Nave Oficio de Isla: espacio de convergencia y creación infinita

Por Lainerys Carbonell

El 10 de octubre de 2019 subió a escena por primera vez Oficio de Isla, una obra basada en el texto «Tengo una hija en Harvard», de Arturo Sotto, dirigida por Osvaldo Doimeadios. Poco tiempo después, un nuevo proyecto teatral sería bautizado con el nombre del espectáculo que homenajeaba la visita de maestros cubanos a la referida universidad norteña en 1900.

En el muelle portuario Juan Manuel Díaz, ubicado en la Habana Vieja, inició la nueva aventura de Oficio de Isla. Comunidad Creativa. En diciembre de 2020, el naciente proyecto fue trasladado al Centro Cultural Antiguos Almacenes San José, a pocos metros del primer espacio donde el equipo liderado por Doimeadios comenzó a gestarse.  

La obra Luz fue galardonada con el Premio Villanueva de la Crítica por ser una de las mejores puestas en escena del período 2020-2021. Osvaldo Doimeadios celebra este reconocimiento a un espectáculo que comenzó a nacer en los hogares de cada miembro del equipo mediante mensajes de WhatsApp y se inspira en la obra del poeta villaclareño Sigfredo Ariel.

Ambas puestas forman parte de la programación de Mayo Teatral 2022. Con Luz, se iniciaron las actividades del evento y Oficio de Isla, será uno de los espectáculos del último día de funciones en La Habana, el 15 de mayo próximo.

Cuando estrenaron el 10 de octubre de 2019 Oficio de Isla, basada en el texto “Tengo una hija en Harvard”, de Arturo Sotto,  ¿Imaginaron la trascendencia de la propuesta, la acogida del público y todo lo que posteriormente sucedió, como la fundación de la Comunidad Creativa?

Uno siempre se crea expectativas con el trabajo que está realizando, pero realmente la reacción del público las rebasó y se convirtió en un hecho que nos maravilló, sobre todo por las circuntancias. Nosotros estrenamos en un momento bien complicado en el país, con una situación seria con el combustible, estrenamos también en un horario y espacio poco habituales, un almacén, sin un spot de televisión, ni nada. Realmente, el boca a boca y las redes sociales hicieron que el público fuera colmando aquel almacén y nos dio la medida de lo que podíamos hacer, ya conformados como un grupo, como una comunidad de trabajo, que es lo que somos hoy.

Nave Oficio de Isla. Comunidad Creativa es más que un grupo teatral, pues en su interior convergen varias expresiones artísticas. ¿Cómo caracterizar o definir entonces este proyecto?

Además de la actuación vinculada con el canto, la música, la danza, diseñamos encuentros literarios, coloquios culturales, no solo funcionamos como lo haría habitualmente un grupo de teatro con la circulación de espectáculos, también tenemos espacio para la crítica, el debate, para el pensamiento, para las ciencias sociales, para las humanidades. Nave Oficio de Isla organiza un espacio de talleres para la formación y superación de los actores, dramaturgos, directores, bailarines, entre otras muchas cosas.

El proceso creativo de Oficio de Isla puso de manifiesto el interés por el trabajo conjunto entre jóvenes actores y músicos cubanos, fundamentalmente. ¿Qué importancia le conceden a la posibilidad de presentar estas obras en las que el desdoblamiento del actor es más exigente si se quiere?

Nuestra vocación es transdisciplinaria como lo atestigua la propia nomenclatura de Comunidad Creativa, que reúne a actores, artistas de la danza, de la música, de las artes visuales, del cine. Esa misma intención nos ha hecho reodenar nuestro trabajo  hacia esa zona de ruptura de esos diques que a veces separan la creación; ese ha sido, en el corto tiempo que llevamos trabajando como equipo, nuestra vocación y la mirada del trabajo se ha ido enfocando hacia esa zona de convergencia.

Usted ha dicho que “la Nave Oficio de Isla se involucra en el desarrollo del actor y todas las disciplinas que tributan a su trabajo, desde el guion, la dramaturgia, la puesta en escena, el diseño en su amplia variedad —dígase diseño de vestuario y escenográfico—, hasta la dirección escénica”. ¿Responde esta decisión a una manera “otra” de enfrentar el proceso teatral, de hacer de la agrupación también una escuela en la que no solo prevalece el trabajo actoral?

En el mundo y en Cuba son varios los proyectos que se realizan con estas características, el problema es que no tienen sistematicidad. En un espectáculo integran varios saberes, luego solo se quedan con el grupo de teatro. Nosotros estamos apostando por articular un centro cultural donde las distintas disciplinas se den la mano, donde no se separen esos saberes, al contrario, se construyan nuevos escenarios. Buscamos abrir puertas a la creación.

Es bien exigente la preparación de los actores, precisamente, este es un lugar donde ellos son, digamos, la figura principal y todas las demás disciplinas que tributan al espacio están conectadas. Es un proceso de creación no tan vertical como sucede en otros ámbitos, sino esas expresiones del trabajo del actor están más tranversalizadas por otras manifestaciones y hay que apelar a los que siempre se ha esbozado desde la academia, a que el actor participe, domine los lenguajes de la danza, de la música, del canto, que ha veces lo practicamos poco.

Nave Oficio de Isla tiene su sede alejada del circuito teatral de la ciudad. ¿Este elemento es intencional o circunstancial? ¿Esta localización, un tanto atípica, afecta el conocimiento de su trabajo por parte del público o quizás les brinda la posibilidad de diversificar la propuesta teatral de la ciudad y la manera de encarar el hecho artístico?

Estrenamos en el muelle Juan Manuel Díaz del puerto de La Habana, que está a unos metros tan solo del lugar que ocupamos ahora, un almacén real, con una historia dentro de esta zona portuaria, rodeada por el barrio de San Isidro, de Belén y otros barrios populosos de La Habana, con una impronta social también en nuestro país. Y precisamente, el accionar de nosotros en este entorno derivó en este espacio que tenemos ahora y donde también tenemos una interacción con los Almacenes San José, donde acontece una feria de arte popular y dentro de eso nos insertamos con otros proyectos de desarrollo local y con los propios artistas y artesanos. Intentamos encontrar nuestro propio espacio y abrir nuestro trabajo a los distintos públicos.

Consideraciones sobre la Temporada de Teatro Latinoamericano y Caribeño

Mayo Teatral es uno de los de eventos más importantes que mueve el teatro en Cuba y nivel latinoamericano, es un evento que desde hace muchos años dirige Vivian Martínez Tabares y que proyecta la Casa de las Américas. Es uno de los eventos mejor curados que tiene nuestro país en el ámbito del teatro.  Para nosotros es un orgullo y un regalo estar dentro de su programación. Recuperar el evento tras estos dos años de pandemia es una victoria.

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