Historia de una vida: GH

Historia de una vida: GH

Gracias al espacio Mujeres en Líne@ que todos los meses el Programa de Estudios de la Mujer propone, los escritores Marilyn Bobes y Roberto Zurbano, junto a Daisy y Georgina, conversaron a propósito de este título reciente de Ediciones Unión.

Bobes, que además de su ejercicio escritural, es una de las más activas conocedoras y promotoras de la creación literaria de las mujeres, confirmó una vez más la valía de la voz poética de Georgina Herrera y las relaciones de su vida con su literatura.

Zurbano, quien es autor del prólogo del volumen, dejó en claro la destreza de Rubiera para reflejar no sólo la palabra de Georgina, sino también los silencios, las pausas y las elipsis que el libro contiene. Todo esto ligado, de una forma orgánica, a la vida y la creación literaria de la también dramaturga.

Aludió Zurbano, de igual forma, al título del libro en símil directo al acto mismo de golpear las almohadas para sacar el polvo y despejar las pesadillas. Es sin embargo, añadió, un testimonio raro, con el cual se toma distancia, hasta donde se puede, aclaró. “Nos encontramos con esos silencios que son una especie de invitación a ser llenados por la historia de cada cual, de una historia por venir. Asimismo puede verse como la confesión de desgarraduras no solo personales, sino también históricas que muchos compartimos.”

Después de las intervenciones de Bobes y Zurbano, Georgina comentó que con la publicación del libro se había dado cuenta de que la gente sí la conoce y la respeta. “Independientemente de que Daisy y yo reconocemos que quedaron algunos vacíos, creo que es un libro que me compromete mucho, es un libro que quizás en vez de abrirme las puertas, las cierre, porque a la gente no le gusta reconocer los errores. Creo que hay que decirlo todo, y cada cual debe cargar con su responsabilidad.”

Según Georgina, “la idea del libro surge de Daisy quien al ver que yo había cumplido los cincuenta, los sesenta y ya estoy en los setenta y no hay homenaje ni nada, pues decidió que algo tenía que hacer”.

Rubiera, confesó que dar a la luz la vida de Georgina era un compromiso que sentía que tenía con sus antepasados, en especial con sus antepasadas. “El problema no era volver atrás, no era desempolvar archivos y empezar a hablar de lo que pasaron las esclavas, cosa que más o menos se sabe. Yo quería decir qué hemos hecho las descendientes de aquellas mujeres, qué ha sido de nuestra vida”. Con Reyita, puntualizó, se dio cuenta que ese era el camino para visualizar a la mujer negra cubana.

Daisy confesó que el trabajo con Georgina –más de un año– no fue fácil, “porque ciertamente ella es fuerte y le gusta imponerse, además tiene una manera de decir que se ve en el libro. A veces yo colocaba una palabra y ella me decía, todo el mundo sabe cómo yo hablo, y la gente se va a dar cuenta que eso no lo dije yo. Y entonces no era fácil que ella buscara la palabra. Fueron momentos muy duros y difíciles, de llanto y alegría también, de silencios compartidos. Porque fuimos negras, pobres, de vida miserable”. Daisy Rubiera confirmó su idea de continuar escribiendo sobre mujeres negras, y anunció allí que ya tenía seleccionada la próxima “víctima”.

Golpeando la memoria –considerado por muchos como un clásico en su género– ha sido el resultado de muchos esfuerzos conjuntos, entre ellos el de la Universidad de South Hampton y el de muchos amigos. Rubiera informó que en estos momentos se encuentra participando en el proyecto Memorias e historias orales de la Revolución Cubana, de esa universidad norteamericana, en un equipo formado por varios intelectuales cubanos, cuya contrapartida en la Isla es el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX)

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