En recuerdo de Atahualpa del Cioppo

Por Vivian Martínez Tabares

Un día como hoy, 23 de febrero de 1904, nació en Canelones, Uruguay, Américo Celestino Del Cioppo Fogliacco, conocido a nivel mundial como Atahualpa del Cioppo, quien fue poeta, escritor y maestro del teatro.

Autor novel de una obra en 1930, fue creador del grupo La Isla de los Niños en 1936, con el que propuso una forma de explorar la sensibilidad infantil con respeto y de formar a los espectadores del futuro, pues su proyección abarcaba la infancia, la adolescencia y la juventud. El grupo se convirtió luego en la Isla. Fue notable su labor en el Teatro El Galpón, fundado en 1949, y gran pilar de una de las experiencias por crear un teatro estable y comprometido con las luchas populares en Latinoamérica a principios de los años 50. Defendió el concepto de grupo como ámbito de estudio y escuela.

En 1959 dirigió El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht, el gran dramaturgo, director y pensador alemán, de quien fue un especialista y un gran difusor. Llevó a la escena con la Comedia Nacional El jardín de los cerezos, de Antón Chejov (1957) y con el Club de Teatro Diario de un pillastre, de Nikolai Ostrovski (1964), y al frente de El Galpón, Así en la tierra como en el cielo, de Fritz Hochwalder; Las brujas de Salem, de Arthur Miller; Las tres hermanas, de Chejov; Los bajos fondos, de Máximo Gorki; El enemigo del pueblo, de lbsen/Miller; Andorra, de Max Frisch; Así es si os parece, de Lugi Pirandello; Los testimonios, de Peter Weiss; y julio César, de Shakespeare. Junto con sus colegas del grupo impulsó la representación de obras de autores nacionales: Confusión, de Julio Barreiro; Barranca abajo, de Florencio Sánchez; El león ciego, de Ernesto Herrera; Pedro y el capitán, de Mario Benedetti; y la divulgación de autores iberoamericanos con montajes Roberto Arlt, Gianfrancesco Guarnieri, Eduardo Gutiérrez y Rodolfo Usigli. Casi al final de su vida, en 1991, montó en La Gaviota El santo de fuego, del guatemalteco Mario Monteforte Toledo.

Fue invitado a dirigir y a dictar cursos en Argentina, Chile, Colombia Cuba, Perú, Venezuela, España y Alemania. En Colombia entabló amistad con el maestro Enrique Buenaventura, dramaturgo, director y teórico de la creación colectiva y fundador del Teatro Experimental de Cali, y dirigió sus obras La orgía y La maestra. Gran crítico de la dictadura uruguaya, en los años 70 del siglo pasado se exilió con El Galpón en México, a causa del régimen militar instaurado en su país.

En 1978 recibió el Premio Ollantay del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), el Premio Florencio y el Premio Nacional Cyro Scoseria uruguayo. En 1984 recibió la medalla Haydée Santamaría que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba a propuesta de la Casa de las Américas, y en 1991 la medalla Gabriela Mistral del gobierno de Chile.

En sus varias visitas a Cuba, siempre lo tuvimos en la Casa y fue colaborador de la revista Conjunto. En 1984 el Festival de Teatro de La Habana le dedicó esa edición por sus 80 cumpleaños; en 1988 integró el equipo de maestros del teatro latinoamericano que se dieron cita en la Casa para elaborar el proyecto de la Escuela Internacional de Teatro de la América Latina y el Caribe, EITALC.

Durante su última estancia en Cuba, en 1993, fue invitado de honor del VI Festival Internacional de Teatro de La Habana, en el que fue galardonado en reconocimiento a su contribución al arte escénico latinoamericano y caribeño, y en gratitud por su solidaridad con nuestro país, mientras permanecía hospitalizado por una larga dolencia, a sus 89 años, el 2 de octubre murió como quería, en brazos de una enfermera cubana.

En 2014 a la histórica sala teatral del Complejo Cultural Politeama de Canelones se le puso su nombre. Hasta el año 2019 el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz entregó el Premio Atahualpa del Cioppo, que fue recibido por destacadas figuras de la región. La Muestra Internacional de Teatro del Mercosur Interior que se celebra en Paysandú, lleva también su nombre.

Con motivo de su centenario, en el número 131, de enero-marzo del 2004, la revista Conjunto le dedicó un dosier con textos del crítico uruguayo Jorge Pignataro y de la directora cubana María Elena Ortega, quien relató sus experiencias viéndolo montar Esta noche se improvisa la comedia en el grupo habanero Rita Montaner, en un magisterio que la marcó para siempre.

Su larga vida estuvo consagrada al enriquecimiento y defensa de la cultura, con alto sentido ético y de rigor artístico y por la integración latinoamericana.

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