Pablo, Haydee, la Casa. Vínculos sagrados

Por: Sheyla Valladares

Fotos: Archivo de la Casa de las Américas

Era 2007 y Pablo Milanés recibía de manos de Gabriel García Márquez la Medalla Haydee Santamaría en la Casa de las Américas. Si se observan las imágenes de ese día de marzo la alegría podía sentirse como algo que se podía tocar. Lo que habría de entenderse como una manifestación del curso natural de la vida, el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, en ese momento presidente de la Casa, lo calificó para siempre como un «acto de elemental justicia por los vínculos sagrados de Pablo con la Casa, y en particular, con Haydee Santamaría”.[1]

Haydee y Pablo comenzaron a quererse desde los primeros años de la Casa. En 1968, en el mes de febrero para ser más exactos, Pablo, Silvio y Noel Nicola, ofrecen su primer concierto, consecuencia del Encuentro de la Canción Protesta y momento fecundante del Movimiento de la Nueva Trova. Desde ese momento serían los protagonistas de la canción que estaba naciendo[2], que singularizaría (para siempre) la forma de respirar y de ser de un país entero.

El vínculo de la Casa de las Américas con la génesis y el desarrollo del Movimiento de la Nueva Trova, además, permitió producir en 1968, los sencillos titulados Canción Protesta y 26 de julio: los nuevos héroes, en los que participó Pablo, junto con otros cantautores que comenzaban a conocerse como Silvio Rodríguez y Noel Nicola, y con figuras como Leo Brouwer, Enrique Plá y Eduardo Ramos. En ellos quedó registrado “por vez primera obras fundamentales en la cancionística cubana como La era está pariendo un corazón, Fusil contra fusil o Su nombre puede ponerse en verso y Canción del Elegido”[3].

Pablo Milanés y Haydee Santamaría. Premio Casa de 1970. Archivo de la Casa de las Américas.

Por esos años, la voz de Pablo y sus primeras canciones estuvieron estrechamente ligadas a las actividades que promovía la Casa. Durante 1969 el trovador intervino en el programa del Centro de la Canción Protesta de la Casa de las Américas que se trasmitía por la televisión cubana, junto con Silvio y Sergio Vitier, en ocasiones. También durante la celebración del Premio Literario Casa de las Américas de ese mismo año, como parte de un Encuentro con la Canción Protesta. Dichas convocatorias, que bajo otros nombres se sucederían en el tiempo, posibilitaron que su presencia quedara resguardada entre las paredes de la Casa[4].

En 1972 se realiza la serie Versos José Martí, una de ellas protagonizada por Pablo Milanés, quien musicalizaría los poemas “Es rubia: el cabello suelto…”, “El enemigo brutal…”, “El rayo surca, sangriento…”, “Vierte corazón tu pena…”, “Si ves un monte de espumas…”, “Mi verso es como un puñal…”, “Yo he visto en la noche oscura…”, “Éramos (fragmento de Nuestra América)”. Como parte de esta propuesta se incluirían otras canciones del propio cantautor.

Al reverso de la carátula del disco puede leerse: Una de las voces más profundas de la trova joven cubana (…) entrega en este disco versos de Martí (…) convertidos en canciones, donde la raíz genuinamente americana de los textos entronca con melodías que recogen sus aires en el pueblo, para juntas dar su magia, su incisiva belleza, su realidad y su fuerza.

Y es que Pablo siempre bebió del pueblo y tradujo su esencia en canciones, en las que de forma natural la palabra sencilla nombra y da cuerpo a las más complejas experiencias humanas. Una voz inigualable que trajo en su torrente sonoro, como de río, la tradición trovadoresca cubana renovada y con capacidad de amalgamarse con sus posteriores propuestas musicales.

Si seguimos alimentando esta especie de cronología breve y arbitraria (si tal cosa pudiera existir) de este vínculo perdurable, recordamos que Pablo participó en 1974 y 1975, en el concierto Nuestra América recita y canta a Chile, en apoyo a la lucha del pueblo chileno contra el fascismo instaurado por la dictadura pinochetista; y en el disco Compañero Presidente, donde quedó recogida una de sus canciones emblemáticas “Yo pisaré las calles nuevamente” junto con las de otros cantores como Daniel Viglietti, Alí Primera y Ángel Parra.

Al decir de María Elena Vinueza, directora de Música de la Casa de las Américas: “A Casa regaló su presencia y contribución en toda esa historia que hizo posible el nacimiento de una nueva estética en el modo de ser y hacer del canto para pensar la Revolución Cubana y esa América nuestra, la América digna, unida y solidaria que emerge de su poética martiana y cubanísima”.    

Con todos los trabajadores de la Casa, con sus seguidores y especialmente, con Haydee, Pablo celebró en un concierto el veinte aniversario de la institución, en el que también participaron otros integrantes del Movimiento de la Nueva Trova.  

En esa ocasión, el Movimiento de la Nueva Trova dio a conocer un poema escrito para el homenaje por las dos décadas de trabajo creador de la Casa guiada por Haydee: La nueva trova canta en la Casa/ porque es su casa (…) la Casa el útero y el pecho/ el primer calor, el primer hogar/ Lo proclamamos / porque es honra y orgullo legítimos (…)[5].

Un poema que enuncia la existencia de un lazo cuya permanencia registramos en el tiempo. Asimismo, sus canciones lo hicieron permanecer en la Casa en la voz de otros cantores. De la mano de la trovadora Marta Campos, el Coro Exaudi, Carlos Ruiz de la Tejera y tantísimos creadores, Pablo estuvo, volvió, una y otra vez.  

Aunque a veces no existan las palabras correctas para explicar las relaciones más profundas que establecemos con los otros, para la que fundaron Haydee y Pablo, son útiles «amigos», «confidentes». Desde el momento en el que la conoció, el joven trovador entendió su manera particular de acoger la Revolución y devolverla convertida en espacios de encuentro, de entendimiento, de diálogos fecundos, en belleza para la vida. Y le correspondió con la misma claridad y su creencia rotunda en Haydee, que para él era la Revolución. Luego, más tarde, cuando Haydee ya no estuvo, su recuerdo se prolongó en el nombre de una hija.

Para alegría de la Casa, de Cuba toda, la voz de Pablo, sus canciones crecieron, fueron apareciendo en discos, antologías, reediciones, colaboraciones. Se desbordaron sobre el mar y se fueron a recorrer los más disimiles lugares. Fueron insufladas de nueva vida por todas las personas que acogieron su canto inconfundible.

Actuación en el teatro Karl Marx junto a Sara González. 4 de marzo de 1979.

A lo largo del tiempo su música, su manera singular de entregarse “a la felicidad de cantar” como la llamó Gabriel García Márquez en la introducción de su disco Pablo Querido, le hizo ganar numerosos hermanos-amigos, muchos de los cuales se duelen por su partida, entre ellos los integrantes de los grupos chilenos Quilapayún e Inti Illimani, los argentinos Fito Páez, Liliana Herrero y Pedro Aznar, la colombiana Marta Gómez, los españoles Pedro Guerra e Ismael Serrano, quienes lo ha reflejado en sus redes sociales, así como tantos otros que compartieron con él en escenarios y diversos proyectos.

“La memoria de las generaciones siguientes evocará nuestra época desde sus canciones, desde su voz, desde ese canto que seguirá siendo paradigma y ejemplo para esas nuevas voces que hagan de la música un arma para defender los mejores valores del ser humano”, confía María Elena Vinueza.

Por su parte, Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas, en el mensaje que trasmitió en las redes sociales, al poco tiempo de conocerse la noticia del fallecimiento del cantor, subrayó que la cultura cubana sufre una herida terrible, muy dolorosa, pues Pablo y su obra nos pertenecen de manera definitiva. “Son nuestros. Son de Cuba. Y son de la Revolución Cubana (…) Pablo y su obra nos pertenecen. Y pertenecen también, por supuesto, a toda esa gente linda que en Nuestra América y en el mundo fue iluminada por el milagro de su poesía y de su música”[6].

En la Casa de las Américas. 1984

[1] Pone en el pecho de Pablo Milanés la Medalla Haydee Santamaría. Nota de Sonia Sánchez publicada en el periódico Granma el 10 de marzo de 2007. La versión digital se puede consultar en:  https://www.granma.cu/granmad/2007/03/10/cultura/artic04.html

[2] Casa de las Américas 1959-2009. Fondo Editorial Casa de las Américas, 2014, p. 71.

[3] Música de esta América. Disponible en: http://casadelasamericas.org/musica/sello/index.htm

[4] Gran parte de las referencias de la presencia de Pablo Milanés en la Casa de las Américas aparecen en las notas de prensa reunidas durante el periodo 1959-1995. Archivo de la Casa de las Américas.

[5] Nota de prensa “La nueva trova cubana canta por los veinte años de la Casa de las Américas”, del 19 de diciembre de 1979. Archivo de la Casa de las Américas.   

[6] Tomado de la cuenta en Facebook de Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas.

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