Variaciones sobre Electra de Nelson Rodrigues

por Rey Pascual García

Señora de los ahogados, montaje de Antunes Filho. Foto tomada de Internet

El dramaturgo Nelson Rodrigues (1912-1980), es considerado por muchos como el autor que llevó a la modernización el paradigma teatral de Brasil. Tiene en su haber una extensa obra dentro de casi todos los géneros, con mayor influencia en el teatro y el periodismo. La pieza que en esta ocasión comento, fue escrita en 1947 y pasó casi siete años censurada, como gran parte de los trabajos de este autor, por las polémicas que solía desatar. No fue hasta 1954 que vio su estreno en las tablas, el 1ro de junio, con dirección de Bibí Ferreira.

Entre muchos otros trabajos realizados, destacan en su producción dramatúrgica las piezas: La mujer sin pecado (1941), Vestido de novia (1943), Vals nº 6 (1951), Viuda, pero honesta (1957), Anti-Nelson Rodrigues (1974), Álbum de familia (1946), Ángel negro (1947), Dorotéia (1949), La fallecida (1953), Perdón por engañarme (1957), Los siete gaticos (1958), Boca de oro (1959), El beso en el asfalto (1960), Bonita, pero ordinaria (1962), Toda desnudez será castigada (1965) y La serpiente. (1978).

Con Señora de los ahogados, Rodrigues muestra una dramaturgia que se mueve dentro de lo más sensible de las relaciones humanas y el concepto de familia. El texto utiliza como columna vertebral de la estructura el mito de Electra, y viene a ser el cierre de lo que el propio autor calificara como el ciclo “desagradable”. Su idea de un teatro reflexivo consistía en remover en el espectador todos aquellos conflictos sentimentales (incesto, prostitución, homosexualidad, discriminación racial, entre otros), que de alguna manera perturbaban la moral de la sociedad del Brasil.

Una noche de aniversario se transforma en un macabro juego de la muerte. El amor incestuoso que Moema siente por su padre también tiene su resonancia en el odio que siente por su madre, doña Eduarda, con quien rivaliza de tal manera que solo hallará sosiego con la muerte. De los acontecimientos perpetrados por Moema, tras ahogar a sus hermanas en el mar, se desprenden otras muertes y trágicos sucesos familiares que rompen con trescientos años de una familia sin infidelidades. Al final, la joven lleva a su padre a un estado de furia, en el que acaba matando a su esposa con sus propias manos y muriendo luego de pena. Moema queda sola, aturdida y loca.

Aunque resida su estructura en la mitificación griega de Electra, el carioca se vale de varias nociones de la psicología clínica para darle fuerzas al argumento. Al igual que en Vestido de novia apeló a los complejos de Edipo (Paulo) y Electra (Moema), así como una manifestación sutil del inconsciente colectivo en la construcción de los personajes y el conflicto. De ahí que en esta pieza la visión de la familia de Agamenón esté trastocada y en detrimento. Señora…es vista entonces como una paráfrasis de la Electra de O’Neill, en una reinterpretación del mito a la luz de la teoría del psicoanálisis.

El inconsciente colectivo se hace presente en el coro de los vecinos, los cuales configuran una suerte de consciencia de lo que se debe y no se debe hacer, lo moral e inmoral en los personajes y en diversas acciones que se van sucediendo en la obra.

Otra de las críticas del autor en esta pieza se manifiesta al poner más de una vez en situación de prueba a una alta figura de la comunidad, quien por el cargo que ostenta supone una conducta moral intachable. Pero más allá de esa máscara de moralidad se encuentran individuos con un pasado oscuro y turbulento, como es el caso de Misael, quien no solo tiene sucesos que negar, sino que su pasado repercute en el presente para desatar toda serie de desgracias.

En Señora de los Ahogados, Nelson Rodrigues busca hacer una crítica a las anomalías psicológicas que existen en su sociedad. De igual modo, se señalan con menor intensidad la opinión y acusaciones de los vecinos con respecto a los acontecimientos de una comunidad y una familia. Esbozada en tres actos, la cronología de sucesos se asume como una especie de collage de un ir y venir que se mueve entre el recuerdo y la realidad.

En gran parte de su dramaturgia, se hacen evidentes estas “tradiciones familiares”: el total rechazo en la familia Drummond del adulterio y la imposibilidad de enamorarse en los hombres, por solo mencionar algunos.

Paulo. Júramelo…En nuestra familia, todas las esposas son fieles… La fidelidad ha dejado de ser un deber: es un hábito. Te será fácil cumplir un hábito de trescientos años…

Dentro del texto, la relación de Moema con su familia se vuelve todos los días macabra llegando a descubrirse todos como asesinos. Asesinos todos, que van muriendo poco a poco mientras más se acrecienta el deseo incestuoso de Noema por su padre.

La situación inmediata, el aspecto local son, en cierto plano, trascendidos por la pieza.

Noema, como Electra, vive en sus propias carnes la tiranía de otro Agamenón, pero no tiene idealizado a su padre como su antecesora griega sino que, desencantada por el comportamiento de éste respecto al concubinato de su mujer, y por negarle la autonomía suficiente para desarrollar plenamente su vida, se le volverá en contra y preparará el terreno para su muerte, como un hecho necesario y bueno para la comunidad, “una mera cuestión sanitaria”.

En esto consiste la real y verdadera tragedia de Electra, pues una vez que echa abajo todas las preexistentes «estructuras», queda encerrada en sí misma, reducida a sus límites, a su resistente negación, diamantina y fría. La «especie» Electra, como natural consecuencia, sufrirá una dolorosa conciencia de exilio.

Hay en Brasil un antes y un después en la escritura teatral, con la llegada de Nelson Rodrigues. En no menos de una veintena de números de Conjunto, se revive al carioca, al tiempo que colectivos teatrales de toda nuestra región recurren a sus piezas en pos de buscar ese “desagradable” contacto con lo oscuro del espectador. Destacan, entre otros, la aproximación del crítico Sebastião Milaré a las brillantes lecturas escénicas de Rodrigues realizadas por el maestro Antunes Filho, en el número 93 (ene.-jun. 1993) de la revista, correspondiente a enero-junio de 1993, y la revisión que hace Antonio Gilberto de la trayectoria del dramaturgo, en el texto Nelson Rodrigues hoy, publicado en el número 165 (oct.-dic. 2012) de Conjunto, como parte de un dosier por su centenario, coincidente en fecha con el de nuestro Virgilio Piñera, a quien también se dedica un segmento.

Ante la obra de Rodrigues no puedo dejar de pensar en Piñera, y es que entre dos textos de ambos, Señora de los ahogados y Electra Garrigó, hay vínculos respecto a la estrategia de ensamblaje de una sola trama épica, que se deshace para más claramente narrar lo oculto del propio ser humano. Señora… es una pieza que no deja de leerse actualizada en cada nueva época. En la presente “modernidad”, todavía sus punzantes ataques a la institución familiar y los descubrimientos de sus hendiduras siguen teniendo un enorme valor.

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