Margaret Randall: En una poética disidente fuera de la violencia hacia la poesía

Margaret Randall. Foto tomada de La Jiribilla.

El continente americano se caracteriza por distribuirse entre ambos hemisferios de manera equitativa y diametralmente opuesta a la distribución de la riqueza. El pasado 15 de septiembre dos poetas con una trayectoria particular de sur a norte, Carmen Berenguer, y de norte a sur, Margaret Randall, se encontraron virtualmente en la presentación del libro más reciente de Randall, quien publica por primera vez en Chile con Ediciones Moneda. La autora estadounidense quien, tras atestiguar movimientos sociales de México, Cuba y Nicaragua regresara a su país en 1984, ha mantenido el contacto con América Latina difundiendo sus experiencias y traduciendo poesía, en especial la cubana. Preocupada por la labor minuciosa que implica publicar en editoriales independientes latinoamericanas, ha puesto su bandera en el territorio austral con esta obra decantada en su vasta trayectoria. Entretanto, la poeta Carmen Berenguer, quien residiera una temporada en Estados Unidos, es una de las pocas poetas chilenas actuales que ha logrado difundir su obra del mismo modo, fuera de la corriente comercial, en Guatemala, México, Argentina, entre otros. En su presentación repasa los cruces culturales y políticos con la autora norteamericana.

MARGARET RANDALL: EN UNA POÉTICA DISIDENTE FUERA DE LA VIOLENCIA HACIA LA POESÍA

Por Carmen Berenguer

Desde los años 50 han venido aires nuevos que desencadenan inquietudes en plena guerra de Corea. Una escritora está escribiendo el devenir del barrio, su casa, su país, en el centro de la acción, es América del Norte, es América del Sur. En ambos lados vienen cambios generadores de energías, estéticas y travesías en el acontecer cultural, contracultural y revoluciones en la América Central y del Sur atisbando este devenir de la pos guerra convulso y telúrico en el decir de la geografía y visión de la poesía en toda América. Los beat, las ilusiones puestas en los deseos políticos vanguardistas en el Continente en conjunto con las quimeras metafóricas de un Che Guevara, Roque Dalton, Ginsberg, Tania la guerrillera, persecuciones culturales comunistas en las listas vergonzosas en el cine norteamericano; en ambos lados se trizó el espejo.

Y en el año 2021, un medio de las comunicaciones chilenas se desclasifica por primera vez un documento visto a hurtadillas en sitios clandestinos: es el documental ‘La batalla de Chile de Chile’ del realizador Guzmán, todo un acierto que repleta la audiencia, en el lado oficial de los canales de televisión (varios), muestran el 11 de septiembre en Nueva York como si fuesen lo mismo, que solo se justifican en costos humanos.

Fuera de la violencia hacia la poesía, es el enunciado de un libro lúcido que recorre el siglo anotado con lucidez y vivido en profundidad de la gran autora Margaret Randall, con un epígrafe ‘a Bárbara en tiempos de plaga’, libro de 223 páginas de poemas traducidos por la poeta Carmen Avendaño y publicado en la colección Lengua Paterna en las Ediciones Moneda.

Están los poemas y está la activista que conocí por referencias en Iowa City, en el año 69 en medio del movimiento feminista de la época, que sin dudas para mí fue importante haber estado allí, en medio de años tan complejos y violentos durante la guerra de Viet Nam, y ese momento de activismo en que vi transformarse la universidad y la ciudad de granjas de tomates y choclos en un mundo desconocido para mis años juveniles desde la vereda sur de un barrio latinoamericano que me tocó ver-mirar la guerra por las pantallas de la televisión casera, el exterminio de una aldea en Viet Nam: Mi Lai y el golpe militar en Chile, la quema de los libros en llamas, la conciencia de un pueblo que soñó una transformación socialista con el fin de buscar el equilibrio en una sociedad desajustada por la injusticia. Al año siguiente publica Las mujeres (Mexico City: Siglo XXI Editores, SA, 1970); en mi regreso años más tarde obtengo esta revisión del movimiento feminista en iusey: usa.

Por ello, no es menor que Margaret Randall esté aquí con nosotras las mujeres de Chile compartiendo este libro en un estado de revisión de memoria e imágenes de su largo recorrido que nos hermana en ese mismo sentido de poder hacer este ejercicio en conjunto. Y pronuncio mis palabras en medio de una turbulencia que se llama: peste. Este tiempo que puso aldabas en el tiempo actual y cerrojos por donde mirar el tránsito de estas palabras.

Retrato de la Artista como mujer mayor

‘Conduciendo por el alto desierto, salvia y pino

a los costados por millas

me salgo de la carretera, tomo pluma y papel

y empiezo.’

Palabra a palabra comienza una revisión de el retrato que dibuja de ella la mujer anciana, «Conduciendo por el alto cielo salvia y pino, saco papel y lápiz».

La poeta, la artista y la activista, una suma en verso, prosa, visualidad y acción: son las líneas del largo trayecto que han trazado la huella en la constitución de una obra importante en los Estados Unidos y América Latina desde los años 60 en adelante.

No cabe duda que el tiempo vivido ha sido largo y controvertido, tanto en la construcción de un pensamiento de cambios revolucionarios y contra-revoluciones en ambos espacios; dejó marcas imborrables, huellas de una tragedia brutal, en Centroamérica, Nicaragua, Cuba, y más tarde en el cono sur. 

No obstante, es en el ámbito cultural donde Margaret Randall coeditó con Sergio Mondragón en la ciudad de México entre los años 1962 a 1969 la revista El Corno Emplumado, cuyos significados fueron tan elocuentes como obsecuentes, delineando el campo magnético desde las vanguardias literarias latinoamericanas, desde el impacto del movimiento Beatnik, en cuyo seno radiaron un relieve nuevo en sus letras el poeta Ginsberg quien fuera recibido por Nicanor Parra en Chile, y quien fuera también el difusor de la revista. Desde el glorioso Corno emplumado plantearon que la literatura es un signo de reciprocidad y de cambio de ideas intelectuales y culturales.

El 19 de julio de 1969, como escribe Margaret, luego de que la revista se involucrara en “la defensa del Movimiento Estudiantil Mexicano de 1968, El corno había estado batallando.” En El corno emplumado #31, el último número, los editores (Randall ahora con Robert Cohen) cuestionaban explícitamente el rol de los medios masivos y publicaron en español y en inglés el ensayo del autor cubano Edmundo Desnoes, “Armas secretas”, que según su punto de vista analizaba “los medios masivos en una forma revolucionaria, para ventaja del tercer mundo”. Desnoes escribió de los crecientes efectos de los medios “en la superestructura” La revista en sus líneas editoriales, de intercambio cultural, se constituyó en un emisor literario de plumas del Quetzal desde México, fue crítico a la injerencia norteamericana en América Latina y ello le valió sanciones económicas como presión cultural a su libertad de expresión. Lo interesante es cómo se cruzan las apuestas por la libertad en ese tiempo y en este en Chile de hoy en medio de una crisis política cuestionadora del modelo económico neoliberal. En este comienzo de siglo se repite la historia, el canal de televisión en Chile ha recibido la misma censura a la cultura, la misma presión económica que recibiera La Revista Literaria El Corno Emplumado en el siglo pasado por las imágenes fotográficas que exponía aquello que se habría ocultado para que no se viera, ese desafío de mostrar lo oculto, lo hacía Margaret Randall con su cámara, con su ojo develador poniendo en juego todo en ese afán de liberar la ignominia, en Tlatelolco.

El punto gravitante es que esa relación entre la política y el arte ya se estableció en forma de imágenes censuradas de forma represiva en la fotografía cotidiana en una política de la imagen en relación al arte y la política que ya realizaba la artista Margaret Randall en ese entonces, al mismo tiempo, es donde se realizaba mejor su apuesta de sentirse en un lugar, otro, frente al idioma de la poesía en castellano y que por medio de la imagen que no requiere lengua fue un espacio cómodo, único para ella. Fue fundamental trabajar esas imágenes veladas en América Latina, México y Cuba. Y hoy puede decir:

Son los versos en un viaje introspectivo del sentido y transcurso del tiempo vivido, la activista en el camino del acto de actuar de estar ahí, todas las lecturas de Margaret Randall, un ícono de la travesía de los acontecimientos más relevantes en aquella larga caminata junto al movimiento feminista de los años 60 en Estados Unidos como en todos los momentos que transitan ese tiempo vivido de una mujer poeta y artista.

El libro Fuera de la Violencia Hacia la Poesía, es una apuesta a la poesía por sobre la violencia en este mundo y es importante realizar esa apuesta, de lo que es este poemario, escrito en versos, no obstante, es una narración como forma de realizar un camino de vuelta, un viaje de regreso en el que la autora elabora preguntas fundamentales a su travesía y a la poesía.

Es un prolongado soliloquio, una conversación consigo misma, cuando se ha acercado a la memoria y al temor de su pérdida, a la historia.

Rememora aquellos tiempos de sus marchas, de sus largas caminatas, por aquellos mundos que quiso hacerlos sus propios mundos, la persecución política, la violencia ejercida al indigenismo, a lo humano en general. Este viaje de vuelta que propone Margaret Randall incluye a las luchas feministas. Por ello apela a la poesía como un único reducto en el que puede refugiarse. Por ello le habla, pero también le recrimina a ella, la poesía, porque no logra ponerle fin a este estado violento en este mundo de guerra que existe, en este planeta.

En mi infancia amar a alguien

del mismo sexo

no estaba en la lista de elecciones.

Ocultos en las sombras nos movíamos

adentro y afuera de la vergüenza y la liberación, l

lugares donde pretendíamos ser nosotros

en tanto que invisibles

inofensivos para los otros.

(Del poema «El ser que vive en nuestro deseo»)

Es muy importante la pregunta a la poesía, es una interrogación fundamental en este preciso momento en el que debemos atender a esta demanda por la poesía, y no sería posible leer todo el registro de la vida de una poeta, artista, activista; su versificación poética tan singular que cruza registros desde la visualidad, el género, la historia de Vietnam, Nicaragua, Cuba; América Latina y sus trágicos movimientos, en los años revolucionarios, en los años 50 en adelante, la Revolución cubana que permanece como sagrado símbolo de la enajenación de los Estados Unidos con una visión violenta a los cambios en la región.

Deja una huella inalterable el tiempo recobrado en esa línea de la liberación de los pueblos sometidos al imperio. El arte de recobrar la memoria inscrita en la lengua transversaliza esa impronta en el arte y la política y porque por su negación resistente, por esa llamada resistencia, es que podemos leerla hoy alejada del ser y su inmanencia en la poesía, recuperada por el lenguaje de los otros, otras, que es capaz de reverberar su sonido y darle a la poesía y al arte el sentido y la sensación a su lógica del arte.

Y en cuanto a los derechos

creo que son todos míos

tan cierto como que nací mujer y queer

en una época que aún teme quién soy yo.

(Del poema «En cuanto a los derechos»)

Finalmente, dejaremos partes del tiempo recobrado en estos versos que el virus, la muerte de George Floyd en el año 2020, el espacio del cuerpo en el tiempo en este libro de poesía decir una carta de apelación narrada en versos al único lugar de su emplazamiento poético. a la palabra, y al rencor, por sus sombras que la poesía solo puede aguardar, el otro tiempo. Nada más se puede esperar en este recodo de cambios insólitos, como buscarse en el espacio en otro planeta, si aquí la ética no ha terminado su necesidad, menos el amor a la vida. La poesía que algunos la revientan dejándola sin existencia es una arma cargada de futuros.

SOBRE LAS CUERDAS ENSANGRENTADAS

Chile, 1973-2015

El terremoto en la larga costa de Chile

midió 8.4 en la escala Richter hoy día.

Esa orilla sinuosa tembló entre el desierto, el surf

y las ciudades de casas pintadas en colores vivos

de cara al silencio de una memoria entumida.

Hace cuarenta y dos años, el 16 de septiembre se estremeció

cuando los criminales sin rostro

quebraron la canción urgente de Víctor Jara,

astillaron sus muñecas sobre las cuerdas ensangrentadas

de su guitarra en resistencia.

Una fecha se estampa en la otra

y si atendemos, podemos escuchar

un eco resonante, un holograma

de sonido donde la redención

oculta su rostro de vergüenza.

Memoria, fotográfica y distinta

Unas cuántas tomas vacilantes            

esconden sus caras culposas

otras mantienen equilibrio

a través de estos 84 años,

revelando un amigo

cuyo rostro

ya no recuerdo.

Algunas escenas me envuelven

en compañía sostenida

otras saltan del camino

cuando un torrente de agua

ruje por un cañón estrecho

o se hacen polvo

donde la lluvia abandona las tinajas.

Algunas fotos están rayadas o rotas

pero siguen llevando                         

a un foco frágil

dónde he estado y por qué.               

Otras documentan eventos

que nunca sucedieron:

hologramas de deseo.

Estas claves, misteriosas o definitivas,

surgen para tomarme de la mano,              

sortear el cansancio,

la impaciencia y las mentiras.

Ellas saben que hay trabajo pendiente

por rutas que aún deben

alcanzar el borde del precipicio.

Fuera de la violencia, hacia la poesía

El agua, ilusoria o real, tiembla a lo largo

del horizonte desierto.

Oasis: palabra del temprano siglo XVII

del griego vía el latín tardío

posible origen egipcio.

Egipto, un país de vasta arena

donde las excepciones

húmedas y fértiles nutren la vida.

También: área o periodo apacible

en medio de tiempos convulsos.

Así, el lugar se vuelve el tiempo en el abrir

y cerrar de ojos de la geografía.

La doble hélice se abraza a sí

misma mientras trepa nuestro cuello:

balancín de intuición que canta alto.

Déjame saciar tu sed, alimentar

tu hambre. Satisface la mía

aunque sea porque somos

seres conscientes de pie juntas

en este siglo peligroso.

Reducidas a pequeños gestos

reflejados en una mirada

roce de la mano,

oasis de luz adonde ir

fuera de la violencia, hacia la poesía.

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