50 aniversario de la Gran Moratoria Chicana: la lucha continúa

Por Ana Niria Albo

Recuerdo que fue de las conversaciones más interesantes con Luis Valdez. Había llegado a la Casa de las Américas para recibir el Gallo de La Habana y se me encargó acompañarlo a él y a su Lupe. Aunque había hecho la tarea, cada día que pasa me percato que aquella semana fue definitiva para mi formación, algo así como un curso intensivo de Estudios Chicanos de la mano de un protagonista indiscutible. A cada rato, entre las actividades del evento y algunos paseos, lograba conversar sobre los maravillosos años de lucha. Hoy, cuando estamos a las puertas del aniversario 50 de la Gran Moratoria Chicana, no puedo hacer otra cosa que recordar aquellos diálogos.

Aunque se trata de un movimiento social que inicia en noviembre de 1969, la Gran Moratoria Chicana es celebrada el 29 de Agosto porque ese día de 1970 ocurrieron marchas de protestas contra la Guerra de Vietnam en Houston, Albuquerque, Chicago, Denver, Fresno, San Francisco, San Diego, Oakland, Oxnard, Arizona bajo el lema: “Nuestra lucha no es Vietnam, sino un movimiento de justicia social en casa”. Eran jóvenes que, con sus boinas caladas en señal de respeto a los ideales del Che, denunciaban, en el Norte revuelto y brutal, injusticias y exclusiones. Corrían los gloriosos años de la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos y el Movimiento Chicano se fortalecía. EL Comité Nacional Moratoria Chicana agrupaba, bajo una perspectiva antibelicista, a estadounidenses de origen mexicano de todo el país. El grupo, con un origen notablemente vinculado a los movimientos estudiantiles secundarios y universitarios, con Mecha a la cabeza, tuvo un fuerte impacto sobre todo en California, tras la marcha que, en el Este de Los Ángeles, aglutinó a 30 000 manifestantes.

Es un día de recordación porque muchos de los integrantes de la comunidad chicana se unieron. Allí estaban Las Adelitas, los Boinas Café (un grupo de autodefensa influenciados por los Panteras negras), Mecha y otros. Durante la ofensiva policial se produjo el asesinato del periodista de la causa chicana Rubén Salazar, pero prevaleció la unidad. Se hicieron barricadas y se protegió a los heridos en iglesias y hospitales.

Hace unos días Luis Valdez publicó en su cuenta de Facebook una hermosa foto de una muchacha chicana que vendía retratos durante la Moratoria. Otros, como el Teatro Frida Kahlo, anuncian caravanas de exhibición durante estos días bajo la consigna: ¡Raza sí, Trump no! Y lo cierto es que tras 50 años de lucha aún queda mucho por hacer.

Las circunstancias actuales son nefastas para la comunidad chicana también impactada por la pandemia. Los migrantes y sus hijos son de los más afectados por la COVID 19. Son población vulnerable y dicha vulnerabilidad se acentúa en momentos en los que la carrera presidencial parece ser más importante que cualquier posible solución a las enfermedades biológicas y sociales.

En ese contexto, los recientes sucesos de racismo al por mayor demuestran que la lucha es necesaria y que hay bases populares capaces de articularse desde abajo. Por eso, son tantos quienes acompañan esta celebración por el 50 aniversario de la Gran Moratoria Chicana, entre los cuales están también los representantes de las generaciones más jóvenes, como Matt Sedillo, quien no tiene edad para haber vivido aquellos sucesos, pero desde su cuenta de Facebook dice que está escribiendo poesía por la fecha.

Sin duda, es imprescindible recordar, porque la lucha es una sola y sigue siendo por la justicia plena y porque no se repitan asesinatos como los de Rubén Salazar, George Floyd y Jacob Blake.

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