Mirar La Habana con los ojos de Dazra Novak

Por: Lainerys Carbonell y Sheyla Valladares

La escritora Dazra Novak en la presentación de su libro Habana por dentro en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas

Caminar es para mí un ejercicio inspirador, confesó la escritora Dazra Novak, para definir el punto de partida de las historias que comenzó a escribir al plantearse la necesidad de acercarle a los cubanos, sobre todo a los que ya no vivían en Cuba, cómo era la vida en La Habana, desde los pliegues de la ciudad, desde sus sonidos y emociones, desde los lugares más conocidos hasta los que no aparecen en las postales ni en las guías de turismo.

Cada lugar transitado en esta urbe, cada suceso, evoca un sentimiento, un recuerdo, afirmó también la escritora, quien en 2013 iniciaría la aventura de escribir un blog al que puso por nombre Habana por dentro, una especie de reservorio donde guardó sus andanzas por la capital cubana, su manera de contar la vida citadina en su amplia gama de colores, personas, espacios, de ponerle nombres a la nostalgia, de atrapar algún recuerdo ante el riesgo de olvidarlo para siempre.

De ese blog, de las palabras que fueron construyendo puentes con sus lectores cubanos y de otros países, palabras que anudaron una comunidad diversa pero reconocible en su amor por La Habana y la manera cubana de ser; nació el libro de igual título, el cual fue presentado en la Sala Manuel Galich de la Casa de la Américas, y que vio la luz bajo el resguardo del Fondo Editorial de la institución cultural cubana.

De los más de cuatrocientos textos aparecidos en el blog, cincuenta conforman la obra literaria, compuesta, además, por excepcionales imágenes que complementan este viaje distinto por la ciudad. Como dato curioso, Dazra hizo saber que cuando fueron seleccionados finalmente los textos para el libro, hubo que volver a los lugares narrados para fotografiarlos nuevamente con la calidad necesaria, a partir de los requisitos de la impresión.

En Habana por dentro nos vamos de la mano de Dazra Novak, guiados por su mirada aguda y alejada de la falsa complacencia, a recorrer la Habana Vieja, Centro Habana, Diez de Octubre, el Cerro, el Vedado, Jaimanitas. Nos acercamos, a través de un lenguaje opuesto al casi siempre epidérmico discurso turístico, a sitios como el Paseo del Prado, el Parque de la Fraternidad, las calles Monte, Obispo, la Iglesia de Reina, la Plaza Vieja, el Callejón de Hamel, la Calzada de Diez de Octubre, el Estadio Latinoamericano o el Malecón sin agua, entre otros puntos de un mapa propio, elaborado con honestidad y belleza.

La autora, además, logra establecer un intercambio de recuerdos con sus lectores, es decir, desde su memoria de un día, un aguacero, de su paso por un edificio singular, conecta con las remembranzas de cubanos que, igual que ella, vivieron la emoción de ese momento. Este libro también mira La Habana desde las azoteas, los pregones, las creencias, entusiasmos y tristezas de la gente que la configura; y por eso logra que también muchos extranjeros se identifiquen con sus narraciones, pues entre humanos, la nostalgia, los recuerdos, la huella del lugar donde se ha nacido, tienen similares connotaciones.

Otro de los atractivos de este libro, y que antes fue distintivo del blog, es el empleo de un español cubanísimo, en el que no faltan los cubanismos y la “mala” palabra, que entre los cubanos es tan socorrida para marcar los estados de ánimo y las situaciones más fragorosas.  

Durante la presentación del hermoso volumen, diseñado por Laura Llópiz y editado por Iris Cano, la especialista del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, Caridad Tamayo Fernández aseguró que Habana por dentro invita a conocer la capital cubana desde la reinterpretación de una ciudad ampliamente mostrada a través del cine, las artes plásticas, la música; combinando una Habana viva, colorida, con esa misma Habana también quejosa y apocada.

Ciertamente, en su recorrido Dazra Novak no obvia las lastimaduras de una ciudad castigada por el tiempo y las veleidades de los hombres, con sabor a salitre en muchas de sus esquinas, pero que también hace de la alegría, la esperanza y la persistencia, los mejores caminos para seguir latiendo bajo el sol inclemente del Caribe.

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