Gritos e intentos en un debate inaguantable

Por Ana Niria Albo

En la noche del 29 de septiembre ocurrió el primer debate presidencial de la actual contienda electoral de los Estados Unidos. No tuve la oportunidad de verlo en vivo y lo agradezco. Sin embargo, después de una madrugada escribiendo y a punto de saber que debía averiguar cómo había ido, leí un tuit de Jorge Gestoso en el que resaltaba la opinión de Dr. Jill Stein, ex candidata presidencial: Unbearable. The #debate of a failed state (Inaguantable. El debate de un estado fallido).

Durante todo el siguiente día he estado leyendo e incluso viendo opiniones por doquier. No obstante, pocos se dan cuenta como Stein, de que se trata de fallas del Sistema. Prefieren direccionar la situación hacia lo individual. Desagradable, irrespetuoso de las reglas, prepotente, podríamos adicionar cualquier calificativo negativo al Innombrable; pero lo cierto es que una vez más se evidencia que el actual presidente de los Estados Unidos de América responde a un Sistema que pretende perpetuar las desigualdades y la supremacía blanca.

Usted puede hacer como yo. Intente saber qué pasó en el debate y podrá obtener una única respuesta como dice Trevor Noah en su presentación de hoy en The Daily Show. Interrupciones absurdas por un lado, y por el otro Biden intentando hablar. Sin embargo, la magia de las redes sociales me dicen que hay una entrevista al senador Bernie Sanders por el periodista Jimmy Kimmel. Corro a gastar algunos datos y la veo.

Para Sanders los puntos son claros: tenemos un presidente racista y xenófobo que no acaba de denunciar a los grupos supremacistas blancos. Sin duda, él mismo es uno de ellos así que no esperemos otra cosa. Es obvio que su mensaje de “Stand back and stand by” (retrocedan y aguarden) lo reafirma como líder de radicales como los Proud Boys, a quienes ahora asegura no conocer.

Tampoco existe ningún plan de salud en la nueva agenda presidencial de Trump, al contrario de la Biden, sobre todo porque al primero no le interesa un comino; como tampoco le interesa establecer un plan medioambiental.

Lo que realmente señala Sanders como preocupante ya no es ni siquiera que estemos ante un mentiroso racista que no tiene en cuenta para nada los verdaderos problemas del país (dígase por solo hacer leña del árbol caído, la Covid-19). Trump se encargó de recordar que no aceptará la derrota.

Y es que aunque pareciera que en el debate solo había una persona, el egocentrismo de Mr. Naranja es tan elevado que no puede ser ignorado. Cree que lo ha hecho bien y es capaz de marear a cualquiera virando el juego a su favor. Lo intentó llegando al terreno de la vida personal de su oponente. Pero la verdad, las encuestas no parecen enterarse: los sondeos de opinión, según el diario El Clarín muestran que Biden va 6.1 % adelante a nivel nacional; según CNN 6 de cada 10 personas que vieron el debate coinciden en que el candidato demócrata salió mejor parado.

Fue una noche de las que da dolor de cabeza y sobre todo sirvió para que los escépticos sobre el autoritarismo y los caminos que está tomando la política en el territorio del norte, tengan un avance de lo que sucederá si la historia se repite el 3 de noviembre.

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