La Casa se abre nuevamente para que los jóvenes tomen sus espacios con vocación renovadora

Por Sandra Marta Paul Díaz

Jóvenes escritores latinoamericanos, de distinto signo y estilo, colmaron la biblioteca José Antonio Echeverría de la Casa de la Américas, en un nutrido encuentro que les permitió compartir obras, leer poemas y escuchar canciones, en lo que devino un intenso intercambio espiritual.

Una energía diferente se percibió en este espacio con la llegada de los artistas, quienes enseguida se interesaron por la muestra expositiva, abierta en la biblioteca, y que recoge la presencia de México en los fondos editoriales de la Casa desde fecha tan temprana como 1962. Además, recibieron una amplísima explicación de lo que ha significado en los últimos años el evento Casa Tomada y sus más recientes iniciativas, lideradas, principalmente, por los especialistas más jóvenes de la institución.

Los participantes en esta visita defendieron la idea de sacar este rico patrimonio cultural de los predios de la Casa de las Américas, compartirlo y enriquecerlo en distintos espacios comunitarios a lo largo del país.   

Justamente, ese fue el objetivo del Tercer Taller “Sobre ruedas”, cuyas memorias en forma de libro también fueron compartidas en este encuentro. Esta hermosa experiencia aunó en el viaje a jóvenes de Argentina, México, Colombia, Guatemala, España, Puerto Rico y Cuba, quienes cubrieron un periplo que los llevó a Santa Clara, Camagüey, Holguín, Jibara, Baracoa, Cajobabo y Santiago de Cuba. “Lo que vimos y sentimos lo verán ahora ustedes. Habitamos una isla y un continente, rompimos el tiempo, nos atragantamos de kilómetros, nos dimos en cada pedacito y nos rehicimos, mayores”. Así dejaron dicho. Y esas palabras fueron recogidas atentamente por los viajeros nuevos que llegaron esta vez a la Casa, participantes en el Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica, que organiza la Casa de la Poesía y el Centro Hispanoamericano de Cultura.

Con premisas muy similares a la reunión fundacional entre jóvenes creadores latinoamericanos en la Casa de las Américas, realizada en un año que ya nos puede resultar lejano como 1983, hoy la mirada sigue estando en promover la integración orgánica y eficaz de los jóvenes latinoamericanos y en estimular su creación artística.

La Casa de las Américas, luego de más de dos años de establecer restricciones para realizar sus actividades debido a la pandemia, se abre nuevamente para que los jóvenes tomen sus espacios con vocación renovadora y desarrollen en ella los debates más actuales que inquietan a las juventudes latinoamericanas y caribeñas.

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