Wilma Alba y sus universos paralelos

Por Meily Téllez Vilaboy

Wilma Alba Cal es una compositora cubana… ¡y guanabacoense de “pura cepa”! Incursionando ―durante su carrera como músico― en disímiles labores artísticas, puede considerarse que es hoy una profesional a todo dar dentro del ámbito que la define. Vale aclarar que las vivencias en su terruño laten fuertemente en todos sus procesos de creación, ya sea como pedagoga, directora de coros, compositora o arreglista.

Polifacética como músico, cuenta con un amplio catálogo de piezas corales, para solistas, de cámara, orquesta y electroacústica. Su nombre se ha alzado en disímiles ocasiones dentro de los eventos más significativos en cuanto a música clásica se trate, como son Los Festivales de Música Contemporánea de La Habana, el Premio de Composición Casa de las Américas y el Festival Leo Brouwer de Música de Cámara, entre otros también fuera de Cuba.

Con solo treinta y dos años, exhibe una singular madurez profesional y una fertilidad creativa generada por el talento que ha encauzado a través del estudio constante. Su obra se caracteriza por el eficaz manejo de códigos musicales cubanos —rumba y pregones (los de antaño y los que han resurgido en estos tiempos) en Guaguancó sencillo, por citar solo un ejemplo— tanto en la música vocal como instrumental. Le gusta trabajar el performance en la escena con los intérpretes de sus obras, de ahí que poco a poco en su desarrollo como creadora haya vinculado herramientas de otras manifestaciones artísticas. La literatura, el teatro y el cine entran a jugar un papel crucial en su proceso creativo.

Muy especial es la relación de esta compositora con la Casa de las Américas. Sin lugar a dudas, el ejemplo más trascendental resulta la música original para el documental “Nuestra Haydee” (2014) de la realizadora Esther Barroso, presentado en el año 2015 en la Sala Che Guevara de la propia institución. Wilma Alba logra insertar su música con eficacia como parte de la banda sonora. La combinación de sonidos naturales junto a la mezcla de las armonías de una guitarra sonera y filinesca, el sensible trabajo melódico del violonchelo y las figuraciones rítmicas bien marcadas de los tambores batá, recrean cada una de las escenas del documental; cada una de las esencias de la personalidad y la historia de la heroína del Moncada Haydee Santamaría.

Es tan personal la relación que comparte Wilma con Casa, que desde hace muchos años la vemos andar por sus pasillos como si fuera su escenario común. Desde su etapa estudiantil ya sonaba su nombre en los Premios de Composición y en muchos otros eventos que acontecen cada año. Su obra Sin palabras, para coro femenino, es la partitura que acompaña el número 42-43 de Boletín Música (2016). Esta partitura fue además exhibida en la exposición Punto de partida: partituras 66-67 que tuvo lugar como parte de las acciones del Premio de Composición en abril de 2017.

Otra de las obras que están dentro de su catálogo y que la vinculan estrechamente a la institución es Episodios del Libro de Manuel, inspirada en la novela Libro de Manuel del eterno Julio Cortázar. Según la compositora, los contenidos de esta creación literaria «transitan hacia una visión de la música contemporánea en la que se manifiestan formas comunes a su lenguaje». Compuesta especialmente para 11 músicos perteneciente a la agrupación Alea21 de Puerto Rico, la interpretación realizada bajo la dirección de Manuel Ceide se utilizó para sonorizar la Galería Latinoamericana en la exposición Cortázar: Cartas Cruzadas en el año 2015.

Wilma Alba reúne en su quehacer toda la fuerza y sensibilidad de una artista comprometida con su arte y con su tiempo. Junta sus universos y los cruza al devolver en su música la riqueza de su terruño guanabacoense y la de esa América que la ha cautivado en letras, imágenes y sonidos.

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