IV Salón de arte digital: una mirada múltiple

IV Salón de arte digital: una mirada múltiple

Un regalo de imaginación y belleza le viene haciendo el Centro Cultural Pablo de la Torriente a la visualidad cubana desde que en 1999 se abrió el primer Salón de Arte Digital. Aquella idea inicial no sólo permitió rastrear un terreno del arte contemporáneo tan novedoso y provocador -en que lenguajes tecnológicos y artísticos parecen dialogar como compañeros de viaje- sino que supo detectar lo que estaba en desarrollo, es decir, el hecho artístico para colocarlo en la mirada del entendido y del público.

Los resultados de este IV Salón muestran- ahora con mayor hondura- el mérito de aquel sueño, la magia convertida en realidad. Basta con detenerse ante la asombrosa maravilla del talento para percatarse no sólo de la creciente calidad de las propuestas de los artistas nacionales -incluidos los de la capital y los de otras las provincias- sino también de las expectativas que un evento de esta naturaleza ha logrado despertar en creadores de tan diversas latitudes como Australia, India, Turquía, Italia, España, Irlanda del Norte, Francia, Hungría, Guatemala, Argentina, Colombia, Costa Rica, Polonia, Uruguay, Puerto Rico, Inglaterra, Alemania, México y Estados Unidos.

Mezclar lenguajes, elaborar hibridaciones donde aparecen los medios digitales junto a los performances, elementos corporales, videos, arte sobre papel, net art, los objetos implica una suerte de vindicación y un replanteo de poéticas visuales más allá de estereotipos formales o conceptuales. “Todo lo que amplíe fronteras, abra territorios para el talento y la creatividad es útil, necesario y bienvenido en el mundo de las artes (y en el mundo en general)”, ha dicho Víctor Casaus -director del Centro Pablo- en las palabras del catálogo de este IV Salón y así también lo confirman los debates realizados por artistas, críticos y periodistas en las sesiones del Coloquio Internacional desarrollado durante esta semana. Las polémicas también son necesarias para discernir, confirmar o cuestionar los procesos artísticos, verificar las certezas de un arte que “ha llegado para quedarse porque esta es su época”.

Si los medios digitales están bien usados como herramientas de expresión artística o son buscados como medios en sí mismos -es decir, se incorporan al plano de la virtualidad y son usados como parte integrante del discurso-, no cabe duda de que el resultado es un fenómeno estético. En este sentido en la conferencia El nuevo firmamento visual, que abrió las sesiones del Coloquio Internacional, el profesor y crítico cubano Jorge Bermúdez apuntaba “el que medie una máquina contentiva de una determinada tecnología, no quita que el resultado último pueda ser inteligente y bello, contribuya a ampliar la noción que tenemos de la realidad. El arte digital se presenta, si no como el camino del arte del siglo XXI, al menos, como uno de sus caminos más promisorios”.

Desde la óptica de la relación artista-computadora fue interesante escuchar el criterio de Luis Miguel Valdés, pionero del arte digital en Cuba desde los años precursores del Laboratorio de Computación Aplicada a las Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte quien entró a este universo por pura curiosidad, una capacidad que no ha perdido pero que prefiere mantener alerta cuando se trata de softwares demasiado complicados pues, según él mismo confiesa, “en materia de programas sé lo que quiero y hasta dónde lo puedo usar y cada vez quiero saber menos para con lo que sé, poder hacer mejor las cosas”.

Conocer las experiencias del acto creativo, el susto ante la pantalla en blanco, los recursos imaginativos, de conocimiento e intuición artística empleados para lograr determinada intencionalidad así como el uso de variados programas, filtros, transparencias, esta vez, en diálogo abierto con Yoel Almaguer, Yelián Rodríguez, Víctor García, Orlando Galloso, Angel Alonso, Pedro Luis Díaz, artistas premiados en el IV Salón de Arte Digital fue otro de los debates del Coloquio que contribuyó a enriquecer las miradas hacia esta manifestación que sigue teniendo entre los artistas jóvenes de nuestro medio sus más curiosos y desprejuiciados cultivadores.

En su tercer día, el Coloquio acercó la mirada hacia otras áreas que exploran lo digital desde la fotografía, la tecnología de la imagen, el ritmo de la percepción en arte digital, el net art, la computación física y el arte generativo. Estos temas fueron presentados por creadores norteamericanos a partir de prácticas artísticas diversas que incluyen la docencia como el caso del profesor Tom Igoe quien ha logrado revertir el foco de la computación hacia la persona y no hacia la máquina. Trabajar con pequeñísimos sensores, chips, motores, luces y otras herramientas ha hecho posible que los estudiantes piensen sobre los problemas de interacción e interpretación de las expresiones físicas para producir a partir de ellas respuestas apropiadas en la computadora.

Sobre el arte generativo el inquieto artista estadounidense Todd Holoubek, intenta una aproximación filosófica sobre el tema de la percepción. “La tecnología cambia la forma en que vemos el tiempo, el espacio y la manera en que vemos a los otros. Pero cuando nuestras percepciones son superadas por la tecnología, ¿cómo damos cuenta exacta de lo que vemos? En la era de la información nos guiamos por los datos en lugar de guiarnos por lo que ven nuestros ojos. Eso ha penetrado el mundo circundante y perfila un universo diferente. ¿Dónde somos tomados por la tecnología y por qué? El programa del tercer día del Coloquio incluye conferencias y varios paneles:

El arte digital en la Academia de San Carlos, Universidad Nacional Autónoma de México; Animación Digital; Alrededor de las instalaciones, y uno muy interesante sobre Arte en la red, uno de los temas que se presentan por primera vez en los debates del evento, y sobre el que expondrán artistas de Estados Unidos, Australia y España.

Alex Lamikiz, editor general de la revista española de cibercultura Bitniks comenta sobre el libro La nueva ciudad de Dios, publicado por Editorial Siruela y Bitniks así como el Cibermuseo Bitniks, ambos presentados ayer en el Centro Cultural de España: “Bitniks es una de las primeras revistas digitales en castellano. Entre sus sesiones destaca El Cibermuseo, un espacio on-line dedicado a los nuevos creadores digitales. En la actualidad cuenta con 23 galerías. Dentro de este espacio se organizan eventualmente exposiciones colectivas dedicadas a un tema, con el propósito de reflexionar sobre el arte digital. Hace poco se inauguró una muestra multimedia a las parodias de anuncios publicitarios en la que se ofrece una visión crítica y divertida del mundo de la publicidad”.

Hasta el próximo viernes continuarán los debates, se inaugurarán exposiciones personales -entre ellas Del azafrán al lirio, restrospectiva de la obra del artista cubano residente en México- Luis Miguel Valdés; presentación de publicaciones; concierto y espectáculo de danza interactiva con los bailarines suizos Ariella Vidach y Claudio Prati, así como el estreno del documental Arte Digital: la nueva era, producido por el Centro Pablo y dirigido por el realizador Alfredo Ureta.

Tomado de La Jiribilla

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