Aquiles, el cantor, cumple cien años

por Layda Ferrando

Aquiles Nazoa

«Nací en la barriada El Guarataro, de Caracas, el 17 de mayo de 1920.

He estudiado muchas cosas, entre ellas un atropellado bachillerato, sin llegar a graduarme en ninguna» 

[…]

«Alguna vez fui encarcelado por escribir cosas inconvenientes, pero esto no tiene ninguna importancia. A cambio de ese pequeño disgusto, el oficio me ha deparado grandes satisfacciones materiales y espirituales.

Ni mujer y yo somos los dueños del único tándem o bicicleta de dos pasajeros que existe en Caracas. Muchos de los comentarios que este extraño vehículo suscita al pasar junto a los grupos de echadores, me sirven a las mil maravillas para sazonar lo que escribo» 

                                                            Aquiles autobiográfico.

Aquiles se llama a sí mismo “cantor de lo pequeño”. Canta al perro callejero, a la cucaracha, a la muñeca criolla, a la sopa de cebolla… ¡a las hallacas!…

Filólogos y sociólogos coinciden en que su popularidad y trascendencia se deben a la sinceridad y transparencia de sus versos, a su fino humorismo costumbrista, y a esa creatividad que lo condujo por géneros como la crónica periodística en verso— noticias comentadas donde dignifica a los pobres, critica las desigualdades sociales, se deleita imitando el habla corriente—; las fábulas y el teatro para leer.

Más de una veintena de títulos integran una obra que trasciende su tiempo. En ella, la música es una constante.

Un repaso sencillo a algunos de estos títulos nos ofrece las primeras pistas: Dos canciones de Beethoven; Variaciones sobre un tema de Debussy; Mozart comestible; Método práctico para aprender a leer en VII lecciones musicales con acompañamiento de gotas de agua; Letra para la primera lección de piano…

Al interior de otros, más punzantes, se denuncia: «La fiebre que te agota y sacrifica/ tiene además su aspecto musical,/ que el zancudo es el único animal/que canta cuando pica» (Canto al conglomerado nacional); «Retreta de domingo, fiesta pobre/ que alegra el corazón municipal,/ ahora tocas un viejo pasodoble/ y, después, la Vereda tropical» (Retreta de domingo)

Algunos, más explícitos, rinden tributo a marcas culturales venezolanas:

Desde Guaraca al Cajón

de Cazorla a Palo Santo,

no hay negra que baile tanto

como mi negra Asunción.

Cuando empieza el galerón

y entra mi negra en pelea,

todo el mundo la rodea

como hormiguero a huesito.

¡porque hay que ver lo bonito

que esa negra joropea!

(Galerón con una negra)

Y están los que encierran suavemente arpas y cuatros; los que resuenan en serenatas, valses y villancicos.  

Aquiles, el cantor, también es cantado. Simón Díaz (El loco Juan Carabina, Guillermina);  Eduardo Serrano (Esperanza); Juan Carlos Núñez (Canción con una estrella); Horacio Salinas (Dedicatoria de un libro, Jardines bajo la lluvia, Líneas para un retrato); Iván Pérez Rossi (Retablillo de Navidad) y Marcelo Coulón (Salmo de la rosa verdadera) se cuentan entre los artistas que han puesto más música a sus poemas.

Vive este hombre de cien años.

Se mofa una y otra vez de la absurda muerte que desapareció su cuerpo y engrandeció su espíritu. No hay manera de que «en nieblas de olvido quede su nombre extinto» porque Aquiles, el cantor de lo pequeño, tenía claro dónde radicaba la grandeza y lo dejó claramente expresado: «[…] creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable; creo en los grillos que pueblan la noche de mágicos cristales; creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi, al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante a la dulce Eurídice del infierno de mi alma; […] creo en la amistad como el invento más bello del hombre; creo en los poderes creadores del pueblo […]»

Consecuente, Aquiles canta a la naciente Revolución cubana y escribe, en 1961, Cuba, de Martí a Fidel Castro. Sostiene una fecunda relación con la Casa y, como hermoso testimonio, atesoramos su cálida voz en un disco de  poemas editado en la colección Palabra de esta América.

Aquiles Nazoa cumple cien años y sigue cantando para la América nuestra.

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