Cine y Covid-19: del mundo para Chile*

Por Ana Niria Albo

Cuando el domingo 27 de marzo a las 8:00 pm hora de Los Ángeles, se iniciaba la 94 ceremonia de los premios Óscar, estaba por desatarse uno de los acontecimientos mediáticos de mayor alcance a nivel mundial. La capacidad de influenciar que ha alcanzado una industria como la cinematográfica quedó demostrada ante el escándalo Will Smith vs. Chris Rock. En solo segundos, quedaron olvidadas la Guerra en Ucrania, el tercer fracaso para elegir presidente en Irak, las protestas en Haití por el incremento de la inseguridad, la acusación de la ONU a Rusia del avance de la crisis alimentaria mundial, la clasificación de Portugal al Mundial de Fútbol de Qatar y, sobre todo, de pronto parecieron borrados dos años de pandemia (que por cierto parece que no acaba aún).

Lo cierto es que desde el 2020, cuando apareció el Covid-19, la industria cinematográfica se ha visto severamente perjudicada. Por supuesto que como todo lo relacionado con este fenómeno, las desigualdades y el desequilibrio económico mundial han cromado esta crisis también para el cine. Los descalabros no han sido los mismos para las grandes productoras que para las independientes. Y en esa misma medida aquellos acostumbrados a producir menos con más, han encontrado recursos para paliar las cuarentenas, los cierres de salas, las movidas hacia el streaming y redes en general.

El cine como industria siempre ha sido una bomba de tiempo. Desde aquel momento en el que los hermanos Lumiere filmaran Llegada de un tren a la estación de La Ciotat, el desarrollo artístico y la gestión comercial de este producto cultural, generador de símbolos, de estatus y de una amplia historia social, han sido vertiginosas. Aunque aún no hay estudios profundos acerca de cuánto el cine se ha reestructurado y/o desarrollado en estos últimos dos años bajo el influjo de la pandemia, intentaremos reflexionar en torno a su impacto en la producción y circulación del cine tomando algunos ejemplos en las Américas y específicamente en Chile.

Una aproximación como la que pretendemos hacer debe tener en cuenta la tradición sociológica entre medios de comunicación y sociedad. Aunque los primeros estudios tuvieron su centro en la relación mensaje espectador, la llegada en la década del 40 del pasado siglo de la Escuela de Frankfurt, redirecciona esa mirada hacia el cine y otros medios, pero como industria cultural. El término industria cultural es utilizado por primera vez en Dialéctica de la Ilustración (1947), obra cumbre de Horkheimer y Adorno y hace referencia a la masificación de la producción y el consumo del arte, a partir de la homogenización del mismo. Se considera como un todo compuesto por el cine, la radio, las revistas, la televisión, o sea, por los medios de comunicación masivos, que responde a intereses económicos (Horkheimer y Adorno, 1998).

Según el informe publicado por la Unesco en junio de 2021 bajo el título “Las industrias culturales y creativas frente a la Covid-19. Panorama del impacto económico”:

América Latina no es la excepción: el Instituto Nacional de Cine de la Argentina (INCAA), por ejemplo, planteó como norma el estreno de sus producciones a través de la aplicación cine.ar (https://unciencia.unc.edu.ar/podcasts/la-pademia-trae-nuevas-formas-de-ver-y-producir-cine/).

La estimación calculada es que en 2020 hubo una contracción de 750.000 millones de dólares en el valor añadido bruto (VAB) generado por las industrias culturales y creativas a nivel mundial, en relación con 2019. La magnitud de esta pérdida es mayor que el PIB nominal total registrado en muchos países del mundo en 2019, como Emiratos Árabes Unidos, Polonia y Tailandia. Equivale a alrededor del 1 % del PIB nominal mundial en 2019, y representa una caída dramática en la capacidad de las industrias culturales y creativas para mantener resultados positivos desde un punto de vista social y cultural.

A la par, se señala que las pérdidas en los ingresos de estas industrias culturales para 2020 fueron entre el 20 y el 40 % en los diferentes países. Esta disminución siempre está relacionada con las políticas implementadas por estas naciones en torno a la pandemia. Sin embargo, el rendimiento de este sector de la vida pública ha sido peor que el de las economías nacionales, debido a que es el sector que más rápido tuvo que detener sus despliegues y buscar alternativas. Por otra parte, si de recursos humanos hablamos, los trabajadores por cuenta propia del sector de las industrias culturales y creativas son los que más desempleos y pérdidas en sus ingresos han experimentado.

Por otra parte, Mercosur, Unesco y otras entidades regionales han identificado que el 52% de las empresas culturales y creativas (y recordemos que el cine es eso) han disminuido sus ingresos en más del 80% en 2020 y solo el 12% no registró disminución. Estos datos se corresponden con América Central y del Sur, donde hay casos como Brasil en que una encuesta realizada a personas dedicadas económicamente a las industrias culturales y creativas reveló que durante marzo y abril de 2020, el 41% de los encuestados perdieron todos sus ingresos, mientras que, durante mayo y julio de 2020, esta proporción aumentó al 49% (UNESCO, 2020).

América Latina y el Caribe se convirtió, como el mundo en general, en una zona de silencios. Al menos 2.6 millones de puestos de trabajos vinculados con las industrias culturales y creativas sufrieron algún impase a consecuencia del Covid-19. El patrimonio, las artes escénicas, la formación artística y la música fueron las más afectadas. Al menos unos 71.817 espacios o equipamientos de estas industrias han sido afectados por la pandemia: entre ellas, 21.928 bibliotecas, 11.304 centros culturales, 7.516 museos y 6.908 teatros cerraron en 2020 (Mercosur, 2021).

Ahora, si de cine se trata, en marzo de 2020 la pérdida mundial de los ingresos de taquilla fue de 5.000 millones de dólares que se convirtió en una pérdida de 17.000 millones para mayo con los cierres de la totalidad de cines de China, Italia y otros países. Los datos de taquilla en agosto de 2020 en los Estados Unidos revelaron una disminución del 76% en los ingresos en comparación con 2019 (Unesco, 2021).

Otros casos en el mundo que han registrado en estudios sus pérdidas han sido el Centro de Excelencia para las Industrias Culturales y Creativas del gobierno federal alemán y la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica de México. El primero, preveía en abril de 2020 unas pérdidas de facturación entre
abril y diciembre de 2020 para las industrias de radiodifusión de entre el 10%
(1.100 millones de euros) y el 17% (1.900 millones de euros) de su facturación anual. La institución mexicana indicó que entre el 25 de marzo y el 15 de noviembre se vendieron 10,5 millones de entradas de cine. En 2019, se vendieron en ese mismo periodo 261,5 millones de entradas, lo que supone una caída espectacular del 96% (Unesco, 2021, p. 30)

Si un sector ha carecido de instrumentos para medir su economía y los impactos de las crisis en ella, es la cultura. La pandemia, y la crisis que de ella se desprende, evidenció problemas estructurales del sector de las industrias culturales y que se deben a altos grados de informalidad y precariedad laboral, limitación en los ingresos de sus trabajadores y el tema de la brecha digital. De lo que se trata ahora es de tener una recogida de datos certeros para generar las políticas públicas necesarias para que la industria levante poco a poco. Según Eduardo Cruz, analista de políticas públicas de Head of Grecu y Paso Libre:

En la cultura se puede decir que hay tres crisis: Una es la crisis pandémica, que cierra los espacios y lastima la operatividad de museos, de teatros, de todo lugar donde se desarrollaban los artistas. Luego la crisis económica del país, donde los recursos se hacen inciertos, gente sin empleo, ingresos reducidos y padecemos incertidumbre. La tercera crisis es histórica porque no dependemos del Estado, una parte es el mercado pero la carencia de presupuesto, de transparencia y liderazgo en el sector genera confusión. Veo una ventana de reestructura fuerte en la cultura por la crisis pandémica. (Rivera, 2020).

Ante todo este panorama los patrones de consumo se han transformado bastante. Si bien ya desde antes de la pandemia las plataformas digitales de circulación y consumo de audiovisuales y sonido estaban en aumento, tras el 2020 y la irrupción del Covid-19, se advierte, como alternativas al cierre de salas de cine y de conciertos, el aumento del streaming. Las plataformas de circulación se legitiman como la opción. Algunos de estos medios son experiencias culturales inherentemente digitales, mientras que otros se han beneficiado de la existencia de plataformas de distribución digital que no están presentes en los otros ámbitos culturales. Mientras Hollywood parecía desplomarse, Amazon Prime y Netflix iban en ascenso.

En Chile, particularmente, Ondamedia aumentó seis veces sus visualizaciones. Se trata de una plataforma que tuvo su creación en 2017 por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. En su momento inaugural pretendía acercar al público chileno su propio cine. No tiene costo para sus usuarios y al cierre de marzo de 2022, cuenta con más de 355 mil usuarios registrados y elevó a 2 millones 200 mil visionados durante 2020, seis veces más que el año anterior. Hubo un salto en sus mediaciones cuando la emergencia sanitaria llegó a Chile, de 53.316 visionados en febrero, pasó a 334.804 al mes siguiente. Desde entonces el cine chileno marcó las preferencias del público en los meses venideros (2021).

Las cifras forman parte del “Análisis del cine en Chile y sus audiencias 2020”, estudio elaborado por el Ministerio de las Culturas ―a través de la Secretaría Ejecutiva del Fondo Audiovisual―, que además confirma que la plataforma cerró el año con 2.254.376 visionados, lo que representa más de seis veces los datos de 2019, cuando se registraron 360.450. Así también, el promedio de visionados entre los meses de julio y noviembre fue de 207 mil, registrando un peak de 305.055 en septiembre (que coincide con la transmisión de los festivales Santiago Wild y Chilemonos). (Ministerio de las Culturas, 2021).

Para el caso de los festivales, se han realizado eventos trasmitidos 100% a través de plataformas online, utilizando plataformas propias, como el Festival Internacional de Cine de Iquique-FICIQQ12, o trasmitiendo a través de otras plataformas como el Festival Chilemonos que utilizó OndaMedia o el Festival Amor, transmitido a través de la plataforma Cinépolis Klic (Ministerio de las Culturas, 2021, p. 40).

Por otra parte, estos dos años en materia de producción cinematográfica nos han traído algunas curiosidades. A las consabidas superproducciones (que esta vez se mudaron a Australia cuando más fuerte estuvo la pandemia para el monstruo hollywoodense), se une A un click de distancia (Language Lessons), Estados Unidos, 2021; con guion y dirección de Natalie Morales, música de Gaby Moreno y fotografía de Jeremy Mackie. En estos tiempos de “fatiga por Zoom” pudiéramos pensar que una película que usa la videoconferencia como contexto debe ser rechazada de plano; pero nada más lejos. Se trata de un filme intimista sobre lo complejo de las relaciones humanas en medio de la pandemia.

Will (Desean Terry) le regala a su marido Adam (Duplass) un programa de lecciones semanales de español y su profesora será Cariño (la propia Morales). De origen cubano, radicada en Costa Rica pero formada en Miami, es una entusiasta docente con sus propios traumas y miserias. Cuando Will fallece en los primeros minutos del relato (ambos convivían en una mansión en Oakland), la relación entre esa maestra y el devastado alumno se tornará cada vez más cercana (pese a la virtualidad, claro) y nacerá entre ellos un entendimiento, una conexión, una energía muy especial. Se trata de una pequeña y lograda película dividida en cuatro partes (Inmersión, Comprensión, Contexto y Gramática) sobre un amor platónico que se construye a la distancia, en medio de las diferencias generacionales, sexuales, étnicas y hasta de clase.

Y es que precisamente son temáticas que, en medio de lo desolado del aislamiento impuesto a nivel mundial por la pandemia, salieron a relucir. El mundo pareció detenerse y nos vimos afectados por encima de estructuras sociales, pero no las ha olvidado ni vencido. El cine ha sido capaz de captarlo, de problematizarlo, a la par de que ha decidido mirar hacia otras ventanas que dialogan sobre temáticas que antes podían parecernos inocuas o pasadas de moda. Así, aparecen Encanto y Raya y el último dragón (2021), películas animadas que dialogan con dos versiones de heroínas, ambas en mundos fantásticos a los que el mal ha llegado (léase en una lectura contextual que ese mal llegó verdaderamente a través de una enfermedad) y en el que parecen ser la última esperanza. Aunque sabemos que las películas animadas se planifican con años (Encanto se comenzó a hacer en 2016 y Raya… se empezó a mover como idea en el 2018) los ánimos pandémicos contextualizan su estreno y no debe ser casual.

Sin embargo, en el Chile pandémico sigue siendo la memoria el elemento central de su filmografía. El estreno de Bestia, corto animado dirigido por Hugo Covarrubias y nominado en su categoría a los Oscar, siguió el viaje de su antecesor Historia de un oso de 2014. En Bestia, se construye una contranarrativa que evita el relato único y que busca romper con la impunidad, justo en un momento histórico en el que ascienden al poder generaciones nuevas que pueden colaborar en la escritura de una memoria que no olvide. Y en la misma línea, en septiembre de 2020, se estrenó en las plataformas en línea, Tengo miedo, torero. La adaptación de la novela de Pedro Lemebel que narra los amoríos entre la Loca del Frente, una travesti de avanzada edad que se dedica a bordar manteles para mujeres de militares y Carlos, un guerrillero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, a pocos días del atentado a Pinochet de 1986.

El fin de semana del 12 y 13 de septiembre de 2020 tuvo lugar un preestreno vía streaming en Chile, alcanzándose, según datos entregados por la productora que no han sido verificados por un tercero, las 55 mil conexiones por dispositivo encendido entre ambos días y unos 200 mil espectadores. Antes de su estreno, ya la película era todo un suceso. Precedida por la novela del genio Lemebel, se sabía que permitiría recrear, como la pieza literaria, el contexto de un Santiago en dictadura, en el que lo queer tuvo su presencia. Un tráiler de la cinta superó las 100 mil vistas en YouTube.

Lo cierto es que ante este panorama hay mucho que preguntarse: ¿Por qué si Ondamedia existe desde 2017, no es hasta ahora que se desatan semejantes cifras? ¿Qué pasa en el patio con el cine nacional que ha sido bastante celebrado en los últimos años fuera de Chile (La Nana, Machuca, Violeta se fue a los cielos, Historia de un oso) y no tanto ha ocurrido en casa? ¿Se trata de un efecto de la pandemia o finalmente hay una intencionalidad desde la producción, gestión y marketing para el desarrollo de un consumo del cine nacional


REFERENCIAS

Hopewell, J. (2021, julio 7). Chilean Cinema Emerges From the Pandemic. Retrieved from Variety.com: https://variety.com/2021/film/global/chile-cinema-rebirth-1235014069/

Mercosur. (2021, diciembre 15). Cultura y pandemia: ¿cuánto impactó la crisis en las industrias creativas? Retrieved from Mercosur: https://www.mercosur.int/cultura-y-pandemia-cuanto-impacto-la-crisis-en-las-industrias-creativas/

Ministerio de las Culturas, l. a. (2021, abril). Análisis del cine en Chile y sus ad\udiencias en 2020. Retrieved from www.cultura.gob.cl: https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2021/04/reporte-2020.pdf

Ondamedia registró explosivo aumento durante los 10 primeros meses de pandemia. (2021, abril 26). Retrieved from www.cultura.gob.cl: https://www.cultura.gob.cl/actualidad/ondamedia-registro-explosivo-aumento-durante-los-10-primeros-meses-de-pandemia/

Rivera, M. (2020, octubre 12). La industria cultural y creativa del 2020 tras el COVID-19. Retrieved from Vocetys, portal informativo: https://www.cetys.mx/noticias/la-industria-cultural-y-creativa-del-2020-tras-el-covid-19/

Salinas, E. V. (2020, abril 3). El cine chileno después del coronavirus: Los efectos audiovisuales de una pandemia. Retrieved from Cine y Literatura: https://www.cineyliteratura.cl/el-cine-chileno-despues-del-coronavirus-los-efectos-de-una-pandemia/

Unesco. (2021). Las industrias culturales y creativas frente a la COVID-19: panorama del impacto económico. Retrieved from https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000377863_spa

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