Más allá del surrealismo: obras de Roberto Matta nunca vistas, en la embajada de Chile

por Daniel Gigena

A ciento diez años del nacimiento de uno de los artistas americanos más destacados del siglo XX, el chileno Roberto Matta, se verá en Buenos Aires una amplia retrospectiva de su obra como grabador. En el Centro Cultural Matta de la embajada de Chile en la Argentina, desde este jueves se podrá visitar Matta. Obra gráfica: 1943-1968. De la New School de Nueva York a la Revolución Intelectual del 68,al cuidado de la española Inés Ortega-Márquez. La amplia muestra, de 108 obras, presenta una de las facetas menos conocidas del pintor -su tarea como grabador- e incluye litografías, aguafuertes, aguatintas, grabados a punta seca, ilustraciones, libros y otros objetos.

«Como dicta por dentro voy significando», grabado al aguatinta de 1962 (Colección Inda – Maldifassi. Fotógrafo ©️Roberto Urzúa)

Pocos días antes de la celebración del aniversario, el próximo 11 de noviembre, el único centro cultural chileno en el exterior (esto es, en la ciudad de Buenos Aires) inaugura la exposición del artista que fue Premio Nacional de Arte de Chile, Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1992 y uno de los surrealistas latinoamericanos más célebres. Los grabados y otras piezas, que se exhibieron en 2018 en el Museo de Arte Contemporáneo de la capital chilena, pertenecen a una colección privada hasta entonces nunca antes exhibida al público y abarcan diferentes etapas del artista, de sus años en el Taller 17 de Stanley William Hayter (entre 1943 y 1948) a la década de 1960.

«Cosmicstrip», de 1959 (Colección Inda – Maldifassi. Fotógrafo ©️Roberto Urzúa)

“Por primera vez se ofrece una visión completa del trabajo gráfico de Matta perteneciente justamente a su etapa más fértil y creativa -dice la curadora Inés Ortega-Márquez-. Una retrospectiva que muestra el 90% de la obra realizada y catalogada en L´Oeuvre Gravé de Matta que recopiló Roland Sabatier y fue publicada en 1975 por Georges Visat, un grande del arte multidisciplinar y el más importante editor de arte. Los grabados exhibidos pertenecen a una colección privada chilena, y visibilizarla representa un compromiso con el arte y con Matta”. La muestra abre con la serie The New School, que toma su nombre del movimiento artístico gestado en Estados Unidos y que vincula el expresionismo abstracto con el surrealismo, y cierra con obras realizadas en los años 1960, en Europa.

«Las maldiciones», aguafuerte y aguatinta de 1966

Matta nació en Santiago de Chile el 11 de noviembre de 1911 (11.11.11, cifra que aparece en varios de sus trabajos). Integrante de una familia adinerada, estudió en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile, donde presentó una tesis, La liga de las religiones, que consistía en bocetos de edificios con forma de mujer en diversas poses. Asistió a talleres en la Escuela de Bellas Artes y trabajó como ilustrador en la revista satírica Topaze. Luego de recibirse de arquitecto, viajó a Europa. En Portugal, conoció a la poeta Gabriela Mistral, cónsul en ese país, que hospedó al joven artista (según él mismo contó, enamorado, le pidió la mano a la autora de Desolación, pero ella no aceptó). En España, conoció a Maruja Mallo, Rafael Alberti, Federico Gras, Manuel Ángeles Ortiz, Pablo Neruda y Federico García Lorca. “Yo no tenía idea de que existían los poetas -dijo-. García Lorca era un tipo divertido; mucho más divertido que toda la gente que yo había conocido en mi vida. Decía tonteras, cantaba y tocaba el piano, y eso es quizás lo que me hizo pensar que se podía ser de otra manera”. Matta encontró su manera de ser y estar en el mundo.

En París,asistió al taller de Le Corbusier, arquitecto al que admiraba. Su intenso recorrido estético por el Viejo Continente lo vinculó con escritores y artistas como André Breton, Salvador Dalí y René Magritte, que influyeron en su obra temprana y lo introdujeron en el movimiento surrealista. Matta hizo ilustraciones y artículos para la revista de artes, literatura y esoterismo Minotaure y también frecuentó a dos de los más grandes artistas del siglo XX: Pablo Picasso y Marcel Duchamp. De 1938 a 1948, lejos del escenario bélico europeo, vivió en Nueva York, donde pasó del dibujo al óleo, y del surrealismo al expresionismo abstracto. A comienzos de los años cincuenta, volvió a Europa y su obra atravesó un “periodo político”. El arte de Matta adoptó diversas formas de expresión: videos, fotografías, litografías, muebles y grabados.

“El más grande surrealista latinoamericano, y uno de los mayores del mundo, ha sido un navegante de dos mares, un hombre de dos mundos, un receptor ávido de los beneficios de ese surrealismo europeo que entró a saco en el reino de la libertad -escribió la también grande Marta Traba, crítica y escritora argentina-. Este hombre fue capaz de inventar un paisaje, una entidad líquida, una emulsión de color atravesada de fuerzas y relámpagos, un espacio tensionado y eléctrico, un modo de ver y sentir por golpes de sangre, por la emoción y la infalible penetración del ojo más allá de las apariencias”.

De izquierda, Matta apoyó el gobierno de Salvador Allende en su país y, luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, tomó distancia de Chile. En 1974, su pasaporte chileno fue anulado y, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, la “Sala Matta” cambió de nombre. Incluso su obra fue vandalizada durante la dictadura de Augusto Pinochet: el mural El primer gol del pueblo chileno, que hizo en colaboración con la brigada Ramona Parra en 1971, fue tapado con pintura. Se restauró décadas después y se lo puede ver el Centro Cultural Espacio Matta, en la comuna de La Granja, al sur de Santiago.

En su carrera, obtuvo varios premios. En 1985, recibió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes y en 1990, el Premio Nacional de Arte; ”Yo no recibo premios, por principio; no quiero tener honores en esta vida”, declaró por teléfono en esa ocasión. En 1992, mereció el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. “En unos tiempos como los actuales, en los que el materialismo desplaza los valores espirituales, reivindico la esencia de una América que puede ofrecer al mundo nuevas referencias para el reencuentro de una conciencia humanista”, dijo. Obras de Matta forman parte de colecciones de museos públicos y privados de todo el mundo (el Malba tiene tres).

Desde la década de 1960 vivió en el pueblo italiano de Tarquinia; allí comenzó a diseñar muebles. Matta creó los “Malitte Lounge Furniture”, que hoy forman parte de la colección permanente del MoMA de Nueva York. En 2001 se le otorgó la nacionalidad española y murió en 2002, a los 91 años, también en el 11° mes, en Civitavecchia. El artista fue sepultado en su casa de Tarquinia y cerca del féretro, como había pedido, se depositaron alfajores chilenos.

(Tomado de La Nación)

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