De cómo el arte caribeño se reinventó en tiempos de Covid-19

Por Sandra Marta Paul

Al abrirse las puertas del VIII Coloquio Internacional La Diversidad Cultural en el Caribe: Resiliencia y creación en escenarios de pandemia, este martes 24 de mayo en la Casa de las Américas, se dio paso también a una narración necesaria y muy esperada de cómo el arte caribeño se reinventó en tiempos de pandemia.

Desde la conferencia inaugural, a cargo de la profesora cubana Jacqueline Laguardia Martínez, se colocaron sobre la mesa diversas interrogantes sobre los impactos de la Covid-19 en las industrias culturales de la región, que es decir el impacto de la pandemia en las vías de supervivencia de millones de personas.

El cierre total durante este periodo de la industria turística ―una de las principales fuentes de ingreso, sino la más importante en el área caribeña― impuso nuevas condiciones para un devenir cultural que a diferencia de lo que podría pensarse no subordinó, ni durante la Covid-19 ni en otros momentos, sus esencias a imperativos comerciales.

La pandemia provocó que los artistas, entre otros actores sociales, transformaran sus prácticas para adaptarlas al nuevo contexto, en el que la multimedialidad posibilitó la interconexión entre los distintos ámbitos socioeconómicos y culturales, así como la visibilización del trabajo artístico, la creación de nuevos espacios promocionales, entre otros. Asimismo, esta experiencia dejó al descubierto las importantes franjas de desigualdad en cuanto al acceso al conocimiento y la conectividad que deben resolverse en los distintos países del Caribe, junto con una mayor comprensión, y actuación en consecuencia, de la fortaleza de la cultura como espacio de diversidad, de fortalecimiento de la identidad, y donde pueden surgir experiencias que sean económicamente satisfactorias.  

Entorno a esos temas se movió el debate desde las horas inaugurales del encuentro teórico. Los paneles dedicados a la gestión patrimonial y la religiosidad, así como a las nuevas formas para la circulación del arte en tiempos de pandemia arrojaron luz sobre los desafíos de aquellos días, pero también sobre las soluciones.

Panel Gestión patrimonial y religiosidad: alianzas para el trabajo comunitario

Muy pocas personas conocen del ruego público y masivo desarrollado por los practicantes de la religión yoruba en los momentos más duros de la pandemia en la ciudad de Matanzas. Práctica extraordinaria que tuvo lugar con apoyo del gobierno y las instituciones, en una dinámica espiritual que involucró a todos. 

Casi desapercibido para los circuitos informativos del país pasó también un proyecto como La Jeringa: una inyección de arte y cultura, creado en un principio con el propósito de ofrecer espacio a la creación y reflexión joven desde el contexto virtual y también de ampliar la promoción del arte contemporáneo cubano. Pero sus organizadores, con el tiempo, han abierto el proyecto a zonas físicas con exposiciones donde se ha invitado a la interacción entre manifestaciones como las artes plásticas y la literatura, entre otras iniciativas.

Afortunadamente, todas estas experiencias y sus enseñanzas encuentran espacio en este VIII Coloquio Internacional La diversidad cultural en el Caribe que se desarrolla hasta el 26 de mayo en la Casa de las Américas.

Sobre la resiliencia y la creación en escenarios de una pandemia, que aún no ha concluido, queda mucho por decir, por reflexionar y analizar en busca de referencias valiosas para enfrentar la adversidad. Este evento y las miradas diversas que reúne, desde distintas perspectivas, resultan una parada necesaria para enfrentar el futuro.

Panel Nuevas formas para la circulación del arte. Plataformas expositivas online, eventos virtuales y artistas jóvenes

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