Difundir y analizar a nuestros contemporáneos

Rocio Mezerene estudiante de Musicología

En la tarde del 3 de marzo, como parte del XI Coloquio Internacional de Musicología sesionó, en la Sala Manuel Galich de la Casa de las Américas, la primera parte del panel Música y discursos contemporáneos. Bajo este título se presentaron las ponencias dedicadas a la música y los músicos de los siglos XX y XXI, que continuarán el miércoles 4 de marzo en una segunda sesión. Este primer momento contó con la presencia, en calidad de moderadora, de la musicóloga y Máster en Música Ailer Pérez Gómez, quien ha tenido importantes resultados investigativos relacionados con la música contemporánea.

La tarde estuvo dedicada expresamente al análisis de obras musicales, desde varias metodologías, encausadas hacia distintos estilos y períodos de la contemporaneidad. Los exponentes fueron: Patricia Espert, argentina, Licenciada de Piano por la Universidad de Tucumán y Magister en Interpretación de Música Latinoamericana del siglo XX; Tito Alonso, puertorriqueño, musicólogo, director de orquesta, Doctor en Musicología Histórica con énfasis en Música latinoamericana por la Universidad católica de América en Washington D.C., profesor del Departamento de Música de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Río de Piedras; y Juan Javier Rodríguez, cubano radicado en España, Doctor en Historia del Arte, Mención Cum Laude por la Universidad de Laguna, Tenerife, Máster en gestión de proyectos y espacios culturales por la Universidad Personal de Sevilla.

La conferencia de Patricia Espert, bajo el nombre Tango y Poema del compositor argentino Gilardo Gilardi, fue un fragmento de una investigación que abordó la música para piano del compositor. Se analizaron dos obras de esta figura prácticamente desconocida dentro del panorama musical latinoamericano: Tango, y el poema El viento agita el cardal, ambas pertenecientes al último período compositivo del autor; y que constituyen respectivamente, su pieza más corta y más extensa. La metodología de Dante Grela, que plantea: “Una obra musical es materia sonora organizada” es la herramienta utilizada en el análisis de las obras. Ambas son sometidas a un escrutinio articulatorio, comparativo y funcional dividido en tres niveles: microestructural, macroestructural y mesoestructural. Esta metodología permitió observar con claridad el estilo compositivo de Gilardi, así como los abundantes puntos de ambigüedad de las obras.

Manuel Calzada: Un imaginario rítmico boricua desde la diáspora, fue la segunda ponencia de la tarde. Expuesta de una forma muy dinámica y respaldada por continuos ejemplos musicales, la conferencia permitió adquirir conocimientos básicos sobre el estilo del autor analizado, quien dialoga constantemente con caribeñismos propios de la música popular puertorriqueña y la música sinfónica. Las dos obras utilizadas como ejemplo muestran un marcado programatismo. La Garita del Diablo, está basada en una leyenda de Puerto Rico, mientras que Ataque y Volaverunt esconde detrás de una idea más bien jocosa, la preocupación de su autor ante las malas influencias que recibe el pensamiento cultural latinoamericano, que llegan a resultar, desgraciadamente, en anglocentrismos. En ambas obras se percibe una gran riqueza rítmica, protagonizada por las células de géneros como la bomba puertorriqueña, el merengue, el montuno y de forma muy bien solapada, el reguetón.

La mesa finalizó con la intervención de Juan Javier Rodríguez, que presentó un análisis de las Primeras obras escritas para conjunto de percusión, en la primera mitad del siglo XX. La exposición estuvo basada en el trabajo de tesis doctoral del ponente y fue dedicada al recientemente fallecido musicólogo y percusionista Lino Neira Betancourt. El trabajo puso en relieve el gran riesgo que corrieron los compositores de las obras analizadas, al llevar este tipo de conjunto al ámbito de concierto, y al lograr una nueva sonoridad, a la que el público no estaba acostumbrado. De esta forma, sentaron las bases para el posterior desarrollo de la música para conjunto de percusión. Las obras que ocuparon la muestra fueron: Rítmicas V y VI (1930) de Amadeo Roldán; Ionización (1931) de Henry Cowell; First Construction (in metal) (1939) de John Cage y Toccata para Instrumentos de Percusión (1942) de Carlos Chávez. Rodríguez terminó su presentación mostrando unas claves, para que cada vez que escuchemos su sonido, recordemos que fueron ellas las que dieron inicio a la primera obra escrita para conjunto de percusión en el mundo.

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