A 230 años de la revolución haitiana, la lucha continúa

Por Zuleica Romay

La transformación de esclavos, trémulos en grupos de cientos ante un solo hombre blanco, en personas capaces de organizar y derrotar a la más poderosa de las naciones europeas de la época, en una de las épicas más grandes de la lucha revolucionaria y uno de sus mayores logros.

Cyril James, Los jacobinos negros.

La madrugada del 23 de agosto de 1791, varios cientos de mujeres y hombres esclavizados en los ingenios y haciendas de Saint Domingue se sublevaron contra el poder colonial francés. El proclamado designio antiesclavista y creciente grado de radicalidad de la revuelta la convirtieron en una revolución que fundaría, doce años después, la primera república negra del mundo.

Al declarar su independencia, esa nación de ciudadanos libres recuperó para sí el nombre indígena de la isla: Haití. Como significa Roberto Fernández Retamar: “Eran de procedencia africana, y decidieron, calibanescamente, hermanarse con la herencia de los primeros habitantes de su isla, los primeros humillados y ofendidos, los primeros oprimidos (hasta el exterminio), tras la segunda llegada a nuestras tierras de europeos: llegada que, absurdamente, fue llamada descubrimiento”.[1]

En memoria del proceso político más extraordinario de la Era de las Revoluciones, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) proclamó el 23 de agosto como Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición. La Casa de las Américas y la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO (CNCU) unen esfuerzos para honrar la efeméride, al calor de la implementación efectiva del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, estrategia del Estado y la sociedad civil cubana para fomentar una comunidad más inclusiva, promotora del antirracismo y el diálogo intercultural.

La esclavitud no es un asunto del pasado. Sus legados aun lastran el desempeño de los descendientes de africanos en las Américas, mediante la naturalización y legitimación de desigualdades, prejuicios y discriminaciones en comunidades nacionales regidas por un ordenamiento pigmentocrático y una cultura patriarcal.

Tres especialistas de reconocido prestigio reflexionan sobre esta problemática como integrantes del panel virtual “Esclavitud y afrodescendencia: educación, cultura y antirracismo”. Ellos son Miriam Herrera Jerez, investigadora y profesora de la Casa de Altos Estudios Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana; Ronald Antonio Ramírez Castellanos, Profesor Titular de la Universidad de La Habana; y Verene Shepherd, directora del Centro de Investigaciones sobre Reparaciones de la Universidad de las Indias Occidentales.

El Caribe constituye, sin dudas, el principal contexto de los estudios sobre el comercio de esclavos y la esclavitud trasatlántica. Intelectuales del área, como Fernando Ortiz, Eric Wiliams, Miguel Acosta Saignes y José Luciano Franco se consideran pioneros en una temática que hoy articula eventos y procesos de naturaleza local y regional con otros de alcance global, y provee hallazgos y argumentos de signo económico, sociocultural y político. Innovador quehacer historiográfico caracterizado por el electivismo teórico-metodológico y la transdisciplinariedad. En apretada síntesis, la disertación de Miriam Herrera sistematiza los principales resultados de un campo de estudios cuyas formulaciones desmienten la presunta incompatibilidad entre el enfoque microhistórico y la denominada historia global.

Las redes comerciales del esclavismo involucraban en la misma empresa criminal a armadores, traficantes, comerciantes y hacendados, protegidos o auxiliados por funcionarios de la administración colonial, médicos, sanitarios y prácticos que conocían, como la palma de su mano, las mejores rutas marítimas y terrestres. Ronald Antonio Ramírez despliega su mirada sobre el andamiaje relacional de la trata ilegal al valorar los aspectos más significativos de la novela Misterios de Cuba, del desconocido escritor Francisco Ortiz, publicada en Santiago de Cuba en 1892. 

Ramírez analiza el perfil costumbrista de Misterios de Cuba, perceptible en la descripción de tipos y locaciones santiagueras, la ficcionalización de acontecimientos históricos –algunos de ellos reconocibles en las Crónicas de Santiago de Cuba, recogidas por Emilio Bacardí– y de personalidades importantes de la ciudad en la época.  El espionaje español, a propósito de los preparativos de la contienda independentista y la inserción de sus habitantes en la guerra, el cimarronaje, el contrabando de mercancías y esclavizados, las fiestas populares, la vida política y religiosa y el fenómeno migratorio figuran entre los asuntos que la novela expone, en una compleja amalgama de situaciones que agudizan el conflicto dramático.

En el año 2013, los estados miembros de Caribbean Community and Common Market (CARICOM) constituyeron la Comisión de Reparaciones, una organización regional de la sociedad civil que se encargó, al año siguiente, de elaborar un plan de acción. Los diez puntos en él contenidos propugnan la reparación de los daños causados por la esclavitud en el largo plazo, no solo mediante desagravios económicos sino, además, de una justicia reparativa que integre compensaciones materiales y simbólicas y promueva transformaciones estructurales en beneficio de las sociedades otrora sometidas al colonialismo y la esclavización.

El movimiento en torno a la justicia reparativa comienza a tomar fuerza más allá de las fronteras de CARICOM. En los Estados Unidos, donde las autoridades de Evanston (Illinois) y Asheville (Carolina del Norte)  han adoptado disposiciones para ofrecer reparaciones económicas a sus pobladores negros, la Cámara de Representantes inició el proceso de análisis del proyecto de ley H.R. 40, el que propone crear una comisión para el estudio de propuestas de compensaciones a favor de los afroestadounidenses. Organizaciones y movimientos sociales en Colombia, Brasil y Costa Rica demandan la corrección de la iniquidad histórica. Naciones africanas, como Tanzania y Namibia, han exigido a las ex metrópolis europeas indemnizaciones por crímenes coloniales. 

La profesora Verene Shepherd, una de las vicepresidentas de la Comisión de Reparaciones de CARICOM y miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU (CERD), ha publicado obras de referencia sobre la esclavitud en el Caribe, los procesos de emancipación en las antiguas colonias británicas y las insurrecciones de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Su presentación sintetiza argumentos que definen las demandas de reparaciones por la esclavitud como una lucha anticolonial de rango universal.

La Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, la Cátedra UNESCO para el Diálogo Intercultural de Nuestra América y el Programa de Estudios sobre Afroamérica de la Casa de las Américas, agradecen a la Oficina Multipaís de la UNESCO para el Caribe, radicada en Kingston, su contribución a los preparativos del panel virtual “Esclavitud y afrodescendencia: educación, cultura y antirracismo”.


[1] Roberto Fernández Retamar: “Haití, una esponja empapada en sangre”, Cubadebate, 18 de enero de 2010. http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/01/18/haiti-una-esponja-empapada-en-sangre/

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