W. E. B. Du Bois y el racismo epistémico en las Ciencias Sociales

Por Amanda Guzmán Soto

La muerte de George Floyd bajo custodia policial, el pasado 25 de mayo en Minneapolis, Minnesota, desató una ola de protestas masivas que se han extendido a buena parte de los Estados Unidos y del mundo. La persecución mortal a otro afroestadounidense, víctima del racismo y la violencia policial refleja, una vez más, cómo los afrodescendientes son sistemáticamente hostigados para su criminalización y eliminación. Con el lema Black Lives Matter, miles de manifestantes han impulsado un movimiento, cuyo origen se remonta a las protestas realizadas en 2013, a raíz del asesinato de Trayvon Martin.

Dicho movimiento es el resultado de una larga tradición de resistencia que, por mucho tiempo, ha confrontado disímiles formas de deshumanización de las personas negras. Esa constante búsqueda de la igualdad tiene antecedentes en numerosos intelectuales afroamericanos, exponentes de un pensamiento social y crítico cuyo legado se enriquece en la actualidad. W. E. B. Du Bois es una de las figuras más importantes en la historia de la lucha por los derechos de las personas negras en la sociedad estadounidense. Su formación académica influyó, sin lugar a dudas, en su desempeño político, pero su significativa labor teórica e investigativa ha sido invisibilizada.

En el proceso de creación del conocimiento suele ocurrir que, quienes lo producen, no desarraigan las concepciones coloniales, racistas y patriarcales inherentes al medio en que se han formado. Las Ciencias Sociales no escapan a este fenómeno e históricamente han desestimado las construcciones epistémicas que no refrendan la racionalidad euroccidental. Desde este punto de vista, muchas teorías, desarrolladas por personas de origen africano, fueron percibidas como inferiores por los poderes dominantes en el ámbito académico.

Ello ha provocado una gran ignorancia acerca de los llamados marxismos negros. Al centrarse en la experiencia colonial de las poblaciones afrodescendientes en el mundo, apartándose del corpus teórico principal, valiosas contribuciones de pensadores negros al marxismo no han sido suficientemente reconocidas. En un debate reciente, Zuleica Romay[1] apunta entre las características de esta vertiente marxista el estudio de los lastres culturales y psicológicos de la esclavitud y de los conflictos identitarios ocasionados por la colonialidad. Asimismo, la comprensión de los fenómenos contemporáneos a partir de la experiencia de los descendientes de esclavizados, presta atención a la funcionalidad de los discursos sociales que naturalizan las herencias coloniales, legitimando un orden social opresor.

Según Ramón Grosfoguel, el racismo epistemológico obvió la traducción a otros idiomas de buena parte de la obra de estos autores y los excluyó de los currículos docentes de las universidades. El desconocimiento de esta tradición de pensamiento crítico, confiere una presunta novedad a ideas, nociones y conceptos antes enunciados por pensadores africanos y afrodescendientes. Teorías como Sistema-Mundo, Colonialidad del poder y Colonialismo interno, se nutren en su génesis de postulados de estos marxistas y, sin embargo, ello no se precisa o tarda en ser reconocido[2].

El racismo epistémico refuerza aún más la tendencia académica occidental a demeritar el pensamiento social africano y afrodescendiente. Tal es el caso del sociólogo William Edward Burghardt Du Bois (1868-1963), cuyos aportes a la Sociología aplicada figuran entre lo más notable de la primera mitad del siglo XX, si bien suele ser excluido de la enseñanza de esta disciplina. Du Bois estudió la opresión racial como dimensión esencial de la dominación clasista del capitalismo, las relaciones interraciales en la sociedad estadounidense entre los siglos XIX y XX, y los procesos de segregación racial.

La discriminación experimentada por él y sus semejantes bajo las leyes de Jim Crow, las pésimas condiciones de vida de las comunidades negras y los crímenes de odio que presenciara en el sur de los Estados Unidos, le convirtieron en un ferviente activista por los derechos civiles. Junto a otros intelectuales afroamericanos se opuso al compromiso de Atlanta, refrendado en el discurso pronunciado por el pedagogo y activista Booker T. Washington en la apertura de la Exposición Internacional de los Estados Productores de Algodón, el 18 de septiembre de 1895. En su discurso inaugural, Washington propuso a los afroestadounidenses del sur que trabajaran obedientemente, en pos de oportunidades educativas y económicas básicas, aunque estuviesen sometidos a la dominación de las elites blancas.

En 1905, Du Bois fue uno de los fundadores del Movimiento del Niágara, primer agrupamiento social de negros estadounidenses en proclamar la igualdad de derechos para los descendientes de africanos. En 1909, participó en la constitución de la Asociación para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) y, al año siguiente, inauguró, como editor jefe, la revista The Crisis (1910-1923), órgano oficial de la NAACP. A través de múltiples vías, promovió nuevas lecturas históricas sobre los descendientes de africanos en las Américas, estimuló el crecimiento de la autoestima de las mujeres y hombres negros en los Estados Unidos, denunció sistemáticamente los mecanismos de subordinación racial de las sociedades capitalistas y fomentó el reconocimiento de la africanidad de los pueblos americanos. Defensor del panafricanismo, ayudó a organizar varios congresos, en los cuales tomaron parte numerosos intelectuales, artistas y líderes africanos y de la diáspora.

En una de sus obras iniciales, Strivings of the negro people (1897), destacó:

Entre yo y el otro mundo existe siempre una pregunta sin respuesta:

[…]

¿Cómo se siente ser un problema?

[…]

Uno nunca siente su dualidad –un estadounidense, un negro; dos almas, dos pensamientos, dos luchas irreconciliables; dos ideales beligerantes en un cuerpo oscuro, al cual le previene desgarrarse solamente su terca fuerza […] Él no africanizará a los Estados Unidos, porque este tiene mucho que enseñar al mundo y África; él no blanqueará su alma negra en un mar de americanismo blanco, porque sabe que la sangre negra tiene un mensaje para el mundo. Él simplemente quiere hacer posible que un hombre sea negro y estadounidense, sin ser maldecido y escupido por sus semejantes, sin tener las puertas de las oportunidades cerradas bruscamente en su cara.

Insistiría sobre esta idea en The Souls of Black Folk (1903), un conjunto de ensayos esenciales para la comprensión de los retos y problemas de la sociedad estadounidense, muchos de ellos vigentes todavía hoy. En este libro ─traducido y publicado en 2001 por la editorial de la Fundación Fernando Ortiz─, formula la noción de doble conciencia, para explicar los conflictos de los descendientes de africanos quienes son, a la vez, estadounidenses y negros y se ven imposibilitados de reivindicar ambas identidades, en pie de igualdad.

Otra de sus obras, Black Reconstruction in America (1935) desafía la creencia dominante de que la participación de los negros en la época de la Reconstrucción había sido improductiva. A la par que reconoce los enormes esfuerzos realizados por los descendientes de esclavizados para ascender socialmente, Du Bois argumenta que la racialización de las relaciones sociales determina las condiciones de vida de la población negra.

Para aludir al Du Bois sociólogo, es preciso remontarnos a 1896, año en que su arduo activismo y labor académica a favor de las personas negras en los Estados Unidos se integran en una investigación sobre las condiciones de existencia de los afroamericanos residentes en Filadelfia y cuyos resultados quedaron registrados en The Philadelpia Negro. A Social Study (1899). Para llevar a cabo su indagación, Du Bois se apoyó en métodos científicos como la revisión bibliográfica, la entrevista, el análisis estadístico y la observación participante. Con esta pesquisa, en la que desmonta estereotipos y prejuicios tradicionalmente implantados en el imaginario social de la población estadounidense, construye nuevos argumentos sobre respuestas culturales y comportamientos entendidos como propios e innatos de la comunidad negra. Así lo refleja en su siguiente afirmación:

[…]

 confío en que este estudio, con todos sus errores y defectos, pueda cuanto menos servir para enfatizar el hecho de que los problemas de los Negros son los problemas de los seres humanos; que ellos no pueden explicarse mediante teorías fantásticas, asunciones sin fundamento o sutilezas metafísicas. Ellos constituyen un campo al que el estudioso debe penetrar con seriedad y cultivar cuidadosa y honestamente. Y hasta que él no haya preparado el terreno gracias a una investigación inteligente y exigente, las labores del filántropo y del político continuarán siendo, en buena medida, yermas y estériles

[…]

Esta indagación revisa la trayectoria histórica del poblamiento negro de Filadelfia, a la luz del cambio permanente de diversas variables, entre ellas: la condición conyugal, los rangos etarios y de sexo, el empleo y las ocupaciones, el escenario educativo, las prácticas religiosas, las manifestaciones delictivas y la participación política. Durante quince meses Du Bois visitó cientos de viviendas del Séptimo Distrito de la ciudad de Filadelfia, habló con sus moradores, escuchó innumerables historias de discriminación racial y documentó múltiples actividades cotidianas.

The Philadelpia Negro. A Social Study, expone las relaciones causales entre diferentes comportamientos y fenómenos, y demuestra que la variable raza resulta insuficiente para abarcar y explicar por sí misma las condiciones sociales de las personas negras. Sus conclusiones confirman que las duras realidades experimentadas por esta población estaban atravesadas por factores no solo vinculados al color de la piel:

[…]

el problema del Negro, desde una perspectiva, no es más que las cuestiones del viejo mundo de la ignorancia, la pobreza, el delito y la aversión hacia el extranjero […] hoy debemos enfrentar el hecho de que la repugnancia natural a mezclarse íntimamente con los desafortunados ex-esclavos ha degradado en una discriminación que les impide seriamente ser algo mejor […] Con los Negros sucede eso: los hombres tienen derecho a oponerse a una raza tan pobre, ignorante e ineficiente como la Negra; pero si su política en el pasado es el origen en buena medida de esta condición, y si al cerrarles hoy a los niños y niñas negros la mayoría de las vías de empleos decentes se intensifican el pauperismo y el vicio, entonces los primeros deben considerarse a sí mismos en gran parte responsables de los deplorables resultados.

Por su andamiaje teórico-metodológico, The Philadelphia Negro. A Social Study, se adscribe, a lo que hoy conocemos como Sociología Urbana, constituyendo un antecedente para los principales desarrollos teóricos que caracterizarían el trabajo de la Escuela de Chicago. En la actualidad, aún Du Bois es un investigador invisibilizado por la comunidad sociológica. Un siglo después de su primera edición en idioma inglés, la editorial Archivos del Índice publica su versión en castellano, para que comencemos a liberarnos del racismo epistémico. Ojalá  arribemos pronto al día en que ningún estudiante de Sociología se gradúe sin conocer la obra de W. E. B. Du Bois.


[1]Ver: “La tradición negra radical en Cuba y el marxismo”. Recuperado de https://blogpatriagrande20.wordpress.com/2020/06/09/la-tradicion-negra-radical-en-cuba-y-el-marxismo-iv/ Consultado el 31 de mayo de 2020.

[2]Ver Grosfoguel, R.: ¿Negros marxistas o marxismos negros?: una mirada descolonial en Tabula Rasa. Bogotá–Colombia, No.28: 11-22, 2018.

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