La comandanta Ramona del EZLN

La comandanta Ramona del EZLN

La Comandanta Ramona falleció este 6 de enero y “el mundo perdió a una de esas mujeres que paren nuevos mundos” y México perdió a “una de esas luchadoras que le hace falta”, así lo dijo el subcomandante Marcos en la ciudad de Tonalá, en la zona de la costa chiapaneca cuando se realizaba un encuentro con los pobladores del lugar, pertenecientes al Frente Cívico con la Justicia en las Manos.

“Hay momentos muy duros como este que les voy a decir ahorita, me acaban de avisar, por eso interrumpimos esto, que la compañera comandanta Ramona murió hoy en la mañana, lo que sabemos es lo que todos saben, la Comandanta Ramona le arrancó diez años a la muerte gracias al apoyo de gente como ustedes.”

“En este caso es muy difícil hablar pero lo que puedo decir es que el mundo perdió a una de esas mujeres que paren nuevos mundos, México perdió una de esas luchadoras que le hace falta y a nosotros nos arrancaron un pedazo de corazón.”

El auditorio tonalteco quedó perplejo y la confusión sobre lo que pasaba campeaba. La ruta de la delegación Zero fue modificada y el camino se abrió de vuelta. Todos regresábamos hacia San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La Otra Campaña quedó en pausa.

La muerte de Ramona nos arrancó de golpe un sentimiento de alegría que llevábamos por lo exitoso que está resultando la iniciativa zapatista, pero como lo que somos, soñadores de izquierda, no le tememos a la muerte porque somos viento y Ramona fue fiel a la lucha por la vida y eso es lo que vale, luchar por la vida aunque la muerte algún día nos abrace.

En la madrugada del primero de enero de 1994, Ramona dirigió las filas insurgentes que tomaron la ciudad de San Cristóbal, símbolo de la soberbia del poder. El fuego que alumbró esa noche no fue la de los fusiles, sino la de la luz que emanaba de los rostros cubiertos por el pasamontañas, el acto de fe, la creencia en cambiar todo, la vida al hilo, el ¡ya basta! que sacudió las conciencias de los pobladores de nuestro México. La insurrección.

La mujer pequeña de estatura, pero grande ya en la historia nacional, parió aquél día un hijo: Una generación de luchadores sociales que hoy se extiende por todo el territorio, una generación que recoge las enseñanzas del tiempo y modo indígena, un movimiento que a los ratos se ve a los ratos no, pero siempre está.

En Octubre de 1996, la Comandanta salió de la zona zapatista hacia la ciudad de México para participar en la construcción del Congreso Nacional Indígena (CNI). Ante 100 mil personas congregadas en el Zócalo de la ciudad de México, Ramona habló: “De por sí es muy pequeña nuestra palabra de los zapatistas, pero su paso es muy grande y camina muy lejos y se entra en muchos corazones.”

En su discurso selló la frase que hiciera grande a la dignidad indígena de nuestro tiempo: “Llegamos hasta aquí para gritar, junto con todos, los ya no, que nunca más un México sin nosotros”.

Hizo un llamado a caminar junto a la lucha indígena. “Hermanos y hermanas mexicanos: “Yo soy la comandante Ramona del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Soy el primero de muchos pasos de los zapatistas al Distrito Federal y a todos los lugares de México. Esperamos que todos ustedes caminen junto a nosotros. Esta es nuestra palabra, hermanas y hermanos mexicanos.”

Durante doce años, luego del levantamiento, luchó contra la muerte, una muerte que no venía de combates armados, sino del combate a la pobreza, ya que aquí en Chiapas las enfermedades curables llevan el signo del deceso y la sentencia de los cementerios. Pero aún así resistió, anduvo al filo de la muerte, pero siempre con sus bromas como entre los luchadores sociales se habitúa a hacer.

Ramona impulsó los derechos de las mujeres y fue una de las arquitectas de la Ley Revolucionaria de las Mujeres que a la letra dice: “En su justa lucha por la liberación de nuestro pueblo, el EZLN incorpora a las mujeres en la lucha revolucionaria sin importar su raza, credo, color o filiación política, con el único requisito de hacer suyas las demandas del pueblo explotado y su compromiso a cumplir y hacer cumplir las leyes y reglamentos de la revolución...”

La dirigente indígena le apostó a la lucha política del zapatismo y la última vez que se le vio públicamente, el 16 de septiembre del año pasado, pronunció unas palabras ante los adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona: “Muy buenas noches compañeros, compañeras, es mi nombre la comandante Ramona, me da mucho gusto que vinieron aquí con mucha gente, mandamos por muchos saludos para que le echemos muchas ganas a trabajar y que trabajemos juntos, es toda mi palabra, gracias...”

En esa ocasión, cuenta el subcomandante Marcos, Ramona “ese día de la plenaria, nos dio un bordado que había hecho ella cuando estaba convaleciendo de la operación que le hicieron hace casi 10 años y me la entregó y me dijo que esperaba que la Otra Campaña fuera como ese bordado, eso es lo que tenemos que hacer.”

Tomado de Rebelión


Entre rezos y cantos fue inhumado el cuerpo de la pequeña gran comandanta

por Hermann Bellinghausen

San Andres Sakamch'en de los Pobres, Chis., 8 de enero. La comandanta Ramona fue enterrada en las primera horas de esta tarde en el cementerio municipal de la cabecera de San Andrés, en una sobria ceremonia religiosa que reunió a los familiares de la indígena tzotzil, y un millar de zapatistas, representantes de todos municipios autónomos rebeldes de Los Altos.

La comandanta había sido velada en el caracol de Oventic, donde el Ejército Zapatista de Liberación Nacional le rindió los más altos honores. Como adelantó en Tonalá el subcomandante Marcos, el viernes pasado, el acto fue privado. En él habrían participado el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General, así como los gobiernos autónomos de Los Altos, bases de apoyo y milicianos del EZLN.

Desde anoche comenzaron a reunirse en el caracol de Oventic millares de bases de apoyo zapatistas. Llegaban en vehículos de transporte, la mayoría pertenecientes a los distintos municipios autónomos, especialmente de San Juan de la Libertad, Magdalenas La Paz, San Pedro Polhó y San Andrés Sakamchén de los Pobres, aunque también de Santa Catarina, San Juan Apóstol Cancuc y 16 de Febrero.

Los indígenas ingresaban al caracol y se perdían en la niebla helada. El silencio era grande, aún entre tanta gente que llegaba. Fuera de ellos, a nadie más se permitió el paso.

De allí salió esta mañana el discreto cortejo que la acompañó hasta el cementerio de San Andrés para la última ceremonia, que fue estrictamente religiosa, con el canto Más allá del sol, nubes de flores blancas y el llanto de los allegados a la comandanta Ramona. Desde horas antes ya esperaban allí unos 200 indígenas procedentes de San Juan Chamula.

Pasaban las 13 horas de hoy cuando llegó al cementerio, en las afueras de la cabecera municipal andresera, una ambulancia de la clínica de Oventic, bautizada con los nombres de Carlo Guiliani y Davide Dax Cesare, activistas italianos literalmente caídos en la lucha contra el neoliberalismo. La seguía una discreta comitiva de representantes de comunidades zapatistas de toda la región tzotzil en una decena de vehículos.

Entre rezos y cantos fue inhumado el cuerpo de la pequeña gran comandanta, bajo un sol radiante y el viento invernal. No hubo discursos, ni consignas.

Esta mañana, entre música tradicional de marimba y mensajes en favor del respeto a las mujeres, la Radio Insurgente Nuevo Amanecer de San Andrés transmitió la historia última del viejo Antonio, en voz del subcomandante Marcos.

"Los arroyos cuando bajan ya no tienen regreso, más que bajo tierra", dice la narración en la cual Antonio, hijo del viejo Antonio, refiere haber preguntado a su padre moribundo si tenía algún mensaje para su pupilo, y que el viejo Antonio respondió escuetamente: "Ya le dije todo lo que tenía que decirle. Ahora tiene mucho trabajo."

Sin mencionar explícitamente a la comandanta fallecida, Radio Insurgente transmitió por la tarde una cápsula dramatizada sobre el derecho de las mujeres a participar en asambleas, cooperativas y actividades políticas. Allí, una indígena discute con Juan, su marido, quien se niega a darle permiso para acudir a una asamblea. Y ella lo refuta ejemplarmente, defiende sus derechos y le cita el artículo 5 de la Ley Revolucionaria de Mujeres, que estipula que cualquier mujer tiene el derecho de participar en las actividades de la comunidad y de la organización zapatista.

Más allá de lo obvio, el homenaje a la comandanta Ramona consiste, no en que hoy se haya transmitido esta cápsula radiofónica, sino en que diariamente se difundan ese y muchos otros mensajes y noticias en favor de las mujeres indígenas. Y el hecho aún más elocuente de que ahora miles de mujeres, jóvenes y mayores han transformado sus vidas, las de sus pueblos y la de México. Como insurgentas, como comandantas, como gobernantes de sus municipios, como cooperativistas, promotoras de salud y educación.

Son millares de razones para decir que la vida y la muerte de Ramona no fueron en vano. Y si queda duda, que le pregunten a cualquiera de ellas.

Un mensaje desde Cuba

Hoy se difundió una carta enviada desde La Habana por Celia Hart, revolucionaria cubana, que rinde homenaje a la comandanta Ramona, fallecida "en plena faena revolucionaria", dice.

"El dolor es apenas una de las medicinas que llevamos con más ventura que nos permite traspasar la muerte. Porque la muerte comienza a ser mentira cuando la vida ha estado consagrada a evitar la muerte de nuestros semejantes. Y es éste precisamente el caso de la compañera comandanta Ramona.

"Quiero expresarle a las hermanas y hermanos del EZLN y en definitiva al pueblo de México, pues para él luchaba la compañera comandanta, que mi corazón revolucionario está a vuestro lado.

"Especialmente las mujeres latinoamericanas le debemos a la comandanta Ramona un rezo de más... por haber luchado por los derechos y aspiraciones de la mujer trabajadora, la que poco a poco se dispone a dirigir sus propios destinos.

"Sin dudas será esta gran pérdida motivación para que hagamos más fuerte, coherente y comprometida la otra campaña, en la cual va con ustedes el alma de América que espera que el buen México retome sus posiciones originarias en la cima del mundo.

"Yo estoy por supuesto... a vuestras plantas y para lo que necesiten. ¡Por el recuerdo de la comandanta Ramona todos prestos a la lucha! ¡Salud a la otra campaña! ¡Hasta la victoria!", concluye.

Tomado de La Jornada

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