Adiós a Herminia Sánchez

Por: Vivian Martínez Tabares

La actriz recibió en 2019 el Premio Nacional de Teatro. Foto: Consejo Nacional de las Artes Escénicas

Poco antes de que culminara el día de ayer, 30 de noviembre, falleció en La Habana la gran actriz Herminia Sánchez. Nacida en Barcelona, hija de un padre andaluz y una madre cubana de Cárdenas, la familia regresó a Cuba a sus tres años de edad.

Egresada del Seminario de Artes Dramáticas de la Universidad de La Habana en los años 50, actuó con el Patronato del Teatro y Teatro Universitario, fue miembro del Conjunto Dramático Nacional y de Teatro Estudio, y fundadora del Teatro Escambray.

En esta última agrupación debutó como dramaturga en Escambray mambí, obra que tenía el propósito de hacer conscientes a los pobladores de la montaña del paso por allí del general Máximo Gómez y de la fundación por él de un campamento militar en estas tierras. Asimismo, acumuló material para una obra sobre la mujer, fruto de la investigación practicada con el grupo.

En La casa de Bernarda Alba, con Bertha Martínez

Se prodigó en múltiples proyecciones dentro y para la escena, pues fue también dramaturga, pedagoga, gestora y dirigente gremial. Si solo se hubiera dedicado a actuar, bastarían sus interpretaciones en La casa de Bernarda Alba y Macbeth, con Berta Martínez, y Morir del cuento, con Abelardo Estorino –que le mereció el Premio de Actuación Femenina de la UNEAC–, todas en Teatro Estudio, para calibrar su profesionalidad y talento, por la huella que dejó en la memoria de quienes la vimos.

Como herencia de las experiencias escambrayanas, a inicios de los años 70 funda junto con su compañero en la vida, el también director Manolo Terraza el grupo Teatro de Participación Popular para estimular la creación teatral en el ámbito comunitario y portuario. Primero, con los obreros de una escuela especial fundada por el Che, y luego con los estibadores del Puerto de La Habana y vecinos de Belén, crea Cacha Basilia de Cabarnao, Amante y penol y Audiencia en la Jacoba, al tiempo que comparte el escenario con los nuevos actores.  

En los 80 regresa a Teatro Estudio a la vez que mantiene su trabajo al frente del Teatro de Participación Popular, y comienza a desempeñarse como Profesora Titular de actuación en el Instituto Superior de Arte. Son años en los que combina el teatro y la docencia con el cine y la televisión. Entre una y otra etapa con Teatro Estudio actuó, además de las mencionadas, en La casa vieja, de Abelardo Estorino; Todos los domingos, de Arrufat; El alma buena de Se Chuan, de Brecht; La discreta enamorada, de Lope de Vega; Electra, de Sófocles; La Ronda, de Schnitzler, y La muerte de Bessie Smith, de Edward Albee.

Como Rafaela en el primer cuento de Lucía, de Humberto Solás

Después de haber debutado en el cine en Argentina y Venezuela, se recuerda su papel de Rafaela en el primer cuento de Lucía, de Humberto Solás, actúa en Hello Hemingway de Fernando Pérez. En 2001 protagoniza el teleplay Al atardecer, con Rosita Fornés, en 2009 participa en La anunciación, de Enrique Pineda Barnet, y en 2015 aparece en La ciudad, de Tomás Piard, con quien ya había rodado El castillo de cristal (1992), Ítaca y Siempre arribarás a esta ciudad (ambas en 1999). Para la televisión, trabajó en la serie Blanco y negro no y en la telenovela Diana.

A lo largo de su carrera se presentó como actriz en México, Guatemala, Venezuela, Bulgaria, Nicaragua, Barbados, España, los Estados Unidos y Alemania.

De su paso por la escena quedan los libros Teatro, de Herminia Sánchez, publicado en 1982 por Letras Cubanas; Herminia Sánchez. Teatro de fuerza y candor, por Ediciones Unión, en 2020; y el testimonio recogido por Francisco Garzón Céspedes en El teatro de Participación Popular y el Teatro de la Comunidad: Un teatro de sus protagonistas, Ediciones Unión, 1977.

Su obra Amante y penol apareció publicada en el número 39 de la revista Conjunto e integró el jurado del Premio Casa de las Américas en 1974 y la representación cubana en el I Encuentro de Teatristas Latinoamericanos y Caribeños, celebrado en la Casa en 1981.

Por su trayectoria artística, Herminia mereció el Premio Nacional de Teatro en 2019. Le fueron conferidas también la Orden Alejo Carpentier, la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Raúl Gómez García y el Premio Omar Valdés.

Retirada oficialmente desde 2014, cuando en 2019 recibió el Premio Nacional de Teatro, en el escenario del Teatro Hubert de Blanck agradeció públicamente a sus compañeros de la escena, a sus alumnos y al público, la retribución a sus largos años de trabajo. Modesta como el primer día, expresó: “Me comprometí a ser actriz, no sé si lo he alcanzado, pero siempre lo he perseguido”.

Hoy, Cuba despide a una gran mujer de las tablas.

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