La esclavitud en el Brasil actual

La esclavitud en el Brasil actual

Pisando fuera de su propia sombra. La esclavitud por deuda en Brasil circula actualmente en idioma portugués bajo el sello Civilização Brasileira y, desde su aparición, han surgido otros trabajos académicos sobre el tema desde diferentes enfoques: el derecho, la historia y la sociología, principalmente. Ricardo Rezende, por otra parte, además de sus investigaciones académicas se ha dedicado a los derechos humanos y con otros profesores recientemente produjo una película sobre la ocupación de la Amazonia y la violencia que ejercen los terratenientes.

Con estos materiales en su portafolios, Rezende, quien en la edición actual del Premio Casa de las Américas funge como jurado, asume que hay que nombrar las cosas por su nombre a pesar de que ahora, en pleno siglo XXI, cauce escozor y ya no digamos polémica la sola palabra esclavitud. Él, por supuesto, la usó intencionalmente para llevar al mundo universitario este concepto y así empezar a visualizarla desde la perspectiva de los estudios antropológicos contemporáneos.

“El término esclavitud tiene connotaciones políticas. Mucha gente prefiere usar otras palabras, por ejemplo trabajos forzados o peonaje, como en México, por ejemplo, pero yo creo que hay palabras que develan algo y otras que tienden a esconder ese algo, por eso creo uso el término esclavitud; revela una realidad”.

¿Qué lo motivó a desarrollar esta investigación?

—Durante 20 años recibí a estos trabajadores en mi casa. La gente escapaba de las propiedades (zonas de explotación) con el fin de nunca más volver. Después de 20 años me fui a la ciudad y entré a la universidad (Universidad Federal de Río de Janeiro), entonces empecé a hacer una investigación partiendo de entrevistas con esos campesinos, pero yendo a visitarlos en su propia casa, donde los encontré con sus familias. Ahí pude hacer preguntas que antes hubiera sido imposible plantearles, pues en los 20 años que estuve en la Amazonia yo tenía que ayudarles a salvar su vida, pero ahora tenía otro tipo de urgencia: comprender las razones más profundas de esta gente para dejar su casa.

“Esta gente, —explica el investigador— no tiene trabajo ni comida ni la forma de ganar dinero y, por lo tanto, tiene que buscarlo. Esa es la primera razón. Otras razones pueden ser un pleito en la casa, divergencia con el padre, la mujer o un hermano y, entre los jóvenes existe otra motivación, para ellos, a sus 18 años, es un momento de transición en su vida. No estudian, no hay trabajo, y entonces tienen que hacer el viaje para demostrar a su padre, a su madre y a su novia que él puede salir y regresar para convertirse en el hombre de la casa, la persona que va a mantener a la familia. Salen a buscar dinero aunque saben que es una promesa normalmente falsa. Ellos saben que van a estar viviendo sobre la sombra de otro; esto significa salir de casa donde está su gente y volverse outsiders, ser de fuera, de otra área y esto es peligroso.”

“Las empresas explotadoras, explica Rezende, siempre contratan gente de fuera de su área porque, claro, es más vulnerable y, además, esta es una condición elemental para implementar y mantener el sistema de endeudamiento.”

¿Cómo funciona?

«Pisando fora da própria sombra. A escravidão por dívida no Brasil contemporâneo», del brasileño Ricardo Rezende Figueira: Premio Casa 2006 de Literatura brasileña —Primero con el gasto del viaje, después tienen que comprarle la comida al dueño de la propiedad a su precio, y así es como se crea un sistema de endeudamiento creciente hasta terminar el servicio. Cuando éste termina, el esclavo es descartado y se le dice que ya no hay trabajo, pero en realidad el dueño no lo quiere mantener más, así que lo corre haciéndole notar que como él, el patrón, es muy bueno, lo deja salir y le perdona la deuda. Antes el esclavo tenía un costo que justificaba mantenerlo, pero hoy es tan barato que no compensa retenerlo.

¿Cómo es posible que en el siglo XXI se permita la esclavitud?

—Hay esclavitud en Estados Unidos, México, Brasil, Bolivia, Francia, India y África, Es un fenómeno internacional porque en el mundo impera una lógica, la lógica del lucro. Si no hay un control del Estado o de la sociedad civil, la probabilidad de tener esclavitud es muy grande. La lógica principal no es la lógica moral, sino la lógica del lucro. Si hay lucro, entonces es posible tener esclavos, pero si hay control, punición, denuncia, o si hay boicot no hay trabajo esclavo.

¿Qué tipo de trabajo hacen?

—Están obligados a trabajar en distintas modalidades. Yo hice mi investigación principalmente en la Amazonia brasileña rural. Ahí los esclavos preparan la tierra cortando árboles y sembrando pastizales para alimentar el ganado, pero en Brasil hay otras actividades, por ejemplo en la fruticultura y el carbón vegetal, áreas que no se han estudiado, así como tampoco se ha investigado el sistema bajo el que los bolivianos están en el sector textil en Sao Paolo.

“Los medios electrónicos y la prensa, en general, evidentemente, dan cuenta del fenómeno de la explotación de manera regular: los brasileños en Estados Unidos, los africanos en Francia, orientales o árabes en Alemania, etcétera.”

Casos de esclavitud disfrazada, en cierta forma, como señala Rezende. “A veces los gobiernos la permiten no de manera intencional, si bien hay momentos en que la propician, por ejemplo en los años 70 y 80 del siglo XX en Brasil la dictadura la favoreció. En esa época los terratenientes recibían plata del gobierno para ocupar la Amazonia con trabajo esclavo, un crimen financiado por el Estado. Hoy la esclavitud no se da con esa fuerza, pero persiste por falta de conciencia social.”

Al ser graduado en filosofía y ciencia de las religiones, con maestría en Sociedad y agricultura y doctorado en Ciencias Humanas con especialidad en antropología, Ricardo Rezende, optó por ordenar los millares de documentos que había recopilado durante casi treinta años y escribir probablemente la primera tesis de doctorado que hay en Brasil sobre la esclavitud, tema que los investigadores habían abordado en general desde el punto de vista histórico y que, según ellos, había terminado en 1888 con la abolición de la esclavitud: La Ley Áurea.

“En 1888 —dice el investigador—, terminó la esclavitud legal, pero continuó la ilegal, y de eso no se dieron cuenta los historiadores y, de hecho, aún hay quienes no concuerdan conmigo en que ésta sigue existiendo.”

De cualquier forma, Rezende sabe que gracias a él, la universidad dio cabida a una línea de investigación nueva, y su libro no sólo consiguió agotar el debate universitario/académico, sino que ya hay más gente que escribe e investiga el tema en el campo. Asimismo, con la aparición del libro en español bajo el sello de la Casa de las Américas, Ricardo Rezende espera que otros investigadores accedan a él y estudien el problema en su propio país.

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Eugenia Montalván Colón es periodista de Unasletras

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