Paisaje sonoro del sur de América Latina, de lo doméstico a los escenarios

Por Lainerys Carbonell

Con una mirada a “Lugares, sociabilidades y prácticas musicales en el sur de América”: del entorno doméstico a los escenarios; se inauguró este martes en la Casa de las Américas el XII Coloquio Internacional de Musicología. La moderación del panel estuvo a cargo de María Elena Vinueza, directora de Música de la Casa.

Las intervenciones de cinco ponentes desentrañaron algunas de las particularidades de procesos musicales en el cono sur del continente. El panel se realizó de modo virtual, mientras en la sala Manuel Galich participaron el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto; el vicepresidente Jaime Gómez Triana, las integrantes de la Dirección de Música de la Casa, así como musicólogos, estudiantes y profesores del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas, entre otros invitados. Además, se contó con observadores de Argentina, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Puerto Rico, Uruguay y Cuba.

La primera intervención de la mañana fue la de Mónica Vermes (Brasil), quien es también miembro del jurado del Premio de Musicología 2022. La musicóloga presentó un análisis de las “Prácticas musicales domésticas en Río de Janeiro de la Belle Époque”, un panorama de esa parte de la vida musical en Río.

La investigadora destacó que en esta época la vida musical de Río de Janeiro era muy rica y contaba con diversos espacios de desarrollo, entre ellos los hogares, donde sus integrantes intervenían en múltiples actividades musicales.

Esta situación permitió que confluyeran varias categorías convencionales, pues se imbricaron los escenarios público y privado, lo profesional y amateur, los repertorios tanto de música de concierto como la relacionada con el entretenimiento (en particular en los estratos burgueses), así como lo profano/religioso (fundamentalmente en las comunidades afro-cariocas).

Durante la primera sesión de Coloquio Internacional también intervino la investigadora Marita Fornaro Bordolli (Uruguay), asidua visitante de la Casa y quien ganó en 2020 el Premio de Musicología con su libro “Más allá del humor: articulación de lenguajes artísticos y procedimientos retóricos en la murga hispanouruguaya”.

Ella quiso compartir detalles de su investigación “Radio, discos y prácticas interpretativas de aficionados en el entorno doméstico de Uruguay, 1910-1940”, en su búsqueda de los elementos que conformaron el paisaje sonoro doméstico de esa época.  Por eso, apeló a desentrañar los vínculos entre la audición mediatizada, el acceso a repro­ductores de sonido, a partituras impresas y manuscritas; y por otro, la competencia de lectura e interpretación, hasta los álbumes familiares donde aparecen las personas retratadas con instrumentos musicales, ya supieran tocarlos o no.

“Hasta ahora, he considerado el «paisaje sonoro doméstico» de manera unificada; sin embargo, existieron diferencias entre la práctica y el consumo de música en Montevideo, la capital, otras ciudades del resto del país y el ámbito rural. En este período el país vive, con cierto retraso con respecto a Europa y EEUU, la llamada Segunda Revolución Industrial, que implica la relativa democratización de una serie de dispositivos tecnológicos destinados al ocio. Las industrias musicales se potenciaban entre sí, aunque no en todos los sentidos: las partituras de doble hoja publicitaban las radiodifusoras y los discos; pero no contaban con presencia en estos medios. Las revistas especializadas se ocupaban de los programas radiales y los discos editados”, según adelantó en el Programa académico del XII Coloquio Internacional.

Marcela González (España) trajo al coloquio un grupo de canciones de cámara para abordar la respuesta de la sociedad argentina a la guerra civil española y el exilio que ella generó. Su presentación tuvo como título “La canción argentina como expresión de sociabilidad bicultural, 1940-1960”.

En su intervención abordó cómo las migraciones encarnan una serie de reconfiguraciones personales, sociales y culturales en sus protagonistas directos y también en el entorno de recepción.

Indicó que la música no está ajena a estas transformaciones y en muchos casos presenta rasgos que pueden ser apreciados desde la biculturalidad.

Con esta realidad como acicate, su investigación se centró en el trabajo de un grupo de compositores españoles o descendientes de ellos que desarrollaron su actividad en Argentina.

De los “Escenarios, prácticas de inclusión y repertorios en los bailes de carnaval del Teatro Solís de Montevideo, 1920-1940”,trató la intervención de Ana Lecueder (Uruguay), quien indaga sobre esta sede de grandes bailes de carnaval que se llevaron a cabo de forma casi ininterrumpida desde su fundación hasta comienzos de la década de 1960, cuyos programas permiten conocer la evolución en la organización y desarrollo de los mismos.

La sesión de la mañana del coloquio, cerró con la ponencia “Imaginarios y representaciones musicales del arrabal, el barrio, la boîte y el hogar burgués en el cine clásico argentino”, de las panelistasAdriana Cerletti y Rosa Chalkho (Argentina); quienes ofrecieron un recorrido por ejemplos cinematográficos y musicales representativos, parta dar cuenta de las relaciones entre los espacios geográficos y simbólicos, y los modos en que las músicas de estos escenarios representaron posiciones, valores y atributos identitarios.

“Raza y Cultura”fue el tema central de la mesa de trabajo de la tarde en este primer día del coloquio. Desde Argentina, a través de las plataformas digitales, el musicólogo Leonardo Waisman, miembro del Jurado del Premio en esta edición número 18, llegó con la presentación “Una negrilla refinada”.

“Los coflades de la estleya, compuesta por Juan de Araujo, es uno de los villancicos más frecuentados en conciertos y grabaciones de música colonial americana, y uno de los más citados por los estudiosos sobre los llamados «villancicos de negro», «guineos» o «negrillas»”, se detalla en el programa académico del coloquio.

Por su parte, Omar Abril, desde Guatemala compartió un análisis sobre la “Participación de grupos subalternos en las prácticas musicales de la cultura dominante en la época colonial hispanoamericana”, mientras “Más allá del crisol cultural: ¿es hora de volver al ajiaco?,de la musicóloga Miriam Escudero de Cuba, sirvió de colofón a esta primera jornada.

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