El “boom”, el barroco y la “literatura latinoamericana”

El “boom”, el barroco y la “literatura latinoamericana”

En el tono desenfadado y crítico que lo caracteriza, Taibo planteó su perspectiva de lector y recorrió sucintamente los caminos de la escritura continental, subrayando el llamado boom latinoamericano, un fenómeno que llegó “bombardeado desde España”, pero que —según dijo— “estaba avalado por la sorpresa continua que significaban los libros que iban cayendo en nuestras manos”.

“Fuimos apasionadamente desconcertados por la manera de narrar de García Márquez en La hojarasca, por la Rayuela de Cortázar; deslumbrados por La ciudad y los perros de Vargas Llosa, conmovidos por la poesía de Benedetti, fascinados por los laberintos de Onetti”, apuntó Taibo, antes de referirse a la trascendencia que, como parte de ese momento, tuvo su compatriota Carlos Fuentes.

Apuntó que pertenece a una generación educada para “leer en barroco” y que “el boom tuvo la inmensa virtud de educarnos en el gusto por la complejidad, en ir avanzando de una literatura de corte anecdótico hacia una literatura de corte anecdótico formal muy interesante”.

Recordó que entonces todos se preguntaban “cómo es posible que este continente esté en la supervanguardia, en el sentido de producir lo que a nosotros nos parecía simultáneo y no lo era”, y agregó que “había veinte años acumulados y compactados en una literatura de este nivel, de esta calidad, de esta profundidad, de esta capacidad de sugerencia, y al mismo tiempo, con una columna vertebral político-social muy intensa”.

Se refirió además a la diversidad de nuestra escritura continental, lo que lo hace sospechar de la existencia misma de una “literatura latinoamericana”. “Lo que había era talento a raudales, para desbordar, sobraba talento”, subrayó y agregó que los autores del boom tenían en común la voluntad de vincular la narrativa de hechos con la experimentación y que en la enorme mayoría de los casos, además, de una manera muy talentosa, la experimentación se ponía al servicio de lo que querías contar.

Asimismo, recordó que circunstancias económicas y políticas en nuestra región, así como el desinterés de los productores del libro en países que impulsaron el boom, como España, contribuyeron al momento de ruptura y silenciamiento que vive desde hace algún tiempo la escritura continental.

“Eso que llamábamos literatura latinoamericana dejó de existir. Nos hemos convertido en autores latinoamericanos… Hoy estamos refugiados en una serie de literaturas nacionales, tampoco necesariamente homogéneas”, enfatizó, y llamó a reconstruir los puentes entre nuestras naciones pues no duda “de una Latinoamérica que escribe y, por tanto, de la necesidad de la comunicación”.

Tomado de La Jiribilla

La Casa de Feria 2009, en La Ventana:

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