Teatro de Las Estaciones, donde lo cubano canta y se mueve a sus anchas

Por Sheyla Valladares

Todo está cantando en la vida (Un recital de afectos para Teresita Fernández)

Rubén Darío Salazar (Premio Nacional de Teatro 2020) entiende el teatro como una casa, en la que los directores son como padres, y por ello, responsables del crecimiento de los vástagos que en ella habitan para que su crecimiento no sea inestable o caprichoso, y los frutos no terminen por ser raquíticos y sin savia.

Desde 1994, fecha que marca la fundación de Teatro de Las Estaciones en la provincia de Matanzas, ha invitado a este hogar de los títeres a disímiles artistas para colaborar en la creación de los universos, que junto a Zenén Calero (Premio Nacional de Teatro 2020), se mantiene ideando continuamente para beneplácito de las familias cubanas.

Si hacemos un recorrido por los espectáculos que la agrupación ha regalado a la infancia cubana y de otros lares encontramos un repertorio en el que mezclan referentes de la cultura cubana con otros universales, para conformar una propuesta diversa con la que los infantes puedan expandir sus horizontes.  La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, Pedro y el Lobo, Cuento de Navidad, El patico feo, Los zapaticos de rosa, Una niña con alas, Por el monte carulé, Pinocho corazón madera, Canción para estar contigo, Burundanga, Alicia en busca del conejo blanco, El irrepresentable paseo de Buster Keaton, Los dos príncipes, Retablillo de Don Cristóbal y la Señá Rosita, Retrato de un niño llamado Pablo demuestran los caminos creativos que responden a la poética de esta agrupación.

Asimismo, la investigación y la docencia son otros de los intereses que defiende Teatro de Las Estaciones. Los jóvenes llegan a su puerta para insertarse en la unidad docente Carucha Camejo, los músicos que se acercan para formar parte de alguno de los espectáculos no vuelven a irse, al contrario, aprenden a cantar, a decir los textos, a hacerse amigos de los demás; los actores se mantienen en el grupo por largas temporadas, o parten después de beber con ansias la savia que les entrega Las Estaciones o llegan otros para hacer más grande esta familia teatrera. Y todos son el corazón amplio y feliz de este grupo que marca la diferencia en cuanto al hacer teatral para la infancia en Cuba.

¿Cuáles han sido las premisas de Teatro de Las Estaciones para conformar el repertorio del grupo?

El repertorio de un grupo lo define. Es el reflejo de sus intereses, caminos, necesidades y proposiciones. Desde 1994 trabajamos de manera alternada con textos clásicos de la dramaturgia para la infancia. Autores nacionales e internacionales como José Martí, Dora Alonso, Modesto Centeno, Federico García Lorca o Javier Villafañe, junto a escritores vivos como René Fernández, Norge Espinosa o María Laura Germán. No desechamos las dramaturgias que provienen del universo de la música, el ballet, el cine o la ópera. Los infantes son casi siempre los protagonistas de nuestras historias, con sus problemas, aprehensiones y sueños, sin olvidar por supuesto a los espectadores adultos.

La cuidada selección de las obras y su puesta en escena ponen de manifiesto que Teatro de Las Estaciones no busca la complicidad incondicional del público infantil, sino ofrecerles una propuesta que les hable sin condescendencia, así como a los adultos, ¿puedes abundar sobre este particular?

En términos de arte hacer concesiones es poner en peligro la creación artística. Como agitar con facilidad una cerveza para que haga abundante espuma. Quienes hacemos teatro queremos tener un gran público, que el solo hecho de anunciar un estreno suscite el interés masivo por visitar nuestra representación, pero el precio no puede ser la condescendencia, la superficialidad o el uso y abuso de fórmulas de éxito. Crear para Teatro de Las Estaciones es un compromiso con aspiraciones y propósitos más altos, algo que nos deje el alma no solamente feliz, sino también satisfecha, realizada, plena.

Su trabajo se distingue por beber de las esencias de la cultura cubana, al tiempo que se nutre de obras que son referentes dentro del ámbito de la creación infantil a nivel internacional como Pinocho, Alicia en el País de las Maravillas, El patico feo, Pedro y el Lobo, la obra de Federico García Lorca, ¿cómo conjugan todo este acervo para que sus funciones sean ante todo un canto a lo cubano sin estereotipos ni nacionalismos vanos? 

Dentro de la cultura cubana hay riqueza suficiente, como para no tener que acudir a ninguna otra cultura y especializarse solamente en la promoción de lo nacional; más también hay que saber que nuestra cultura es bien mezclada, llena de llamados de otras culturas dentro de la nuestra, y es eso lo que la hace siempre tentadora, polisémica, sugerente y muchas veces desconocida o estudiada con poca profundidad. Hacer un espectáculo en Las Estaciones es viajar a nuestras raíces, buscar esencias e imágenes que no siempre se prodigan con facilidad. En todo lo que hemos hecho en casi 28 años, sea nacional o de otros lares, para público infantil o adulto, lo cubano canta y se mueve a sus anchas, pero siempre intentamos que no sea una cubanía de postal, ya de eso tenemos bastante.

A nivel visual, el teatro que proponen nunca ha comulgado con la simplicidad, los facilismos, la fealdad, la resignación ante la escasez de materiales, elementos que en ocasiones signa el trabajo teatral en el panorama cubano, ¿cómo se las han ingeniado para que cada puesta de Teatro de Las Estaciones sea una muestra de belleza, ingenio y creatividad?

Esta es una pregunta para que sea respondida por Zenén Calero. Él ha sido el mago, el alquimista mayor de una visualidad escénica inconforme, inquieta, arriesgada. La verdadera marca del trabajo de Zenén es el cuidadoso trabajo de confección para cada espectáculo, ya sea en los muñecos, la escenografía o el vestuario. La imagen puede cambiar de forma radical de un montaje a otro, como cambian los materiales, las texturas, la figuración de ojos, manos y cabellos. El cosmos plástico de Zenén es inabarcable, no cree en carencias, ni en materiales ricos o pobres. Posee una creatividad sin límites, sin miedos y sobre todo sin quejas ni justificaciones. Siempre le he escuchado decir que lo difícil estimula el pensamiento, le exige, lo reta, mientras lo fácil lo acomoda hasta casi rendirlo de aburrimiento. Y esto no quiere decir que no le guste trabajar con buenos y abundantes materiales, quiere decir que no tenerlos no lo desestimula, ni lo atemoriza, al contrario, es un enigma que resuelve deseoso, subiéndose así mismo el tope del listón.

¿Por qué eligieron para celebrar los 25 años del grupo la puesta Todo está cantando en la vida (Un recital de afectos para Teresita Fernández)? ¿Cuáles presupuestos les interesaba defender con este espectáculo?

Todo está cantando en la vida… es un tributo a muchas zonas creativas de Las Estaciones, áreas sensibles, donde se hallan las claves de lo que hemos sido durante un cuarto de siglo. Teresita Fernández es algo más que la conocida compositora de canciones para niños y niñas de nuestra isla. Ella es un tesoro donde el arte y los valores se dan la mano para desandar por nuestro pecho y nuestro cerebro estimulando siempre los mejor de los seres humanos. Siempre es cubanísima en su alusión a nuestra flora y fauna. Sensible en la protección de los más pobres y los más indefensos. Intensa en los afectos. Es un espectáculo donde se canta y se interpreta la música en vivo, se danza, se animan figuras y objetos a la vista del público. Un teatro total y a la vez elaborado con los materiales menos sofisticados, con las cosas que se botan, que se desechan porque aparentemente no valen nada. Tenemos que escuchar, promocionar, continuar en escena y en otras plataformas a creadores como Teresita. El mundo está necesitando viajar hacia lo mejor de las personas, nunca a lo peor, de eso se encargan ya las redes sociales y la propaganda mediática, agresiva con las minorías y con lo diferente.

¿Cómo se tomaron la invitación a participar en la reanudación de un evento como Mayo Teatral después de estos meses en los que la pandemia ha transformado la vida en toda su expresión, no solo en el ámbito cultural y el acceso a los espectáculos de teatro?

Todo va regresando poco a poco, lo cual no quiere decir que nos descuidemos, sino que debemos ser aún más cuidadosos de la salud, de la vida, ese don tan preciado. Con el regreso de la Temporada de Teatro Latinoamericano y Caribeño Mayo Teatral, vuelve ese espacio vital para las artes escénicas de nuestra región, para lo mejor de sus creaciones. Volver a estar en su programación y compartir lo que somos y queremos ser nos pone en el centro de un evento revolucionario en su esencia, un espacio que acoge los diferentes rostros teatrales de la realidad latinoamericana. Siempre inquietantes, osados, inspiradores, referenciales.

El tema que rigió las actividades de esta edición de Mayo Teatral 2022 es Escena y desafío, ¿cuáles son los desafíos a los que se enfrenta todavía Teatro de las Estaciones en sus casi tres décadas de fundado?

Somos parte de una realidad bien compleja, vivimos en un país pobre y asediado. Todos tenemos una responsabilidad que cumplir desde nuestras posiciones. Una fe que proteger, una razón que estimular. Destruir, ofender, despreciar, dividir, se ha vuelto más fácil que construir, unir, sostener, ayudar, dialogar. El teatro puede ser un bastión fuerte si así nos lo proponemos, un sitio de resistencia, un lugar donde todavía la vida sigue siendo la vida, ojos en ojos en cada representación, no un pedazo de existencia virtual, manipulada y escamoteada con paisajes falsos, bienes materiales y deudas al por mayor. El teatro tiene que seguir siendo una alternativa optimista, humana, denunciadora de lo que está a punto de desaparecernos.

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