En otra cuerda, pero siempre en Casa

Por: Christina Carballo

Desde que amaneció el año 2022, la Casa está celebrando los cincuenta años del Movimiento de la Nueva Trova. El más reciente festejo le correspondió protagonizarlo a un asiduo habitante: Ariel Díaz. Este bardo irrumpió en la escena —a golpe de muy joven canción, allá por 1996—, como integrante del proyecto «La más joven trova cubana», un espacio para la nueva canción que la institución abría para presentar a trovadores en concierto y que devino plaza legitimadora de estas noveles propuestas.

Luego, al abrigo de las jornadas Canciones de la Rosa y de la Espina, que conmemoraban el aniversario treinta del Encuentro de la Canción Protesta y los veinticinco años del Movimiento de la Nueva Trova (julio de 1997-1998), formó parte de una generación que sería identificada con justicia como Cantores de la rosa y de la espina.

Novísimo todavía, al entrar el nuevo milenio, recordamos su presentación junto a Amanda Cepero y el dúo Karma. Y tras un juglaresco andar por lejanas tierras, guitarra al hombro regresó a su Casa en 2008, esta vez con Liliana Héctor, para cantar temas de su disco Ven a mi Cuba.

El pasado viernes 8 de julio, Ariel Díaz junto a la Banda Pequeña colmó la Casa de las Américas de guitarra y canción. «En otra cuerda» fue un concierto que sorteó los azares de la realidad y logró conectar a todo el público asistente con una trova madura y reflexiva.

Entre sus invitados, un cómplice de muchas trovas, el pianista y compositor “Pepe” Gabilondo. Junto, seis años atrás, estuvieron en una edición de Casa Trovada y, desde entonces, varias han sido las colaboraciones.

He visto al jugar, Resumen, Almendras amargas, A donde te vas, La Pared, Carta a Santiago Feliú y Conga para andar, fueron algunas de las canciones que se disfrutaron en la hora y media de concierto. Los asistentes en la sala Che Guevara pudieron disfrutar arreglos que fueron desde sonoridades actuales y contemporáneas hasta aquellas con un aire más country, en los que jugó siempre con varios efectos para dejar claro que la principal atención debe ponerse en las letras de las canciones. La puesta en escena fresca, con cajón, flauta, guitarra, bajo y coros logró poner en alto la obra del trovador.

Con el joven trovador Richard Fando

Como buen anfitrión, Ariel tuvo a bien invitar a su concierto a Richard Fando, quien forma parte de la más reciente hornada de trovadores jóvenes.

La maestría al piano de Gabilondo, el acompañamiento de la Banda Pequeña y las hermosas canciones de Ariel Díaz hicieron que el empeño de quienes asistieron, incluso bajo los augurios de una lluvia inoportuna, valiera absolutamente la pena.

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