Jóvenes compositores en Casa (a propósito de Cubadisco 2021)

Por Layda Ferrando

Recientemente acaba de concluir el evento de la discografía cubana, Cubadisco 2020-2021, que celebró su aniversario veinticinco. A través de espacios en plataformas digitales y medios convencionales, durante más de nueve días el público pudo acceder a novedosas propuestas audiovisuales que recogen una amplia gama del panorama musical cubano.

Entre nominados y premiados, resaltan los nombres de jóvenes compositores cubanos que han sostenido su presencia en la Casa en los diferentes espacios que tienen como centro la actividad musical.

El primero, con todo el “derecho de antigüedad” que le asiste, es el maestro William Roblejo, cuyo disco Capitalia. William Roblejo´s Trío (EGREM,2019) resultó nominado en las categorías Música Instrumental/Vocal Instrumental y Diseño Gráfico.

Reproduzco algunas palabras que, hace un año, escribiera Nahela Hechevarría para Magazine AMPM, a propósito de la salida del disco: «Los amigos… los (buenos) amigos siempre te sorprenden con música para vibrar. Porque se trata de eso, de compartir lo que hiciste tuyo, y saber que gente cercana puede disfrutarlo igualmente. Cuando Lorena me wetransfereó el disco de William Roblejo´s Trío, intuía que se lo iba a agradecer. He de confesar que entre oír la grabación y saborear en vivo la música contemporánea cubana, prefiero lo último, porque en vivo me muevo, me voy dentro del stream melódico, ese cómplice “estar ahí” que da compartir el mismo espacio (aire/ondas sonoras), y la energía, por supuesto. Sensación irrepetible como pocas»

La querida colega sabe muy bien de lo que habla. A William Roblejo le viene pintada la categoría de “genio” —la misma que acuñó el romanticismo, pero enriquecida, porque que en estos lares hablaríamos de un “genio gozador”, lo cual, sin dudas, lo eleva a un status privilegiado.

El hoy consagrado Maestro (compositor, instrumentista y pedagogo) llegó a la Casa —imberbe, en uniforme escolar y violín en mano—para complementar muchas de las tocadas y cantadas trovadorescas que colmaron la Che Guevara entrando el milenio. Así que, cuando el Cuarteto Traza (formación en la que compartió con los guitarristas Alí Jorge Arango Marcano, Gerald Moya Hernández y Martín Meléndez Torres en el chelo) estuvo listo, se presentaron nada más y nada menos que al premio de Musicología Casa de las Américas 2003.

Una rápida mirada al programa de concierto ofrecido esa noche resulta elocuente. Obras de la autoría de los jóvenes (Fin y principio; Tu abuela; Boceto) se unieron a arreglos propios de partituras de Egberto Gismonti y J. S. Bach transitando —desde el jazz como eje—  por variadas maneras de musicar: bossa nova, son, funky, hip hop, bolero… música irlandesa…hindú y española….

Ejercicio que William ha llegado a dominar a plenitud y que, en la Casa, hemos podido disfrutar muchas veces más a lo largo de una década.

Con cuatro nominaciones (Ópera Prima, Música Instrumental, Notas Musicológicas y Making Of), el fonograma Mi Aldea de Ernesto Oliva (ganador de la Beca Ignacio Villa 2015, AHS/EGREM) resaltó por la excelencia de su factura. No podía ser de otra manera. El pianista, compositor y pedagogo guantanamero revela en cada accionar artístico un poderoso binomio expresivo: solidez de formación y conocimiento profundo del rico universo popular. Las cardinales notas musicológicas de Carmen Souto (nominadas en esta edición) lo declaran al inicio: «Cuentan que en una ocasión Tolstoi ofreció un consejo a un joven aspirante a escritor: ‘Si quieres cantar la tierra inmensa, canta la aldea donde naciste…’. No podría encontrarse exergo más preciso o apropiado para ensayar las conexiones entre las imágenes evocadas, imaginarias y reales, que marcan la música de Ernesto Oliva, quien nos invita a adentrarnos en su dimensión más personal, en ese espacio que lo resume y multiplica: su aldea».

La presencia de Oliva en la Casa se remonta a las sucesivas ediciones del Taller latinoamericano de composición que, desde 2009 hasta la edición de 2017, tuvo lugar como parte de las acciones del Premio de Composición. Laboratorio y plaza ventajosa para el intercambio de experiencias y el trabajo colectivo desde la creación que reunió a muchos compositores e intérpretes en un espacio privilegiado para la experimentación y el crecimiento profesional.  En esos talleres fueron estrenadas algunas de sus obras y también en los conciertos de las ediciones del Festival de Música Contemporánea de la Habana.

Entre esos jóvenes talleristas también se encuentran Daniel Toledo y Javier Iha, ganadores de la Beca Comutaciones 2015 y 2016 de la AHS. Por cierto, un espectacular concierto se ofreció en el año 2013, como parte de las acciones del Premio de Composición, con los ganadores de la beca Conmutaciones: Wilma Alba Cal (Cuba) y Luis Ernesto Peña. Allí nació la propuesta de grabar la obra de los noveles artistas y Colibrí la acogió con beneplácito.

Pero sigamos en este Cubadisco.

Abismos, de Daniel Toledo (Producción Juan Piñera. Producciones Colibrí/AHS), nominada en el apartado música de cámara, llega de la mano de quien, en 2017, recibiera mención en el Premio de Composición Casa de las Américas por su partitura La Dama Gentil que duerme, por «[…] la solidez y el oficio en la escritura vocal», según declara el acta del jurado.

En la misma categoría, el premio fue concedido a Javier Iha por Retratos y escenas peregrinas. El disco —resultado de la peculiar creatividad del maestro Iha y del eficiente trabajo de producción de un equipo encabezado por Carmen Souto— resume el quehacer reciente de un músico que abre sus fronteras hacia sensibilidades culturales lejanas, pero no del todo ajenas. Concebido desde la meditación del ciclo vital eterno del que somos parte, estas microhistorias cuentan también los referentes de su autor (cultura oriental, impresionismo, Bela Bartók, Olivier Messiaen, García Márquez, Bach, Piazzolla….

Para el cierre, retomo las notas musicológicas que mi compañera Carmen Souto escribió para el disco Mi Aldea y las recontextualizo en el quehacer de todos los jóvenes maestros galardonados: […] «los cruces de caminos desde imágenes e improntas sonoras recrean «la aldea» personal de Ernesto Oliva. Sus múltiples referentes se conjugan en una obra discográfica que traza alianzas de ida y vuelta entre la tradición y la contemporaneidad, entre la memoria y el presente». Caminos entretejidos, sueños crecidos. La Casa de las Américas los felicita.

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