El teatro en El Carmen de Viboral, ejercicio creativo comprometido

Por: Sandra Marta Paul

Encuentro en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas con integrantes de los grupos colombianos de teatro Tespys, Teatro Estudio y FarZantes.

Una brisa fuerte venida de lo más hondo de la geografía antioqueña inundó este martes la Casa de las Américas. Así se sintió el arribo a sus pasillos y salones de una treintena de jóvenes teatristas venidos de El Carmen de Viboral, municipio rural colombiano tocado por la gracia del teatro y de una sensibilidad colectiva muy especial.

Los actores de los grupos Teatro Tespys, Teatro Estudio y FarZantes, muy jóvenes casi todos, trajeron su arte y sus reflexiones a los espacios de la Casa, como parte de las jornadas de la Bienal de Teatro de Aficionados Unicornio, celebrada por estos días en La Habana.

Para los creadores, el intercambio de experiencias con el que inició la visita a la Casa, organizada por la dirección de Teatro de la institución, permitió compartir los retos cotidianos de un ejercicio creativo comprometido con los grandes conflictos de la sociedad colombiana.

Hubo espacio para escuchar historias de transformación y crecimiento personal vividas en primera persona, teniendo como telón de fondo verdaderas tragedias humanas que son resultado de la pobreza, la exclusión y la guerra.

El encuentro permitió también conocer de primera mano las esencias y desafíos de un movimiento teatral insólito por su fuerza y belleza, teniendo en cuenta su procedencia rural, comunitaria. Sorprende conocer que el ambiente artístico del poblado El Carmen de Viboral, en Antioquia, reúne nada menos que a una veintena de agrupaciones escénicas, cinco de ellas incluso con sede propia, en un asentamiento de apenas quince mil habitantes a dos mil doscientos metros sobre el nivel del mar.

Encuentro en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas con integrantes de los grupos colombianos de teatro Tespys, Teatro Estudio y FarZantes.

Entre ellas, el grupo Teatro Tespys que, con 34 años de labor teatral en su haber, no solo destaca por ser impulsor del Festival Internacional de Teatro El Gesto Noble de El Carmen de Viboral, sino por su contribución a la creación de varias redes regionales de intercambio teatral y por constituir espacio de formación para distintas generaciones de actores de la región.

Durante el encuentro se abordó el impacto del conflicto armado colombiano en la vida de las comunidades rurales del país y de qué modo se ha intentado llevar estas realidades al teatro. Asimismo, se abordaron ampliamente las expectativas y anhelos de estos jóvenes creadores al interior de sus agrupaciones artísticas para hacer del ejercicio teatral una experiencia de plena participación.

Vivian Martínez Tabares, directora de Teatro de la Casa de las Américas, llamó la atención sobre el hecho de que una parte de la dramaturgia colombiana va incluyendo entre sus temas las historias de los años de conflicto armado por los que ha atravesado el país. La figura casi mitológica del sociólogo y guerrillero Camilo Torres, que emerge también en este festival, ya había sido tocada también, según refirió la propia especialista, en una presentación del grupo colombiano Teatro La Candelaria en 2016. Todo ello como evidencia de un teatro que está pensando en zonas difíciles y dolorosas del pasado reciente del país.

Teatro Estudio presenta la obra El Monte Calvo, a partir del texto del escritor colombiano Jairo Aníbal Niño.

Los actores de la compañía Teatro Estudio tuvieron a su cargo el cierre del intercambio con la puesta en escena, en la propia sala Manuel Galich, de su obra El Monte Calvo, a partir de un texto del escritor colombiano Jairo Aníbal Niño. Cruda y a la vez sugerente recreación de un pasaje de la historia colombiana que refleja un conflicto universal: el uso de desfavorecidos para pelear guerras que nada tienen que ver con sus realidades y solo responden a intereses de poder.

De la puesta en escena cabe señalar su simpleza y minimalismo en cuanto al empleo de recursos escenográficos, lo cual contrasta con el texto desgarrador y contundente por su universalidad.

Al final de la emotiva presentación, a los teatristas colombianos les fue obsequiado el calendario de 2023 dedicado al centenario de Haydee Santamaría, una coedición entre la Casa de las Américas y Ocean Sur.

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