La nueva creación toma el Premio de Musicología Casa de las Américas 2020

Por: Sady Karina Rubio Fuentes/ Lida Fontanills Lamoth

En el penúltimo día del Premio de Musicología Casa de las Américas 2020 y de su XI Coloquio Internacional, nos trasladamos a uno de los lugares más atrevidos y ricos cuando de creación artística se trata: Fábrica de Arte Cubano. La jornada musical comenzó cerca de las nueve de la noche en la Nave 3 con la pianista Carolina Baños y la flautista Luna Tinoco, quienes combinaron su trabajo como dúo con ejemplos contemporáneos de videoarte.

El concierto propuso obras de compositores de los siglos XX y XXI como Oliver Messiaen (francés), Sebastián Mariné (español), Santiago Barbosa (colombiano), Carolina Baños (cubana), Sophia Gubaidulina (rusa), Lili Boulanger (francesa) y Panayiotis Kokoras (griego); mientras que el trabajo de la imagen le correspondió a los jóvenes realizadores cubanos Gabriel Carrera, Adrián Aguilera, Ivette Ávila Martín, Juan Caunedo, John Cambra, Ramiro Zardoya, Yamil Orlando Jiménez y al colombiano Iván Tinoco.

A tono con la estética de Fábrica, la puesta en escena presentó un estilo novedoso que, unido a las excelentes interpretaciones, sedujo a un público heterogéneo. Las jóvenes lograron sumergir a la audiencia en un ambiente sugestivo que obligó a los visitantes a apartarse de la contemplación de las exposiciones o de sus conversaciones junto a la barra.

El dúo hizo gala de las posibilidades sonoras de sus respectivos instrumentos: la pulsación manual de las cuerdas del piano o su percusión mediante baquetas fueron apenas dos de los recursos técnicos aplicados. Se utilizó la cinta magnetofónica, el toy-piano (piano de juguete) y la gaita (flauta andina). No faltó el momento de mayor libertad para las ejecutantes: la improvisación, combinada con efectos de colores en las luces.

A pesar de la individualidad que se percibió en cada vídeo, predominó la alusión a escenas de La Habana: sus deterioradas construcciones, su gente, flora, fauna, su historia, y el mar con el que tanto se identifica. El objetivo del concierto fue relacionar la música ya creada con la visualidad. Las ejecutantes se apropiaron de la visión de los realizadores, lo que hizo que se plantearan nuevos enfoques interpretativos dando paso a un proceso de retroalimentación.

Una vez más, las jornadas de conciertos del Premio se mostraron como espacios idóneos para la experimentación y la búsqueda de nuevas formas de creación.

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