchas y se valen de sus filosofías ancestrales, prácticas culturales y experiencias socializadoras para aportar nuevos nutrientes a las izquierdas en construcción.

El alcance global de los flujos de personas, mercancías, ideas, capital, símbolos y discursos mediáticos configura un escenario translocal que solo puede ser impactado significativamente como resultado de una masiva, organizada y persistente movilización de la gente.

Durante el siglo XX, las luchas y reivindicaciones de los pueblos afroamericanos tuvieron poco peso, en general, en las agendas de las izquierdas latinoamericanas y caribeñas. Aún hoy, el análisis de las desventajas históricas acumuladas y de la persistencia o exacerbación del racismo antinegro y de la discriminación racial, con frecuencia resulta lastrado por el eurocentrismo inherente a la racionalidad moderna occidental y por sentimientos de superioridad cultural que terminan convirtiendo en tarea institucional lo que debería ser misión liberadora, protagonizada, en primer lugar, por los pueblos afroamericanos.

Emerger del abismo de la esclavitud, cofundar culturas, construir repúblicas, conquistar derechos, reconocer y cimentar identidades nuevas constituyen innegables contribuciones de los africanos y sus descendientes durante más de 500 años de historia. Sin embargo, sin restar trascendencia a tales hitos ni a sus condiciones de realización, se debe reconocer que lo alcanzado no logró conjurar la histórica relegación social de las personas negras, ni revertir la expropiación simbólica de que han sido víctimas durante siglos.

Al contrario. En esta era de geofágica violencia imperial, nuevas formas de esclavitud y escandalosa naturalización de injusticias y desigualdades de todo tipo, los africanos, los afrodescendientes y sus respectivas diásporas vuelven a figurar entre las víctimas por excelencia, lo mismo a escala planetaria que al interior de las comunidades nacionales.

Como en el pasado, hay que rebelarse contra ese estado de cosas, resignificar la libertad en el palenque, el quilombo o el cumbe, en un combate que apele, sobre todo, a la fuerza de las ideas y al potencial fertilizador de las culturas autóctonas.

El pasado 23 de enero, mujeres y hombres negros de todos los continentes reivindicaron su herencia cimarrona con la instalación formal del Cumbe Internacional Antimperialista de Afrodescendientes y Africanos, en el marco del Encuentro Mundial Contra el Imperialismo “Por la paz, la soberanía y la vida”. La venezolana denominación rinde homenaje a Guillermo Ribas, cimarrón líder del Cumbe de Ocoyta, y a sus luchas contra el poder colonial español, entre 1768 y 1771.

Con una estructura organizativa que abarca seis regiones: Norteamérica, Centroamérica, Caribe, Sudamérica, África y Europa, el Cumbe Internacional tiene la misión de articular y enlazar a las organizaciones afrodescendientes y africanas antimperialistas, promover la paz, combatir el neoliberalismo, el racismo y todo tipo de discriminación. La solidaridad, la igualdad, el reconocimiento de la pluralidad y el respeto a la independencia y la soberanía de los pueblos figuran entre sus preceptos fundamentales.

La constitución, en igual fecha, del Centro de Formación e Investigación Afrodescendiente y Africano tiene como objetivo principal la formación sociopolítica, a partir de relecturas y reescrituras críticas de la historia, el estímulo a la construcción de afroepistemologías, el fomento de las identidades y la diversidad cultural antihegemónica de los pueblos africanos y afrodescendientes, y el análisis permanente de las estrategias y herramientas de dominación imperial.

El plan de acción aprobado en la sesión fundadora del Cumbe Internacional incluye un foro especializado sobre Reparaciones, el cual se constituirá el próximo mes de marzo; la firma de acuerdos de colaboración del Centro de Formación e Investigación con instituciones académicas y científicas de todo el mundo; la creación de una biblioteca panafricanista; y el desarrollo de una red de comunicación al servicio de los pueblos afrodescendientes y africanos.

Tan extraordinario esfuerzo de articulación de movimientos sociales, agrupamientos ciudadanos y partidos políticos africanos y afrodescendientes incrementa el caudal de iniciativas generadas por la República Bolivariana de Venezuela para respaldar las batallas antimperialistas de los pueblos del Sur, cuando recién inicia el segundo tramo del Decenio de los Afrodescendientes.

Para las organizaciones al servicio de los pueblos negros en África y América el ejemplo de Cuba resulta inspirador. Nación de reconocida y exaltada africanidad, sus hijos de todos los matices nos hemos dado libertades que aún resultan sueños para la mayoría de los afrodescendientes en el mundo. Mas, conscientes de la extensa data de los lastres culturales y psicológicos de la esclavitud, nos disponemos a llegar todavía más lejos.

A su vez, la experiencia hermana fortalece nuestras luchas con saberes y prácticas que el conformismo y la rutina nos hicieron desusar. Sobre todo, ahora, que el Programa Nacional Contra el Racismo y la Discriminación Racial, aprobado por el Consejo de Ministros y encabezado por el Presidente de la República de Cuba, puede ser acompañado, expandido y complementado por un estimulante espectro de iniciativas ciudadanas y emprendimientos comunitarios de vocación antirracista, caracterizados por diferentes grados de institucionalización, modalidades asociativas, perfiles temáticos y modos de actuación.

El Cumbe Internacional es un toque de tambores, un llamado a la movilización y la concientización para la batalla contra el mundo de desigualdad, injusticia y discriminación que los imperios de nuestros días han conformado. Arrimemos el hombro, y trabajemos. También en Cuba hay mucha tarea por hacer.

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