Pueblos indígenas: reivindicaciones y escenarios actuales

Por: Programa de Estudios sobre Culturas Originarias

Cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En esa fecha sesionó, en 1982, la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de las Naciones Unidas.

Los pueblos originarios atesoran una diversidad cultural que se expresa en idiomas, cosmovisiones, epistemologías y formas de vida, sin embargo se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables del mundo. Su historia, determinada por el despojo permanente causado por el colonialismo y sus remanentes, está asociada también a la exclusión cultural y política, la pobreza extrema, los elevados índices de analfabetismo (sobre todo entre las mujeres y las niñas), los bajos índices de ocupación, los altos índices de morbilidad y mortalidad por enfermedades prevenibles y curables, los problemas de alimentación y nutricionales, el bajo acceso a servicios básicos, etc. Estas vulnerabilidades en la actualidad se han profundizado debido a la pandemia de Covid-19.

Si bien el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Poblaciones Indígenas y Tribales (1989); la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007); el establecimiento del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas en la Organización de las Naciones Unidas y la creación e instauración de la figura del Relator Especial sobre la Situación de los Derechos y las Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas marcan las pautas sobre lo que se debe hacer aún persisten insuficiencias en la implementación de los marcos normativos para los derechos de los indígenas en prácticamente todos los países de las Américas.

Subsisten relaciones conflictivas entre los pueblos indígenas y los estados nacionales debido sobre todo al incumplimiento de regulaciones legales, entre ellas las que establecen la realización de las consultas indígenas referidas a la puesta en marcha de proyectos extractivistas, los que suelen imponerse sin consentimiento de quienes habitan en los territorios. Las comunidades indígenas juegan un papel crucial en la protección del medio ambiente y la conservación de la naturaleza y sus recursos, de ahí la importancia de sus luchas incesante por la tierra y los territorios.

En 2022 la imposición agresiva de políticas y actividades extractivas fue una de las causas por las que inició la movilización nacional convocada por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) junto a diversas organizaciones indígenas y sociales, así como de las denuncias efectuadas por las comunidades de Tetlama y Wixárica de Jalisco (México), por solo mencionar algunos casos relacionados a la violación de la consulta previa e informada y la proliferación de actividades extractivistas. Además, la incorporación de la consulta indígena en la avanzada propuesta constitucional que deberá plebiscitarse el próximo 4 de septiembre en Chile ha provocado una oleada de respuestas, desde posiciones conservadoras, acerca de los efectos prácticos de esta normativa. No menos discutida ha sido la propuesta del artículo 1, que reconoce a Chile como estado plurinacional, un viejo anhelo que permitirá avanzar en el reconocimiento de derechos por largo tiempo conculcados.

Los indígenas enfrentan innumerables barreras para hacer efectivas y llevar a vías de hecho sus exigencias en instancias gubernamentales locales, nacionales e internacionales. Por ello sus reivindicaciones son deslegitimadas por poderes que ven sus intereses en juego, quienes además en muchas ocasiones utilizan la violencia como solución a los obstáculos que suponen aquellos que protegen sus comunidades con la vida. Son constantes las noticias sobre los asesinatos a líderes indígenas, así como la criminalización de quienes ejercen la defensa de sus tierras y territorios. En los últimos meses comunicados de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Colombia), la Aty Guasu, gran asamblea del Pueblo Guaraní Kaiowá (Brasil) y la CONAIE (Ecuador), entre otras organizaciones, han denunciado asesinatos, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas que pretenden detener la labor de promoción y protección de los derechos de las comunidades originarias en estos países.

Ante este panorama caracterizado por las expropiaciones y la violencia resulta esperanzador el veredicto del juicio por la masacre de Napalpí en Argentina, que resolvió la existencia de responsabilidad por parte del Estado Nacional en la Masacre y consideró que se trató de crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de un proceso de genocidio de los pueblos indígenas. El hecho ocurrió el 19 de julio de 1924, cuando más de un centenar de policías, gendarmes y colonos asesinaron a miembros de las comunidades qom y moqoit que protestaban por mejores condiciones laborales y de vida. Este juicio tuvo lugar tras 98 años de silencio oficial alrededor de esta masacre, por lo que ha sido considerado un juicio sin precedentes en la América Latina.

Mientras, en Canadá, tras los descubrimientos en 2021 de más de mil 300 tumbas sin identificar en antiguos internados indígenas, se ha impulsado el diálogo entre las primeras naciones y el gobierno. El pasado 7 de junio el ministro federal de Justicia anunció el nombramiento de Kimberly Murray, mohawk originaria de Kanehsatake, como interlocutora especial para coordinar la respuesta del gobierno de Canadá a las tumbas sin marcar.

Entre las acciones para fortalecer el respeto a los derechos, cultura y tradiciones originarias destaca este año el inicio del proclamado por la Asamblea General de Naciones Unidas Decenio de las Lenguas Indígenas, que se extenderá entre 2022-2032 con el fin de garantizar el derecho de los pueblos originarios a preservar, revitalizar y promover sus lenguas. Se une a las actividades de este decenio el V Coloquio Internacional de Estudios sobre Culturas Originarias de América, convocado desde el Programa de Estudios de Culturas Originarias de América de la Casa de las Américas, el cual, desde su fundación, en 2011, busca contribuir al conocimiento sobre las historias y realidades de los pueblos indígenas de Abya Yala (América Latina y el Caribe) e Isla Tortuga (Norteamérica). El evento tendrá lugar del 11 al 14 de octubre de 2022 y estará centrado en el tema Pueblos Indígenas: memoria, comunicación e idiomas.

En la actualidad, a pesar de que disímiles escenarios limitan el pleno ejercicio de sus derechos y ponen en riesgo la existencia de sus culturas, los pueblos indígenas de nuestro continente continúan su lucha por el reconocimiento de sus identidades y por hacer realidad sus derechos. Frente a la colonización cultural que pretende borrar las identidades y homogeneizar la respuesta humana a partir de la imposición de la globalización neoliberal como única forma posible y deseable de existencia, la resistencia de las culturas originarias del mundo, comprometidas con las generaciones no nacidas, ofrecen lecciones que la humanidad está obligada a escuchar.

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