Veinte años sin Julio Cortázar

Veinte años sin Julio Cortázar

No hubo homenajes oficiales, ni reconocimientos literarios, sino una gran indiferencia oficial y un gran cariño en las calles para el que fue uno de los más grandes escritores argentinos. El que alguna vez se fue de aquí por antiperonista y pasó 10 años (desde 1973) sin recorrer sus calles por culpa de una dictadura a la que combatió con el fervor que le impuso a cada uno de sus actos.

De Buenos Aires se fue el 12 de enero de 1984, con el mismo silencio y cargando una leucemia que amenazaba llevárselo, como se había llevado a su esposa, Carol Dunlop, un tiempo antes. Un mes después, exactamente, moría en París habiendo cumplido uno de sus últimos actos: recorrer las calles de ese Buenos Aires que narró como nadie. Había vuelto a pasear por el puerto, se paró frente al Luna Park, saboreó los recuerdos de una confitería Las Violetas que ya no era la misma, se bebió el último café en la Richmond de Florida y hasta buscó, para tomarse una cerveza, a Horacio Oliveira y Traveler ("que a pesar de su apellido nunca salió de la Argentina") en ese paraíso del barrio Rawson, en Villa del Parque.

Es que Buenos Aires ocupó buena parte de su obra y otra buena parte París, "esa ciudad erótica", que se convirtió "en la mujer de mi vida". Siendo así, Buenos Aires fue para Cortázar una especie de primer amor, de esos que después lo rechazan a uno hasta alejarlo de sus calles, pero al que siempre se vuelve aunque más no sea en el recuerdo. A 20 años de su muerte, Cortázar dejó por aquí las marcas perennes de su obra y de su vida. A pesar del tiempo, y de ese empeño ciudadano por destruirlo todo, un tour por el Buenos Aires de Cortázar aún es posible.

Del país me queda un olor de acequias mendocinas… el sabor del Cinzano con ginebra Gordon en la Boston de Florida, el olor ligeramente alérgico del teatro Colón, la superpulman del Luna Park con Carlos Beulchi y Marío Díaz, algunas lecherías de la madrugada, la fealdad de la Plaza Once… (“Un tal Lucas”)


Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo*

por Julio Cortázar

(26 de agosto de 1914 - 12 de febrero de 1984).

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.

En la plaza de Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados.

En Amalfi, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.

Un señor está extendiendo pasta dentífrica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.

Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.

Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.

El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.

(*) De Historias de cronopios y de famas


Homenaje a Cortázar en la Feria del Libro en Cuba

por Basilia Papastamatiú

El jueves 12 de febrero, día en que se cumple el vigésimo aniversario del fallecimiento del escritor Julio Cortázar, la XIII Feria Internacional del Libro de La Habana dedicará uno de sus momentos a recordarlo, con la participación de sus amigos cubanos, quienes harán su evocación.

Este homenaje tendrá lugar a la 1 p.m. en la sala Onelio Jorge Cardoso, espacio en el que se presentará además el libro que reúne los relatos distinguidos en el concurso Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar del 2003 y se anunciará la nueva convocatoria de este certamen, creado en honor del gran autor argentino.

Julio Cortázar ha sido uno de los renovadores fundamentales de la literatura en lengua castellana del pasado siglo, y entre sus libros más trascendentales figuran Las armas secretas, Rayuela, Los premios, Rayuela y Libro de Manuel.

Dinamitó la noción de géneros y supo conjugar de modo inédito la ficción metafórica, la lógica del absurdo y un humor esperpéntico. Por otra parte, no escamoteó en sus textos su compromiso con toda causa humana y social justa, compromiso que lo condujo a ser un activo defensor de los procesos revolucionarios de nuestro continente, en particular el cubano y el nicaragüense

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