Teatro cubano en pandemia: experiencias colectivas a debate en la Casa de las Américas

Por Dayana Mesa Giralt

Para dialogar en torno al teatro cubano, sus perspectivas y sobre los lenguajes y formatos utilizados durante el confinamiento por la pandemia de la Covid-19 se reunieron en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas artistas y pensadores de las artes escénicas en un panel conducido por la crítica, profesora e investigadora teatral Vivian Martínez Tabares.

Desde la pasión que le provocan los títeres y los retablos, Rubén Darío Salazar, director de la compañía Teatro de las Estaciones y del Teatro Nacional de Guiñol, narró las experiencias sobre los primeros momentos del cierre obligatorio y necesario de la sede del grupo.

Ante la falta de público e interacción con espectadores, al Premio Nacional de Teatro junto al incasable creador Zenén Calero se le ocurre crear la serie «Un minuto con Pelusín», estrenada en plataformas digitales y luego en la televisión cubana.

La admiración y respeto hacia el querido personaje le permitió soñar y realizar trabajos audiovisuales para que los infantes aprendieran y se divirtieran en casa.

Para el grupo significó la posibilidad de insertarse en eventos digitales convocados desde la Unicef y agrupaciones teatrales de América Latina, además de la interacción con otros artistas y músicos como la gran Omara Portuondo.

La virtualidad también proporcionó la colaboración de Teatro de las Estaciones y los Estudios de Animación del ICAIC en el video clip «Sinsonte», con la técnica de stop motion en papel recortado.

Darío Salazar enfatizó que todas las iniciativas surgidas son muestra de identidad nacional y de defensa de la cultura cubana.

Por su parte, la joven teatróloga y actriz Rocío Rodríguez, quien además dirige al grupo matancero El Mirón Cubano, compartió acerca de cómo los obstáculos impuestos por la pandemia incentivaron la creatividad del grupo y se enfrascaron en una serie online sobre canciones infantiles. Asimismo, la creación de grupos de WhatsApp y Telegram en los que propusieron juegos y videos infantiles.

La joven directora también recalcó la idea de cómo los recursos propios del audiovisual se utilizaron para romper barreras y llegar a un público habitual y a otros que se sumaron.

Aunque se apagaron las luces y los telones cayeron, el aislamiento no frenó el ímpetu creativo de los colectivos escénicos cubanos, así lo afirmó el dramaturgo y vicepresidente del Consejo Nacional de Artes Escénicas, Ulises Rodríguez Febles.

Durante su intervención, Febles destacó el papel de la institución y de cómo esta solventó a sus miembros y fomentó la utilización de alternativas para garantizar el contacto con el público, tanto en la larga y tensa etapa como en los periodos en que salas y teatros reabrieron sus puertas.

Desde lo personal habló sobre la escritura de su obra Cuarentena, Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2020, donde narra los peores momentos de la pandemia de coronavirus a través de una trama familiar.

Asimismo, Marilyn Garbey, teatróloga, crítica y directora del Centro de Documentación María Lastayo del Teatro Naciional de Cuba, hizo énfasis en los aportes de la danza en este tiempo y cómo las redes sociales han llegado a ser un espacio alternativo para mostrar la obra de bailarines y coreógrafos.

Abordó también la labor desarrollada por compañías como Lizt Alfonso y Danza Contemporánea de Cuba; y de profesionales como el fotógrafo cubano Gabriel Dávalos y el periodista y crítico cultural Yuris Nórido.

Por último, subrayó la necesidad de retomar en la escena cubana asuntos relacionados con el racismo, el medio ambiente y la marginalidad.

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