Una tarde en la Casa con Hernán Rivera Letelier

Por Dayana Mesa Giralt

Fotos: Abel Carmenate

De izquierda a derecha: Caridad Tamayo, del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas; el escritor chileno Hernán Rivera Letelier y Patricio Rojas, poeta y director ejecutivo de la Feria del Libro de Antofagasta.

Para hablar sobre los vínculos entre su literatura y Cuba, especialmente, con la Casa de las Américas, cuyo Fondo Editorial publicó su más célebre novela La reina Isabel cantaba rancheras, el reconocido escritor chileno Hernán Rivera Letelier llegó a la sala Manuel Galich de la institución, como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

En un diálogo junto al Excelentísimo Señor Mauricio Hurtado, embajador de Chile en Cuba; Patricio Rojas, poeta y director ejecutivo de la Feria del Libro de Antofagasta y Caridad Tamayo, del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, el autor de El secuestro de la hermana Tegualda revivió sus viajes a la Isla y afirmó haber escrito aquí, más que en su propio país.

Al decir de Caridad Tamayo, Hernán es “un patrimonio vivo de las letras antofagastinas y de Chile, y uno de los escritores latinoamericanos más reconocidos de las últimas décadas dentro y fuera del continente”. Así lo atestiguan varios premios y distinciones internacionales.

“Letelier nos ha regalado por muchos años relatos de la historia del pueblo chileno desde su perspectiva de narrador y de minero”, acotó, por su parte, el Excelentísimo Señor Mauricio Hurtado durante el encuentro, y afirmó que constituye un orgullo para todos los chilenos encontrar sus obras en las más diversas librerías a lo largo del mundo. “Vemos en él, junto con su ingenio literario y gran humildad, un exponente genuino de nuestra cultura”.

A su vez, agradeció a la Casa “por mantener viva la cultura de nuestra América en pos de consolidar una identidad latinoamericana”.

Por su parte, el Director Ejecutivo de la Feria del Libro de Antofagasta, Patricio Rojas, comentó las circunstancias en que decidieron fundar ese evento literario de gran prestigio internacional, que provoca un amplio despliegue cultural en la ciudad chilena conocida como La Perla del Norte y descubrió para los presentes las múltiples peripecias vividas con Hernán Rivera Letelier durante los muchos viajes realizados a Cuba, a sus provincias, como quizá no haya hecho ningún otro autor de su envergadura.

Entre tanto, Letelier, dando muestras de su proverbial humildad, confesó que “no escribe para los críticos sino para las madres de los críticos”. Asimismo, compartió con los asistentes en la sala Manuel Galich varias historias vividas en México y Cuba, país al que vuelve con frecuencia y donde ha escrito numerosas páginas de sus libros.

En este sentido, comentó que nada más llegar a La Habana pudo avanzar muchísimo en una nueva novela, cuya escritura se le resistía mientras estaba en Chile.  

Inquirido sobre su posible abandono de la poesía, dijo que él encontraba muchas veces poemas donde no existía la poesía, y poesía en muchos textos alejados de lo definido como poemas.

Entre el público que disfrutaba la charla con el escritor chileno se encontraba la también escritora cubana Sonia Rivera Valdés, quien le agradeció su manera de contar las historias y le contó cómo sus libros la habían ayudado a sobrellevar la pandemia durante estos dos últimos años.  

Antes de consagrarse en la novelística, Hernán le dedicó más de dos décadas de su vida a la minería, sin embargo, estaba predestinado a la escritura; pues en las noches, tras esas agotadoras jornadas de trabajo, firmaba sus primeras poesías, que fueron publicadas en un primer libro titulado Poemas y pomadas, en 1988. Más tarde, en 1990, publicaría Cuentos breves y cuescos de brevas.

Pero la novela sería el género que definitivamente lo convertiría en uno de los narradores más leídos del continente. Para 1994 ve la luz la primera de ellas, La reina Isabel cantaba rancheras. Lo que siguió fueron más de 18 novelas, libros de cuentos, de crónicas autobiográficas, traducciones a más de 20 idiomas y adaptaciones de sus obras al teatro y al cine.

Entre trova y poesía, la joven literatura

Los poemas de Sigfredo Ariel, recogidos en su libro Born in Santa Clara, fueron leídos por autores de Cuba, Argentina y Puerto Rico que participan en el Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica, durante un homenaje dedicado al poeta santaclareño en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas.

El recital de poesía estuvo acompañado por la música de la trovadora también santaclareña Yeni Turiño, quien a su vez invitó al escritor Yasmani González a compartir sus poemas entre canción y canción.

Durante la velada se recordó que Sigfredo Ariel comenzó a publicar a inicios de los años 80 en periódicos y revistas, que obtuvo el Premio David en 1987 y el de la Crítica en 2002 y 2006.

“Auguri”, “En la avenida de los Presidentes”, “Antonio bajaba del Oriente”, “Antes del desayuno”, fueron algunos textos escuchados, de quien también fuera narrador, ensayista, artista plástico y guionista de radio y televisión.

Para cerrar la jornada la trovadora Yeni Turiño deleitó con sus canciones a los participantes. Pudieron escucharse los temas “Canto de hormiga loca”, “Niña”, “Última hora”, “Verónica”, “Amuleto”, “Volar”. Asimismo, interpretó canciones del trovador cienfueguero Lázaro García, recientemente fallecido.

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