Los Inquilinos: microcosmos de temáticas para la joven latinoamérica (+libro en PDF)

La Ventana reproduce las palabras de Teresita Padrón de la Paz, especialista del Centro de Investigaciones Literarias, durante la presentación del libro Los inquilinos. Escritores jóvenes en Casa Tomada (2009-2019), con selección y prólogo de Lorena Sánchez y Camila Cabrera.

Por Teresita Padrón de la Paz

Casa Tomada ha representado desde sus inicios un proyecto creado por y para los jóvenes de Latinoamérica. El espacio permite, en cada una de sus ediciones, el intercambio con artistas emergentes de varios ámbitos. En el 2009 comienza esta aventura que se ha convertido en una línea de trabajo fundamental para nuestra institución. Casa Tomada, con la vitalidad que la escolta, se enriquece en cada certamen con nuevas propuestas y presenta, a su vez, desafíos. Ha constituido sin dudas una experiencia que ya suma dos quinquenios y se mantiene en la apuesta por continuar su labor.

En este ámbito, y como fruto del intercambio desarrollado en esos años, se presenta Los inquilinos. Escritores jóvenes en Casa Tomada (2009-2019) [1], con selección y prólogo de Lorena Sánchez y Camila Cabrera. El volumen, producto de la alianza entre la Fundación Rosa Luxemburgo y la Casa de las Américas, permite explorar el panorama de la literatura latinoamericana actual a través de algunos de sus principales protagonistas. La antología recoge textos de autores que han asistido al encuentro a lo largo de la década. Tenemos ante nosotros, pues, una muestra que agrupa generaciones diversas, quizás ello permita al lector un bosquejo aún más profundo.

Encontramos dos secciones, determinadas por el género literario: la de narrativa y poesía. La primera parte, dedicada a la lírica, propone la lectura de poetas de Uruguay, Guatemala, México, Argentina, Colombia, Chile, Cuba y Nicaragua. En el segundo segmento, además, se suman narradores de Costa Rica como Alejandro Marín Solano con “Crucero perduto”, Puerto Rico con Juanluís Ramos y Sergio Gutiérrez, Perú con Ezio Neyra y Paraguay con Juan Ramírez Biederman y su excelente relato “Las pisadas”. Se encuentran agrupados un conjunto de escritores procedentes de múltiples áreas, lo cual permite explorar en un contexto abarcador el quehacer literario contemporáneo.

Los inquilinos…suscita el diálogo entre autores con distintas poéticas que expresan en su obra, en ocasiones, temas similares. Rosa Chávez, de origen maya, nos devela la discriminación existente hacia su comunidad. Los versos evocan el pasado colonial, marcado por el horror. Su voz, sin embargo, no gime en el desamparo, su voz se levanta. El sujeto lírico encarna la resistencia del pueblo, la lucha por el reconocimiento a lo heterogéneo.  Se expresa ese ímpetu hacia el final del poema, en estos fragmentos que cito como ejemplo: “carne y huesos que danzan por toda la alegría y el baile/ que le fueron negados a mis ancestros/ boca que mastica hongos en el invierno del futuro/ boca infantil que fue saqueada por la brutalidad/ boca que recupera su canto/ su grito/ su saliva/ su canto/ su grito/ su saliva”[2]. Manuel Tzoc, descendiente maya k’iche’, teje mediante el uso del léxico castellano y la lengua nativa un poema como “Kat waj” (te quiero). Las portadoras de trajes originarios, familiares, amigas indígenas, enarbolan el recuerdo: “(…) el origen está fracturado/ (…) se contiene en la sangre/ y se refleja en la piel de la memoria”. [3]

El segundo poema que se recoge de Chávez descubre también otro combate. En este caso, se hace patente la batalla a favor de los derechos de la mujer. La fuerza de las féminas se traduce en el enfrentamiento a un sistema patriarcal que asfixia. “Juntas, juntas, juntas”[4], las mujeres en un frente único de amor. A su vez, los versos de Alejandra Sequeira reflejan el crudo rostro de los feminicidios cometidos en Latinoamérica: “Esto es Juárez/la ciudad que mutila/se come/deglute/vomita/a sus mujeres. Estas son las muertas de Juárez”.

La argentina Pamela Terlizzi Prina nos presenta una perspectiva más íntima de la mujer en su relato “Vacaciones”[5]. No sabemos el nombre de la protagonista del cuento, su esposo Gabriel la llama: “gorda”. Ella es otra víctima de la violencia, más sutil y solapada, aquella que se ejerce desde el propio calificativo con el que se le nombra. Adopta el rol de madre y esposa sometida. Ha pasado de objeto de deseo a convertirse en prisionera dentro de su matrimonio. Durante todo el cuento, busca desesperada el instante para conectar con ella misma, el acto de masturbarse se transforma en una liberación simbólica.

En Los inquilinos… encontramos un fragmento de la novela “Niñas en la casa vieja” de Dazra Novak, la cual edita Letras Cubanas. Novak se acerca a la sexualidad femenina. La casa alberga el erotismo desbordante entre las jóvenes. La narradora describe, hacia el final de estos fragmentos, la zona del cuerpo que le parece más sensual en cada una de sus compañeras. El atardecer, con sus luces tenues, se transforman en detonante erótico.

Por otra parte, Carlos Aguasaco, nos presenta el texto “Deliverando groserías”, el cual manifiesta desde el título el uso del spanglish. La narración permite reflexionar acerca del ser latinoamericano en un contexto globalizado. La protagonista conjuga su lengua nativa y el inglés para expresarse: “Nos conocimos by accident, I was running late para cogé la ficha de entrar a Flamingos y él iba a toda velocidá (…)”[6]. Nótese el uso del español coloquial en una mezcla con frases anglosajonas. Esta forma de expresarse es la utilizada por gran parte de los latinoamericanos residentes en Estados Unidos. La empleada de Flamingos representa a una comunidad periférica en la jerarquía social norteamericana. Se somete al trabajo agotador y poco remunerado en un espacio donde se le margina. Algunos, como el “deliverador” de groserías, no conocen el inglés y los rodea el silencio.

El desconocimiento del idioma es también el caso de la anciana del poema “Cuervo”, de Washington Cucurto. El sujeto lírico presencia al ave antes de que su madre le comunique la noticia de la partida a EE.UU. El símbolo del cuervo como ente capaz de comunicar presagios es recurrente en la literatura. Su advenimiento, sin embargo, es entendido en gran parte de las culturas como mal vaticinio. “Hijito, me voy a Estados Unidos a trabajar, /tal vez hasta consiga novio y me case. / El sueño Americano es el sueño de todos (…)”[7], alega la madre. Existe una incongruencia en la decisión tomada por la mujer de 85 años para triunfar en la vida. A todas luces parece ridículo, sin embargo, ella decide partir. De cierta forma, representa a todo latinoamericano que se dirige a EE.UU guiado por ese “sueño”. Las posibilidades del gran triunfo son nulas, sus cuerpos son achacosos, sin serlo, porque son cuerpos marginados. No consiguen posicionarse en un lugar relevante dentro deuna escala social bien definida. El emigrante atraviesa todos los peligros del camino en su intento de arribo al nuevo Dorado. En el afán desmedido, permanece la incertidumbre acerca de su llegada: ““Voy a enterrar mi maternidad en el Desierto, / voy a realizar un unipersonal en el teatro”, me escribe / en un mail/ escueto y sospechoso, / enviado desde Ciudad Juárez”[8].

La antología alberga, junto a los mencionados, a otros “inquilinos” como Jorge Alfonso, Carmen Lucía Alvarado, Karlos Atl, Amelia Boselli, Gabriel Cortiñas, Gloria Susana Esquivel, Cynthia Franco, Claudio Gaete, Sergio García Zamora, Antonio Herrada, Rodrigo Landaeta, Luis Méndez Salinas, Yunier Riquenes, Erwin Caro, Oliverio Coelho, Ahmel Echevarría, Jhortensia Espineta, Rafael Gallo, Gilda Manso, Enzo Maqueira y Ezio Neyra.

Los inquilinos… constituye un microcosmos donde se manifiestan temáticas relevantes para la joven generación latinoamericana. Además de reconocer el valor de los textos desde su contenido, el lector apreciará la diversidad de técnicas empleadas en el ámbito formal. La antología se muestra entonces como un mapa de referencia, una cartografía necesaria para vislumbrar los nuevos derroteros de la literatura en nuestra América.

[1] Sánchez, Lorena y Cabrera, Camila (Comp.): Los inquilinos. Escritores jóvenes en Casa Tomada (2009-2019), Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2020

[2] Ibídem, p.56.

[3] Ibídem, p.114.4

[4] Ibídem, p.58.5

[5] Ibídem, p.101.

[6] Ibídem, p.121.7

[7] Ibídem, p.50

[8] Ibídem, p.51.

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