Pensar y actuar por el país que queremos

Por: Sergio Félix González Murguía

Cuando Cintio Vitier escribió su artículo Martí en la hora actual de Cuba, en 1994, en pleno período especial, lo hizo desde la preocupación de un cubano consciente de los problemas que aquejaban a su patria y su gente. A casi 30 años de aquella demostración de lucidez en tiempos de crisis, otros cubanos preocupados por los desafíos actuales de su nación se dieron cita durante tres sesiones semanales, para tomarle el pulso a cuanto tiene que ver con el modo en que se enfrentan los retos que vive la Mayor de las Antillas.

El ciclo de conferencias Cuba en la hora actual fue convocado por un amplio número de instituciones, comandados por Casa de las Américas, la Unión de Periodistas de Cuba, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, la Red En Defensa de la Humanidad, el Centro Memorial Martin Luther King Jr., Resumen Latinoamericano y la Unión Nacional de Juristas de Cuba, unidos por el empeño de entender qué sucede en la nación hoy y dónde están las soluciones.

En el último encuentro, que tuvo lugar este martes, el debate crítico y respetuoso siguió siendo una máxima. Seis panelistas y el público virtual compuesto por intelectuales humanistas y amigos de Cuba, conversaron sobre la «Participación, diálogos, construcción colectiva de la unidad» en el entorno cubano de estos días, en franco intercambio moderado por Jaime Gómez Triana, vicepresidente de Casa de las Américas.

El Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo tuvo a su cargo la apertura de la ronda de intervenciones, momento que aprovechó para resaltar la importancia de «este tipo de eventos en medio de una campaña mediática tan brutal contra la Revolución Cubana».

El también Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución había estado horas antes en un recorrido por el barrio habanero de La Timba, cuya experiencia narró a los presentes en el panel. «Nuestro trabajo en los barrios marginales no fue a raíz de los acontecimientos de julio. Pero sí nos hemos volcado más en esas realidades y hay un movimiento considerable de personas queriendo aportar.

«Lo que realizamos hoy no se trata de una intervención en esas localidades, sino de llegar para aportar, orientar y acompañar el cambio que los mismos habitantes deben construir cada día y ser partícipes directos de sus soluciones», aseguró Hernández Nordelo, con el convencimiento de que la participación popular es vital en la eficacia de las soluciones.

En busca de esos caminos versaron las aportaciones de Geydis Fundora, investigadora y profesora de la Facultad Latinoamericana para las Ciencias Sociales, quien hizo énfasis en la atención a las desigualdades. «Hay un subaprovechamiento del potencial que tienen los espacios de participación popular para transformar desigualdades. Ello está vinculado con las narrativas relacionadas con la igualdad, la centralización y menos con ir a
trabajar desigualdades concretas en esos espacios», explicó la especialista.

En la línea de Geydis Fundora coincidió el jurista Yuri Pérez Martínez, miembro de la Directiva Nacional de la Sociedad Cubana de Derecho Constitucional, quien aseguró que «nuestro modelo tiene muchas posibilidades para articular vías de participación popular eficientes, que garanticen que la relación ciudadano-Estado sea bidireccional, para potenciar el desarrollo local».

En una visión más específica de esas desigualdades, Pedro de la Hoz, coordinador de la Comisión Aponte y miembro de la Comisión de Gobierno para llevar adelante el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, expresó que «el racismo y la discriminación no son temas ninguneados por la Revolución Cubana y es necesaria, imprescindible y evidente la participación de la sociedad civil en la solución de estos flagelos».

Por su parte, Claudia Rafaela Alba Ortiz, periodista e integrante de la Red En defensa de la Humanidad, centró su mirada en la comunicación popular comunitaria y las experiencias de economía popular solidaria, para lo cual utilizó varios ejemplos, sobre todo en las comunidades rurales.

El encuentro puso punto final a un ciclo de conferencias caracterizado por la diversidad de voces coincidentes en la necesidad que tiene Cuba de realizar cambios efectivos en la forma de encauzar sus problemas y moldear las distintas realidades que viven sus ciudadanos, siempre mediadas por las agresiones del imperialismo estadounidense.

Solo realizando esa revisión crítica, como aquella que hiciera Cintio Vitier un día de 1994, Cuba y todos sus hijos podrán asumir mejor su futuro.

*Tomado de Juventud Rebelde.

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