
La gala de los Goyas: otra protesta contra la guerra de Iraq
Fecha Lunes, 3 de Febrero del 2003 (8:29:29) Tema Cine
por Mairelys Ramírez
La ceremonia de los Goya, los premios que concede cada año la academia cinematográfica española, se convirtió en un alegato contra la guerra de Iraq y el Gobierno de José María Aznar.
Al parecer el mundo del cine está mojándose las manos en contra de la guerra. Hace unos días se conocía que algunas cadenas de televisión de Estados Unidos estaban emitiendo un anuncio en contra de la invasión a Iraq , financiado íntegramente por actores norteamericanos.
La noche de sábado, directores, actores y el mundo del cine español en pleno convirtieron la 17 edición de los premios Goya, que muy poco tuvieron de glamour, en un acto combativo por la paz y donde las críticas al presidente español, José María Aznar, por secundar Bush, entre otras "meteduras de pata", no faltaron.
Por primera vez, en una noche de goyas, la política tuvo tanto protagonismo como el cine, que en España vive una de sus peores crisis según cifras recientes, aunque la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, se empeñe en demostrar lo contrario.
Del Castillo, que presidió la ceremonia y sólo fue enfocada una vez por una de las cámaras que transmitieron en vivo la ceremonia, tuvo que escuchar duras críticas a la gestión del Partido Popular (PP) ante la catástrofe del ‘Prestige’, un barco petrolero que hacia principios de diciembre se hundía, dejando toneladas de chapapote en las costas gallegas, una zona que precisamente vive de la pesca y que tardará muchos años en recomponerse de este desastre ecológico.
Todos los que participaron en la entrega de los Goyas, e incluso la mayoría de los asistentes, portaban en su ropa un cartel de "No a la guerra", un conflicto bélico anunciado hace varios meses y que la cadena de televisión pública española TVE 2 se afana en llamar "La crisis de Iraq".
"Ganar las elecciones no es un cheque en blanco. Hay que escuchar al pueblo que dice ‘No a la guerra’", afirmaba Javier Bardem, Goya al mejor actor protagonista por "Los lunes al sol", el filme que acaparó cinco premios, incluidos el de mejor película y mejor director, y que dejó a Almodóvar, por su "Hable con ella", con una sola estatuilla.
"Los lunes al sol, única nominada por la academia para representar a España en los Oscar, narra con crudeza los efectos de la reconversión industrial de finales de los setenta y principios de los ochenta en España, que obligó a cerrar miles de fábricas y dejó a miles de obreros sin empleo.
Bardem interpreta a un parado en esta película del joven realizador Fernando León, cuyos dos filmes anteriores "Barrio" y "Familia" lo delatan como un director que prefiere sumergirse en los problemas de los jóvenes de un barrio obrero de Madrid y que está irremediablemente comprometido con su tiempo.
"Quiero dedicar este premio a aquellos a los que se les niega el acceso a su propia vida, a los que luchan contra la miseria del desempleo y la precariedad", dijo León, para añadir que "la industria cinematográfica española está en crisis, pero cuándo lo estará la industria armamentística". Luis Tosar, Goya al mejor actor de reparto y otro parado como Bardem en "Los lunes al sol", recomendó a Aznar que si quería petróleo no hacía falta ir a Iraq: "ahí arriba (refiriéndose a la costa norte de España) ya tiene usted mucho".
Otro de los momentos emotivos de la ceremonia, que fue transmitida por La Primera de Televisión Española, una cadena gobernada por el PP, lo pusieron los trabajadores de la empresa Sintel, que durante un año acamparon en el madrileño Paseo de la Castellana en señal de protesta por su trágico despido. Estos hechos fueron recogidos en el documental "El efecto Iguazú" que se alzó con el Goya en el apartado al mejor largometraje documental, donde competió "Balseros".
Otro alegato contra el mundo laboral vino de la mano de "Smooking room", que logró una estatuilla a la mejor dirección novel.
El Goya a la mejor película extranjera de habla hispana, donde estaba nominada la cubana "Nada más", de Juan Carlos Cremata, recayó en "El último tren", del uruguayo Diego Arsuaga, mientras que Roman Polanski se alzó con el premio a la mejor filme europeo por "El pianista".
Lo que tal vez menos se esperaba eran los Goyas que consiguieron Geraldine Chaplin a la mejor actriz de reparto por "En la ciudad sin límites", y Lolita, la hija de Lola Flores, que ya en su primera incursión en el cine con "Rencor" resultó la mejor actriz revelación.
Seguramente esta gala de los Premios Goya dará de que hablar, sino es en el gobierno al menos será entre los españoles de a pie, que están poco acostumbrados a esta clase de enérgicas protestas en televisión, saturada de grandes hermanos, un concurso donde una cámara oculta graba cada uno de los detalles de la convivencia dentro de una casa de cerca de veinte personas; y de las tertulias del corazón, reino lidiado que persigue a los "famosos" desde la calle hasta en asuntos de cama.
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