Addio a Noé

Noé Jitrick, César Fernández Moreno, Francisco Urondo, Enrique Lihn y Roberto Fernández Retamar en una imagen de 1967.

En 1965 un jurado integrado por J.M. Cohen, Allen Ginsberg, José Lezama Lima, Nicanor Parra y Jaime Sabines otorgó mención en el Premio Casa de las Américas al poemario Addio a la mamma. Fue así como comenzaron a circular entre nosotros el nombre y la obra de su autor: Noé Jitrik, quien ese mismo año empezó a colaborar en la revista Casa y dos años después estaría entre los participantes del Encuentro con Rubén Darío, que celebraba el centenario del poeta nicaragüense. Desde entonces se hizo habitual la relación de Noé con la institución, que lo invitó en varias ocasiones (dos de ellas como jurado del concurso) y lo tuvo como frecuente colaborador.

Nacido en 1928 en Argentina, Jitrik –a quien debemos además una importante obra como narrador, ensayista y docente– falleció a los 94 años en Colombia, donde había sufrido un accidente cerebrovascular a principios de septiembre. Fue colaborador de la notable revista Contorno, junto con David e Ismael Viñas, León Rozitchner, Juan José Sebreli y Oscar Masotta, entre otros. Enseñó en la Universidad de Córdoba (allí conoció a su futura esposa, la escritora Tununa Mercado), antes de trasladarse a Buenos Aires, y luego a Francia y México, donde vivió exiliado. De regreso a la Argentina, en 1987, se convirtió en investigador principal en el CONICET, y durante los últimos treinta años fue director del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires. De forma paralela a la escritura de sus numerosos libros, Noé coordinó una obra monumental: la Historia crítica de la literatura argentina.

Entre los premios que recibiera se encuentran el Xavier Villaurrutia, el Pedro Henríquez Ureña y el de Caballero de las Artes y las Letras en Francia; asimismo, se le ha concedido el título de Doctor Honoris Causa en varias universidades del mundo. Cerramos este addio a Noé con los poemas que Casa de las Américas le publicara en su número 301.

No han dado este año

Será que los ojos

ya cansados de tanta imagen

que han visto

o que se han acumulado vaya

uno a saber dónde

en qué almacén

no distinguen bien

será que hay poco que ver

o que lo que se ve

es poco

se difumina

se disipa

como bruma después

que amanece

el hecho es que el olivo

el limonero

no han dado este año

han dado poco

como si no desearan

mostrar su luz

recompensar mi deseo

de su luz

han dado apenas un fruto

una magra respuesta

a una frágil

ansiedad.

El ser como esa nada

Cuando está

cuando hay en cantidad

la cebolla

siento un recelo desconfío

cuando en cambio no hay

ni cebolla ni ajo

trepa sobre mí

la angustia

qué haré cómo haré

sin cebolla

ni ajo

sin esa célebre pareja

Cástor y Pólux

de mi estar en el planeta

cifra

la cebolla y sus capas

nada menos que del ser

desvestido desnudo

el ser como esa nada

como ese suspiro cuando

se llega al final

a lo que sería su corazón

que no es un corazón

es una pura nada

cuando está

cómo será cuando falta

y ni un ajo la acompaña.

O él o yo

Mientras preparo

un pepino

que no se resiste se deja

pelar

afilado cuchillo

cuchillo decidido y filoso

ni siquiera pienso

en Neruda y sus navíos

ni en sus avíos

ni pienso en elogiar

su materia acuosa

su agrura que es

su identidad

me mueve otro impulso

impreciso

tembloroso

es una mezcla

de certera incertidumbre

de sabiduría

y un deseo casi

homicida

de sobrevivencia

quién es el más apto

quién el mejor

o él o yo

su contundencia obscena

o mi triunfal

y humano orgullo

de destrucción.

Eso que es tan bello

Eso que es tan bello

en una gata

no digamos sus caderas

oscilantes

ni su modo de sentarse

las patitas recogidas

su cauteloso andar

sino sus bigotes

alzados

pararrayos de tormentas

inminentes

esos bigotes que en la gata

la llenan de misterio

si uno los ve

mirándoles los ojos

que son como piedras

lúcidas traslúcidas

sosegadas siempre

vespertinas

el tiempo no les pasa

pues eso no es tan bello

en una mujer

aunque sea una mujer bella

asunto tal vez de especie

lo bello en una mujer

transcurre en otra

parte

visible a veces

oculta en otras

los bigotes en una mujer

la descalifican

atruenan

suenan como el espanto

es como si hablaran

y anunciaran

alguna innombrable

ferocidad.

Lectura

Mis ojos no descansan

están cansados

mis ojos caminantes

de recorrer palabras

puestas en línea o sueltas

algo que sale de ellas

salta se desliza

sin detenerse

a eso que pasa

en mis ojos cansados

lo llamo lectura

inasible lectura

algo dejan las palabras

un poso

un resto

algo salta como fuego fatuo

y serpentea hasta perderse

palpita en un lugar que es

un no lugar

a eso

justamente a eso

lo llamo lectura

lo que mis ojos cansados

no terminan

de entender

mis ojos que no miran

para adentro

distraídos

admiran la confusa

realidad.

Ángulos

Siempre creí

o sentí

o pensé

que mis pensamientos

o mis sentimientos

eran agudos

con el tiempo

que mucho no ayuda

se hicieron graves

y ahora

con el tiempo que insiste

en no ayudar

temo

o creo

que pueden hacerse

obtusos

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