Entrevoces protagoniza homenaje a Fidel

Con el concierto del coro Entrevoces, dirigido por la maestra Digna Guerra, la música regresa a la Casa de las Américas para rendir homenaje al líder histórico de la Revolución cubana Fidel Castro, a cuatro años de su partida física.

La tarde contó con la presencia del Ministro de Cultura Alpidio Alonso, el primer secretario del Partido en La Habana Luis Antonio Torres Iríbar, la presidenta del Instituto Cubano de la Música Indira Fajardo, el presidente de la Fundación Fernando Ortiz Miguel Barnet, el presidente de la Asociación Hermanos Saíz Rafael González y el presidente de la Casa de las Américas Abel Prieto, junto a miembros del consejo de dirección y trabajadores de la Casa. Jaime Gómez Triana, vicepresidente de la institución, dio una emotiva bienvenida a los amigos reunidos en la sala.

Para esta ocasión, el coro Entrevoces —camino a sus cuarenta años de fundado— ofreció un recital que abarcó obras del repertorio universal, con énfasis en la música latinoamericana y cubana. Se escucharon How Great Thou Art —negro spiritual—, El Manisero —de Moisés Simons— y El Necio —de Silvio Rodríguez—, que forman parte del repertorio habitual de la agrupación coral.

Tres estrenos prestigiaron la selección del programa: dos obras del repertorio europeo contemporáneo para coro mixto —Dominus regnavit compositor húngaro de origen rumano Gyöngyösi Levente y Canticum Novum del sueco Ivo Antognini—, así como la obra Trovador de rocío del compositor argentino Armando Tejada Gómez, un referente insoslayable de la nueva canción latinoamericana.

Entrevoces asumió con audacia y entrega el inmenso reto de ofrecer un amplio y exigente programa con el respeto por las normas sanitarias que establece la nueva normalidad. Y lo hizo con el regocijo de regresar al escenario para cantar a la Cuba de Fidel.

Homenaje a Fidel*

Por Jaime Gómez Triana

Buenas tardes a todas y todos, muchas gracias por aceptar la invitación de la Casa de las Américas y acompañarnos esta tarde tan especial en la cual rendimos homenaje a Fidel.

Agradecemos la presencia de los compañeros Luis Torres Iríbar, Alpidio Alonso, Miguel Barnet y Rafael González, entre otros muchos amigos de la Casa. Eso sí, debo decir que, debido a las vigentes medidas sanitarias, no han podido estar aquí todos los que quisieran estar.

El 25 de noviembre es una fecha propicia para recordar la vida y las obras de Fidel, ese hombre extraordinario que encabezó y condujo a la Revolución hasta su triunfo y que se mantuvo al frente de ella, enarbolando invariablemente los ideales humanistas, antimperialistas, de solidaridad y justicia social que hoy, definitivamente, nos definen como pueblo.

Fidel fue siempre cercano a la cultura y, siendo un gran intelectual él mismo, pese a sus múltiples, infinitas, tareas, se mantuvo a lo largo de su vida en contacto permanente con escritores y artistas, cubanos y de todo el planeta, también de nuestra América. La Casa, creada por Haydee Santamaría, y que debe su fundación, apenas cuatro meses después del triunfo de enero de 1959, a las ideas de integración latinoamericana que la propia Revolución puso en muy alto lugar, tuvo en diversas ocasiones el privilegio de contar con la presencia de Fidel. Como se sabe, hay fotos y testimonios memorables que lo muestran aquí siempre en diálogo: con los Jurados del Premio Casa, con los participantes en el encuentro de la Canción Protesta, con los integrantes del Movimiento de la Nueva Trova, con Gabo, Balmes, Roa Bastos, Otero Silva, Retamar.

Hoy, pareciera que no hay una imagen de Fidel en esta sala, presidida por ese inmenso e icónico árbol de la vida que fue un regalo de México para él y que, desde que llegó a Cuba, fue ubicado para su exhibición pública en esta Casa. En esta otra pared, una valla de Raúl Martínez, perteneciente al proyecto arte en la carretera, junta las imágenes del Che, Martí, del propio artista y de personas anónimas, representantes del pueblo. A la izquierda del Che, en la esquina inferior, una estrella y cuatro micrófonos marcan la presencia del Comandante. Premonición, la obra de Raúl Martínez nos recuerda que, como acto de suprema modestia, Fidel pidió que no levantasen monumentos en su memoria y que no se señalaran calles ni plazas con su nombre. Sin embargo, como en esta obra, él está presente en esta sala, como lo está, indisolublemente ligado a la historia y al devenir de su pueblo, en cada rincón de este país soberano.

Como homenaje a esa presencia permanente, es un honor para mí presentar, en nombre de las trabajadoras y trabajadores de la Casa de las Américas, como Homenaje a Fidel, al coro Entrevoces y, en especial a su directora, la muy querida maestra Digna Guerra.

* Palabras en la presentación del concierto Homenaje a Fidel del coro Entrevoces en la Casa de las Américas.

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