La historia no se hizo sin nosotras: mujeres negras en la construcción de Afroamérica

Por Lainerys Carbonell

Teniendo como hilo conductor los aportes del pensamiento afrofeminista a los discursos en las ciencias sociales y el papel de las mujeres negras en la construcción de Afroamérica, se desarrolló un nuevo foro debate, como parte del II Coloquio Internacional de Estudios sobre Afroamérica, que tiene lugar en la Casa de las Américas.

El panel  moderado por el MSc. Maykel  Lavarreres Chávez, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas de Cuba, reflexionó sobre la impronta de la mujer negra afroamericana, en el arte, la cultura, las ciencias y la lucha política.

Las primeras intervenciones, justamente, se centraron en la reivindicación de una de las fuentes del conocimiento social afroamericano: el pensamiento feminista negro, ya que la historia y el pensamiento africano afrodescendientes han sido contados a través de los años desde la hegemonía patriarcal, lo que ha invisibilizado las contribuciones de las mujeres negras en muchas esferas.

MSc. Aracelys Rodríguez Malagón, del Instituto de Filosofía

En esa línea la MSc. Aracelys Rodríguez Malagón, del Instituto de Filosofía y la Dra. Yulexis Almeida Junco, profesora de la Universidad de La Habana, presentaron algunos resultados de un  trabajo investigativo sobre el activivismo afrofeminista desde la República hasta la sociedad cubana actual.

Al decir de las investigadoras revisitar la historia del movimiento permite develar las asimetrías y vacíos que existen al interior del feminismo, vacíos que han sido necesario llenar para el ejercicio de un feminismo alejado del androcentrismo, el racismo y el clasismo.

Desde Chile y a través de las bondades de la virtualidad, llegó la intervención de la Dra. Valentina Salinas Carvacho, quien analizó elementos como la identidad y la política en los escritos del movimiento feminista afrocubano contemporáneo.

En ese sentido, destacó la inclusión de un enfoque interseccional para analizar variables como el género en el campo de la investigación social en Cuba, asimismo remarcó el fomento desde la narrativa de un pensamiento crítico y una conciencia antirracista en la sociedad cubana.

También desde territorio chileno, se contó con la participación online de la Dra. Alejandra Fuentes González, de la Universidad de los Andes, cuya investigación sobre las trayectorias vitales de mujeres esclavizadas en el Archivo Arzobispal de Santiago de Chile, durante los siglos XVII- XVIII, permitió conocer otras historias de resistencia y resiliencia protagonizadas por estas mujeres, muchas de las cuales permanecen silenciadas. 

En su intervención se refirió a doce casos de mujeres de origen africano en los conventos de monjas de Santiago de Chile y cuyo estado muchas veces no es considerado esclavitud por parte de los historiadores de este fenómeno en Chile. Esta reescritura de la historia propuesta por Fuentes González permitió, según sus palabras, visibilizar esas voces olvidadas y de igual forma esclarecer esa parte de la historia de su país, pues se desconoce que  hubo esclavos en esa nación, mientras otros afirman que sí hubo, pero muy pocos, o no vivieron la crudeza que presentó este proceso en otros lugares.

Otra de las panelistas, la MSc. Anabel García, de la Universidad de Cienfuegos, Cuba, convocó con su intevención a debatir sobre la sociabilidad y el activismo de las mujeres negras cienfuegueras de 1899 a 1910, dentro de los cabildos, activismo asociado siempre a la figura de Santa Bárbara.

La jornada de reflexión y debate concluyó con la reelectura ofrecida por María Paula Iglesias Rocha, de la Universidad de la República de Uruguay, sobre el movimiento afrofeminista montevideano a partir de tres colectivas: Afrogama, Mizangas y el Bloque antirracista.

Estos tres grupos, al decir de Iglesias Rocha, aunque persiguen un objetivo genetral común, vincularse al entramado social y reivindicar el papel en la sociedad de la mujer negra; cada uno tiene sus objetivos específicos.

Por ejemplo, Afrogama se erige como una herramienta solidaria, social y política, que busca reapropiarse y resignificar la cultura afrouruguaya. Desde el candombe se tiene el objetivo de fortalecer dicha identidad y darle visibilidad a las acciones necesarias para el desarrollo de la mujer.

Mizangas, por su lado, intenta generar un espacio para las mujeres jóvenes. Sus acciones abarcan la denuncia de la violencia racista, sexista, así como la participación y el fortalecimiento de la militancia política y social.

Por su parte, el Bloque antirracista, conformado por mujeres y disidencias afro, no afro e indígenas, es un grupo heterogéneo que se articula alrededor de una convicción: la lucha antirracista es de todes.

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