Leer a Césaire a través del rey Christophe

Por Rey Pascual García

La dramaturgia caribeña francófona del siglo XX, tiene en Aimé Césaire uno de sus más importantes autores. La tragedia del rey Christophe, su pieza cimera, que la revista Conjunto publicara en el número 4 (ago.-sep. de 1967) es de obligada lectura para quien se lance a conocer no solo el teatro sino la cultura de los pueblos antillanos.

Césaire es conocido no sólo por ser el fundador en la década del 30 con Señores y damas, de la corriente literaria conocida como Negritude, rescatadora de la belleza e historia del negro. Excelente poeta, ensayista, político, historiador y dramaturgo martiniqués, publicó en 1939 su más famoso Cuaderno de un retorno al país natal. En la ensayística sus textos más conocidos son: Esclavitud y colonización (1948), Discurso sobre la negritud (1950) y Discurso sobre el colonialismo (1955).

La tragedia del Rey Christophe, inicia la importante trilogía de Césaire y aborda la historia de Haití a principios del siglo XX. Completan la tríada los textos: Una temporada en el Congo (1966) y Una tempestad (1969) –adaptación de La tempestad de William Shakespeare para un teatro negro–. La tragedia… trata la soledad del líder incomprendido y abandonado por los suyos, lo que es un tema recurrente en obras anteriores. Abiertamente anticolonialista, se preocupa más que por incitar a la rebeldía, por abordar los conflictos del dirigente que aspira a edificar una nueva nación, con la herencia del lastre de siglos de esclavitud y opresión.

La obra pone un marcado interés en el conflicto individual de Henri Christophe, un hombre que luchó por la independencia de su país y que finalmente trata de imponer lo que considera la única salida para hacer de La Ciudadela en Cabo Haitiano, la cima del esplendor. Solo que no contó con que su proyecto se basaba en el trabajo forzado de miles de hombres, que hasta entonces habían sido esclavos, pero que ya eran libres y no estaban dispuestos a sostener una fastuosa y grotesca corte que imitaba a las europeas.

Representación de La tragedia del Rey Christophe. Foto tomada de Internet

La condena de Christophe es indudable en la pieza, sobre todo al mostrar la desmedida ambición del personaje que lo lleva al suicidio. El autor no deja, sin embargo, de acercarse con cierta simpatía a este cocinero esclavo que tuvo un sueño de grandeza irrealizable.

En palabras del propio Césaire en la introducción a la pieza: “la tragedia se desarrolla en tres planos diferentes: el poético; el humano (la tragedia de un hombre que transita por la vida hasta quedarse solo en su tránsito a la muerte) y el plano metafísico (cargado de elementos míticos y dónde introduce elementos del vodú)”.

Así juegan en esta pieza los trece personajes que conforman la “nueva” corte: Henry y la Señora Christophe, Vastey (Barón, secretario de Christophe), Corneille Brelle (Duque del Asa y primer arzobispo del Cabo), Magny (Duque del Placer, general), Petion (Presidente de la República), Guerrier (General, duque de la Avanzada), Marcial Besse (Ingeniero), Hugonin (Mezcla de parásito, bufón y agente político), Richard (Conde de la Banda del Norte), Bonbon (Conde), Steward (Inglés, médico del Rey) y Juan de Dios (Arzobispo del Cabo luego de morir Coirneille), acompañados de un coro conformado por pajes, campesinos y soldados.

El autor presta especial preocupación por lo ocurre en África, pues si bien era el origen de todos los movimientos políticos y culturales negros, también se hacía inminente las concesiones que la metrópoli se ve obligada a hacer. La tragedia… tiene tres actos en hilo dramático fragmentado, combinando formas épicas y dramáticas. Hay en el texto una fuerte influencia brechtiana en el personaje del presentador-comentador, en los momentos en que se lanza a historiar el presente.

La obra literaria y dramática de Césaire ha sido ampliamente estudiada y tomada como referencia por muchos escritores antillanos, pero es quizás, esta controversial historia de Christophe, uno de los mitos del caribe francófono más seguidos. Desde Carpentier en el reino de este mundo, Derek Walcott en Tambores y banderas, o la adaptación de la tragedia de Césaire, que para la escena hiciera Enrique Buenaventura; varias generaciones de autores han revisitado al Rey y a su biografía.

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