De fotografiar a imaginar la América Latina en una antología

por Nahela Hechavarría Pouymiró

En un impase forzoso –esta pandemia silenciosa que ha paralizado tristemente al mundo por varios meses y nos hace quedarnos en casa, por nuestro bien y el de lo demás–, aprovechar el tiempo siempre es ganancia. Así, leer, que fuera hábito y necesidad en años anteriores, vuelve a ser el centro de mis días. Ahora, posibilidad y realidad convergen para que vuelva a desgranar historias y conocimientos con fruición como cuando “sobraba” tiempo y las series y filmes y documentales no ocupaban casi todas las horas de ocio. Devorar feliz, pues, meses de acumulación tornada en pila ascendente (casi torre) de libros y revistas en la mesa de noche, ha sido un regalo, una “salida” al encierro.

Entre esas joyas que uno sabe tiene a la espera de ser consumidas, y que serán disfrutables, sobresale Escribiendo sobre fotografía en América Latina. Antología de textos 1925-1970 (Centro de Fotografía de Montevideo, CdF, 2018). La selección, el prólogo y las notas del volumen, a cargo del investigador cubano José Antonio Navarrete, nos ubican en tiempo y espacio, esto es, en el contexto de producción y como fueron recibidas la obras de infinidad de creadores del lente en la región latinoamericana-caribeña durante el periodo citado. Este arco temporal, se diría crítico en la conformación progresiva de un “decir” y “hacer” particular en la región, en sintonía con las corrientes de avanzada de la fotografía internacional, es abordado desde el ángulo de las publicaciones. Las reseñas, las críticas de la mano tanto de artistas, periodistas, escritores, críticos o investigadores conformaron una polifonía de acercamientos, diversos en cuanto a tono y sensibilidades, en la manera que cada texto/autor habla de la fotografía, lo que esta significa o representa.   

Escribiendo sobre fotografía…surge como resultado de largos años de investigación en infinidad de archivos, bibliotecas de la geografía regional, y uno siente que si el “orden” de los materiales reunidos se presenta en el índice por secuencia cronológica, su “lectura” puede ser mucho más abierta y libre, de acuerdo al sentir/interés del lector. O incluso, siguiendo la sugerencia del compilador, a partir de una serie de “Itinerarios” (tópicos identificados por él como claves dentro del debate fotográfico), y escuchando las “Voces” de los propios artistas o aquellos que ejercen la crítica y pertenecen en su mayoría al campo cultural. Navarrete refiere como inspiración la estructura cortazariana de Rayuela para asumir otras maneras de leer, que en la práctica si bien dirige la mirada también facilita la búsqueda puntual sobre una determinada problemática, independientemente de que al final del libro también se incluye un índice onomástico que amplifica la pesquisa a niveles más específicos, así como una galería de ilustraciones muestra las publicaciones (catálogos, revistas, boletines) de las que fueron extraídos algunos de los textos.

Entre esos “itinerarios” de lectura encontramos pues: fotografía, [como] arte o no arte; fotografía y cine; fotografía y pintura; la representación directa; el compromiso social y político; los problemas de identidad; la exploración formal; la experimentación; la abstracción; las artes visuales con la fotografía. Los textos reunidos que dirimen el valor artístico de la fotografía y su consumo cual representación directa de “lo real” destacan como mayoría. No podría ser de otro modo por el periodo que abarca el volumen, en el cual ambas disquisiciones centraron y movieron las ideas en torno a la práctica fotográfica. Sin embargo, me intriga un poco por qué el autor/compilador asume el año 1970 como cierre de este arco temporal. Sobre todo porque se nos advierte iniciando el libro que este “se enmarca en la celebración de las ‘Jornadas 12: Fotografía Latinoamericana. Confluencias y derivaciones’, organizadas por el CdF en septiembre de 2018 a fin de conmemorar los cuarenta años del Primer Coloquio de Fotografía Latinoamericana (México, 1978)”. No se justifica realmente que el libro cierre en 1970, cuando podría haberlo hecho en (los años previos a) 1978, fecha que sí constituyó un vórtice para la historia de la fotografía latinoamericana, por lo que generó e iradió en todo el continente. Se me ocurre, con entusiasmo, que a este volumen seguirá otro que aunará ese momento-matriz previo y durante el Primer y Segundo Coloquio, lo que sobrevino en las siguientes ediciones en Cuba, Venezuela y México, así como una selección de lo mejor de la crítica fotográfica en las publicaciones de los años 80 al presente en la región. Tarea titánica ya se sabe, pero que con el rigor investigativo del autor,[1] sería crucial para la actualización de los discursos sobre la fotografía en América Latina y su papel en el arte y la sociedad contemporáneos.   

La antología, en tanto recorrido por más de cuatro décadas de producción textual, va guiando la mirada, el interés del lector, por varios derroteros ideoestéticos, a la par que refiere la creación de un nutrido conjunto de hoy ya maestros de la fotografía latinoamericana (o internacional que realizaron parte de su obra en América Latina). Si bien, como se apunta, el volumen no busca agotar todas las “subtramas” del arte fotográfico en la región, ni siquiera de convertirse en un muestrario contabilizador de cada país y su creación fotográfica, sí centra su atención, como se ha dicho, en el despliegue de las ideas sobre la fotografía como práctica específica, así como sobre sus posibilidades y usos, incluso extra-artísticos. De este modo, el volumen se erige “literatura” necesaria, acervo de información tributario a la bibliografía oficial (euro-norteamericana) sobre el devenir de la Historia de la Fotografía Internacional. Una historia “paralela”, la nuestra, igualmente rica en testimonios y profundidad intelectual, que está aún lejos de escribirse de forma unitaria. Y quizás sea mejor así, pues desde el fragmento, como en este caso, recomponer los aportes e influencias resulta más estimulante.

Al vuelo, y para entender la representatividad de los textos y los autores incluidos en Escribiendo sobre fotografía… las firmas de artistas como Diego Rivera, Tina Modotti, Carlos Mérida, Horacio Coppola, Grete Stern, Manuel Álvarez Bravo, Annemarie Heinrich, Alfredo Boulton, compartieron espacio con noveles y consagrados escritores, críticos o periodistas como Alejo Carpentier, Francisco Ichaso,  Mario de Andrade, Ramón Guirao, Jorge Romero Brest, Marta Traba, Edmundo Desnoes, Juan Acha, por solo citar algunos. Sin embargo, un detalle no por esperado menos loable, complementa y enriquece la visión de conjunto del momento o periodo abarcado: Navarrete colorea acertadamente cada texto incluido con una nota introductoria que nos ubica en las investigaciones o creaciones de cada autor, los grupos o movimientos artísticos a los que perteneció, las publicaciones donde circuló su obra crítica… Información agradecida sobre todo para aquellos que no siendo versados en la historia de la fotografía y el arte regional podrían sentirse descolocados en la línea temporal. Una antología por supuesto no ha de ser una sumatoria inocua de textos, sino un ejercicio de interpretación. Curada y concebida con tino, esta sin duda lo es.

Por último, Escribiendo sobre fotografía… apunta a cómo la imagen fotográfica es asumida en tanto “lenguaje de la lectura”, del fotógrafo que interpreta (e interpela) el medio circundante, que construye una imagen para ser decodificada y puesta en relación con lo(s) que la rodea(n). Desde la experimentación formal o el apego a su valor documental, cada creador aquí evocado fue con-formando su imagen de América Latina. Imagen que heredamos como parte de un árbol familiar-cultural con el cuál unos se identifican y otros quizás rechazan. Lo cierto es que en medio de este marasmo de imágenes e interpretaciones (textuales y visuales) que vivimos hoy toca a cada quien aferrarse o no a lo heredado, esa memoria-fragmento, al menos como punto de partida para hacer, imaginar lo que vendrá o quizás lo que ya está aquí afectándonos y no advertimos aún, ofuscados por el ritmo acelerado de nuestras existencias. Es tiempo de (re)leer y apre(he)nder de todo. Aprovechemos.


[1] La labor de José A. Navarrete en el campo fotográfico , incluye su trabajo como curador de fotografía del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba (1983-1988) y Curador General del Encuentro de Fotografía Latinoamericana (Caracas, 1993), como editor de la revista venezolana Extracámara (1997-2006), así como la publicación de los volúmenes Ensayos desleales sobre fotografía  y Fotografiando en América Latina. Ensayos de crítica histórica.

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