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Efemérides
En un día como hoy...

1801
Nace en Puebla el escritor y periodista mexicano Joaquín de Pesado, primero que alcanzó el título de Correspondiente de la Real Academia Española. Autor de Las aztecas, antología poética que constituye el primer intento literario por incorporar el legado poético de los antiguos mexicanos a la cultura mexicana. Muere el 3 de marzo de 1861 en la Ciudad de México.

1813
Nace en Guanajay el poeta satírico y costumbrista cubano José Victoriano Betancourt. Entre sus obras se encuentran Las apariencias engañan (1847), Artículos de costumbres (1941) y Descripción de la maravillosa cueva de Bellamar (1863). Muere el 16 de marzo de 1875.

1842
Nace en Cienfuegos el poeta y patriota cubano Antonio Hurtado del Valle, conocido como "El Hijo del Damují". Es considerado como una de las personalidades que dio mayor esplendor a la poesía revolucionaria en la Guerra de los Diez Años, distinguiéndose entre ellas el canto guerrero "A las Villas". Murió el 7 de junio de 1875.

1846
Nace en Camagüey el patriota e historiador cubano Fernando Figueredo Socarrás. Autor de La Revolución de Yara (1902); La toma de Bayamo (1893); José Dolores Poyo. Conferencias (1912). Muere en La Habana el 13 de agosto de 1929.

1888
Muere en La Habana el pianista y compositor cubano José Comellas. Sus obras fueron interpretadas con éxito, especialmente su Sonata Brillante para piano. Nació en Matanzas el 21 de febrero de 1842.

1909
Nace la actriz y cantante brasilera Carmen Miranda, símbolo internacional del Brasil durante muchos años. Actuó en radio, cine y televisión. Muere en 1955.

1945
Muere el escritor, periodista e historiador cubano Adrián del Valle, autor de Tradiciones y leyendas de Cienfuegos (1919). Nació el 27 de junio de 1872.

1955
Muere en Buenos Aires Miguel Carlos Victorica, uno de los más importantes pintores de Argentina. Entre sus cuadros se destacan Cocina bohemia (Museo Nacional de Bellas Artes), El collar de Venecia y la serie de sus balcones boquenses. Nació en Buenos Aires el 4 de enero de 1884.

1994
Muere en Medellín el cantante cubano Orlando Contreras, uno de los más conocidos cantantes de boleros. Se le conoce como "La Voz Romántica de Cuba". Nació en la Habana, el 22 de mayo de 1930.

2009
Muere en su ciudad natal el estelar bajista cubano Orlando Cachaíto López, figura principal del Buena Vista Social Club y último integrante de una dinastía de músicos cubanos que llevó el contrabajo al protagonismo en el son, el danzón, el mambo y el jazz latino. Entre ellos figuraron su padre Orestes Macho López y su tío Israel Cachao López, considerado uno de los inventores del mambo. Cachaíto nació en La Habana, el 2 de febrero de 1933.

2009
Es inaugurado en las sesiones de la edición 50 del Premio Casa de las Américas, el Programa de Estudios Latinos en los Estados Unidos, nuevo espacio de investigación y promoción de la Casa. Al frente del nuevo programa se designó al investigador cubano Antonio Aja, Director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.



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Entrevistas: Lemebel: el derecho a la diferencia
Enviado el Jueves, 16 de Noviembre del 2006 (14:10:04)
Literatura Entrevista al escritor chileno Pedro Lemebel, invitado por la Casa de las Américas a la Semana de Autor, este mes

por Deny Extremera y Mavy Padrón

Usted puede estar o no de acuerdo con Pedro Lemebel pero nunca quedará indiferente ante su persona y su escritura. Transparente, como esas crónicas suyas que muestran las venas y el corazón bombeando, atrevido cuando de decir su verdad se trata, aparece en esta entrevista respondida con la parquedad que imponen los correos electrónicos pero con toda la altura que es capaz de alcanzar en su vehemente verbo.

Se impone que nos hable de sus orígenes como escritor. ¿Cómo llegó a la literatura?

—En realidad, lo de la literatura vino relacionado con el activismo gay. Durante la dictadura, en un acto de la izquierda, leí el manifiesto Hablo por mi diferencia. Parece que gustó y me lo pidieron para publicarlo en un semanario, me pagaron y me pidieron otra colaboración. Allí, cuando tuve el dinero en la mano, se activó mi amor por las letras. Tengo una relación de sobrevivencia con la literatura, más que de trascendencia ontológica.

Usted ha recibido importantes elogios de escritores y críticos, quienes opinan que es “un icono de la narrativa latinoamericana actual”. ¿Cómo se ve a sí mismo como creador? ¿En qué punto de la literatura chilena actual se encuentra?

—No son tantos los halagos, a veces es solo por exotismo. Desconfío de las palmadas en el hombro, me desarman la silicona. Eso de escritor de culto, es una güevada. Yo ando por las calles, viajo en colectivo, me confundo con los olores y sabores de mi pueblo. El resto, son detalles. En el álbum macho, familiar y tradicional del canon literario chileno quizás soy la tía solterona cronista. No lo he averiguado. No me interesa esa parentela vinagre.

Ha expresado alguna vez su rechazo a la ficción y su apego, demostrado en su obra, a la realidad. ¿Por qué? ¿Qué le llevó del cuento a la crónica, de la ficción a la realidad? ¿Cuánto tiene Tengo miedo torero de ambas?

—Antes escribía unos cuentos en un taller literario de señoras, me aburrí de ese tecito letrado. Me solté el pelo, me subí las faldas y apareció la cronista contingente (que venga el burro y te lo cuente). Lo de Tengo miedo... fue real en un setenta por ciento, por suerte, gracias a la Virgen de las locas, si no, no estaría mandando estas plumas venéreas vía Habana.

Usted habla de lo necesario de la soledad para un escritor pero la referencia a la búsqueda e importancia vital del amor es un punto clave en su obra. ¿No hay contradicción?

—No recuerdo haber hablado de la soledad del escritor como edén literario. Yo escribo con el ruido social, con la pachanga colectiva que llega y veo desde mi balcón, me asquea ese éxtasis inspirado frente al mar a lo Hemingway. Con respecto a la contradicción, es sano contradecirse, a veces te permite repensar. Uno se aburre de encontrar la misma vieja todas las mañanas en el espejo del baño.

Hace veinte años escribió Manifiesto (hablo por mi diferencia), evidente declaración de principios. ¿Mantiene los mismos de entonces?

—Absolutamente, o tal vez, casi, siempre hay ajustes, revisiones. Han pasado ríos y años en el ínter tanto. Negarlo sería mesiánico. Aunque la música sigue siendo el plañidero éxtasis de la Internacional.

Ante el creciente éxito editorial y mediático ¿cómo burlar el sesgo mercantil con el que quizá le quieran encubrir, convirtiéndolo más en un personaje y difuminando la voz, lo que dice el Lemebel “políticamente incorrecto”?

—¡Qué pregunta más cabrona, siempre me la hacen como si viniera de Miami! El tema es cómo seguir siendo alterador en un sistema tan cooptador. Bueno, tengo tretas, artimañas y mañas para entrar a palacio por la puerta de servicio, dejar los alacranes venenosos y salir como si nada.

Carlos Monsiváis ha escrito que la suya es una literatura "de la ira reinvidicatoria", y usted mismo ha dicho que en su escritura dominaba la rabia, que quería temperar mejor esas furias para construir un corpus con otro tipo de ofensiva. ¿Ha sentido alguna transformación en ese sentido? ¿Temperar esa rabia no sería menguar la fuerza que define su obra, la eficacia política de su escritura?

—Quizás decir temperar, es hacer un alto, un respiro en el batallante caracolear de mis escritos. La edad pesa, pero culo y corazón nunca le van a faltar a esta vieja.

Nueve años han pasado desde su primer y único viaje a La Habana. Entonces estuvo como artista plástico junto a Francisco Salas, su compañero de Las Yeguas del Apocalipsis; ahora regresa con su primera novela y es, a la vez, el primer encuentro del público cubano con su obra. ¿Cómo espera sea recibida Tengo miedo torero en Cuba?

—Tan bien como se recibe un texto amigo, sangrado en los avatares de la lucha contra la dictadura de Pinochet. Ojalá guste, emocione o disguste, que también es una forma de aprecio. Espero encontrarme con el mismo afecto que recibí en mi viaje anterior. Me emociona el reencuentro como si fuera un viejo amor, un primer novio, un paisaje humano que amé antes de conocerlo.


 
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