Artes visuales y música, un viaje por Cuba, el Caribe y los Estados Unidos

Por: Amanda Echevarría

En la tarde del 23 de marzo, como parte del Taller Internacional del Programa de Estudios sobre Latinos en los Estados Unidos, organizado por la Casa de las Américas; tuvo lugar en la sala Manuel Galich un panel dedicado a la presencia artística cubana (música y artes visuales, fundamentalmente) en el escenario de los latinos en ese país.

Carmen Souto, moderadora del panel y especialista de la Dirección de Música de la Casa, dio la bienvenida al músico cubano Lázaro (Lachy) Núñez Vega, quien presentó su libro Arsenio con S de Son y de Salsa, un recorrido por la vida y obra del músico cubano Arsenio Rodríguez, «el Ciego maravilloso», de la Editorial Musical Atril; en el que el lector, según expresara su autor, podrá acercarse no solo a la figura de Arsenio, sino a momentos significativos en la transformación de géneros como el son montuno y la salsa cubana.

El título, prologado por el musicólogo José Reyes Fortún, constituye un trabajo de vital importancia para los estudios historiográficos de la música cubana puesto que los aportes de Arsenio inspiraron a generaciones de creadores latinos en los escenarios newyorquinos desde principios de los años 50´. El uso minucioso de la cronología y el dominio teórico musical, también son  aspectos relevantes destacados  por el prologuista aprecia.

En sintonía con esa visibilidad de las comunidades cubanas y sus improntas en los Estados Unidos, objetivo primero del taller, luego de la presentación del libro otras conferencias funcionaron como engranaje fortuito para entender el desarrollo de los músicos cubanos fuera de la isla. Raúl Fernández, musicólogo e investigador de la Universidad de California en Irvine, y Neris González Bello, musicóloga y profesora del Conservatorio Amadeo Roldán, abordaron la presencia de la música y los músicos cubanos en los Estados Unidos, así como el protagonismo de los jazzistas cubanos en la escena newyorkina, respectivamente.  

Raúl Fernández, musicólogo e investigador de la Universidad de California en Irvine.

Fernández recordó al músico dominicano Johnny Pacheco, cuyas colaboraciones con la cubana Celia Cruz, marcaron un hito en la trayectoria de la música latina en Estados Unidos. De igual manera, revisitó creadores actuales como la pianista y compositora Tania León, Premio Pulitzer de Música 2021; el flautista Danilo Lozano o David Valentín, además de agrupaciones como Nuevo Ritmo, La Sabrosa y la Charanga de la Cuatro.

Neris González repasó las hojas de ruta de los jazzistas cubanos radicados en los Estados Unidos, Elio Villafranca, Pedrito Martínez y Dafnis Prieto, quienes gozan de gran éxito como compositores e intérpretes, han logrado insertarse en el complejo mundo académico de la enseñanza de la música en ese país, han sido reconocidos con importantes premios y han obtenido la valoración positiva de publicaciones especializadas que han destacado su desempeño a nivel internacional. Estos tres referentes cubanos mantienen una comunicación permanente con las fuentes musicales de la isla.

Neris González Bello, musicóloga y profesora del Conservatorio Amadeo Roldán.

La música clásica, la composición y los aportes de los académicos cubanos en territorio estadounidense fueron los motivos de la conferencia de José Luis Fanjul, de la Universidad Complutense de Madrid, quien se acercó al panorama intelectual, vinculado a la creación musical durante la década del 40´y 50´.

En la época, explicó Fanjul, las relaciones entre la academia cubana y la estadounidense eran recíprocas y fructíferas, sustentadas en la posibilidad ansiada por muchos artistas, de complementar sus estudios en ambos países y obtener reconocimientos a través de proyectos como la Beca Guggenheim, por ejemplo, que  fuera otorgada en 1958 al compositor cubano Julián Orbón. Fue recordada, entre otras, la labor de Natalio Galán autor del libro Cuba y sus sones, quien también musicalizara poemas de Nicolás Guillén o Emilio Ballagas. Su trayectoria estudiantil y profesional estuvo vinculada en los inicios a la academia norteamericana donde figuras como Henry Corwell promovían la preparación y nivelación para jóvenes en la música de orquesta.

Odette Bello, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana; Nahela Hechevarría, especialista de la Dirección de Artes Plásticas de las Casa de las Américas , y Kirenia Rodríguez, Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

Por otra parte, el arte visual cubano y su manifestación en la diáspora, adquirió singular relevancia en las conferencias de tres investigadoras académicas invitadas al taller: Yolanda Wood, quien fuera directora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas, ofreció desde México sus perspectivas sobre la obra de dos artistas cubanos radicados en los Estados Unidos que, desde sus respectivas poéticas donde los cuerpos de los artistas juegan un papel fundamental en las premisas de sus trabajos, permiten visualizar la experiencia cubana y caribeña en contextos extranjeros donde el arte funciona como resguardo de la memoria.

Yolanda Wood, de la Universidad Iberoamericana y Universidad Anáhuac, México.

De esta forma, la investigadora nos acercó a la obra de Magdalena Campos Pons y Carlos Martiel, con especial énfasis en los desarrollos performáticos que ambos han realizado. Como punto común, la académica descubre en sus obras la necesidad de construirse identitariamente y hacer frente a la memoria de la corporalidad racializada y las trayectorias históricas que generan conflicto en la identidad. En obras de Campos Pons como 1478 millas, advierte Wood, se establecen lazos transterritoriales entre Matanzas, ciudad de origen de la autora, y Boston, urbe estadounidense donde ha vivido por años. Como un fenómeno de “tropismo visual” la mirada de la artista tiende al pasado, al origen y al vínculo primigenio con el lugar de nacimiento simbolizado en ocasiones por el color azul, icono de Yemayá, y de las intuiciones maternales que la deidad representa. Sin embargo, en Martiel, Wood reconoce el intento logrado de trascender la primera nacionalidad y buscar el origen en la memoria del cuerpo, cuyo color remite a su herencia antillana, por lo que resurge en una serie de experiencias decoloniales e históricas. Lo que el autor reconoce como “su archivo”, es decir su propio cuerpo, es ese espacio simbólico para revisitar las culturas caribeñas y desde ahí enunciar su performance.

Odette Bello, profesora de la Universidad de La Habana.

Por otra parte, la manera en que, a través de la creación artística, se reconstruye la historia y se vuelve constantemente a sus referentes, fue motivo para que Odette Bello, profesora de la Universidad de La Habana, expusiera los resultados de su investigación dedicada a las revisitaciones a la vida y obra de Ana Mendieta. La artista cubana, que vivió y murió trágicamente en los Estados Unidos, se ha convertido en icono del arte conceptual y performático, y también en insignia de la lucha por la visibilidad de su trabajo, la justicia y la equidad de género. En este sentido, ha sido una y otra vez recorrida por artistas contemporáneos, cuyos múltiples apropiaciones y lecturas, convertidos muchas de ellas en performances, no solo cumplen el propósito de homenajear la vida y obra de Ana Mendieta sino que reclaman insistentemente las miradas hacia el significado del arte que realizó.

Kirenia Rodríguez Puerto, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

Asimismo, Kirenia Rodríguez Puerto, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, se encargó de mostrarnos una parte de la diáspora cubana asentada en Puerto Rico, artistas que han creado un universo simbólico familiar, desde el cual pretenden escalar hacia los grandes escenarios artísticos de Estados Unidos, en muchos casos. Estos artistas comparten las intuiciones de la insularidad y los elementos de las culturas afrolatinas propios de ambos países. De estas y las experiencias migratorias que también los afectan, surgen artistas como Ernesto Pujol o la fotógrafa y artista digital Rosa Irigoyen, quienes dialogan con aspectos autobiográficos esenciales como la salida de Cuba, los posibles retornos y la cotidianidad e identidad fragmentada en la migración.

Nahela Hechevarría, moderadora de este panel, recordó al finalizar la gran importancia de la Casa de las Américas en la visualización de estas dinámicas artísticas en Cuba y desde la isla. Las exposiciones de Ernesto Pujol, Magdalena Campos Pons y otros, que se realizaron en los espacios de la Casa, a veces por primera vez en la isla, constituyeron momentos clave en la relación de los cubanos con su tierra natal, donde buscaban, más que aceptación, reafirmar  su propia identidad.

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