Las nietas de Nonó: ecos del más reciente teatro boricua

Las nietas de Nonó: ecos del más reciente teatro boricua

Manual del bestiario doméstico es una experiencia artística que mezcla teatro documental, teatro casero y familiar, teatro antropológico, intercambio comunitario, búsquedas de lenguaje relacionadas con el trabajo del actor, para crear personajes efímeros sin dejar de ser ellas mismas, en un juego de presentar y representar que desemboca en mucho más. Es también una aventura osada y autosuficiente, al crear una obra artística sin depender del modo de producción capitalista ni de auspicios estables, con el mismo sentido de sostenibilidad con que cultivan la tierra y hacen trueques con las frutas de su patio, en recuperación consciente de relaciones de producción y distribución más humanas. Con esa aventura, cuestionan las bases del sistema social, en relación con la formación del individuo, la desigualdad económica, el papel de la educación, el consumo y los estereotipos que genera en la percepción del otro.

Manual del bestiario doméstico relaciona su nombre con el hábito de suministrarnos instrucciones, pasos a seguir, conductas y estilos de vida que nos inculcan sin que muchas veces podamos elegirlos. Nació de una íntima necesidad de estas dos jóvenes actrices de rebelarse contra la experiencia de convivir y crecer entre una saga de mujeres solas, marcadas por el impacto de la desintegración familiar, la violencia y los hombres ausentes, muertos, presos o consumidos por la droga. Utilizaron como bibliografía el álbum de fotos familiares, lleno de imágenes que hicieron detonar la memoria y provocaron muchas conversaciones para descifrar símbolos; lecturas de Los condenados de la tierra, de Franz Fanon, con su análisis de cómo el sistema capitalista domestica al ser humano y lo convierte en bestia; del escritor boricua Eduardo Lalo, y escritos propios sobre el estigma que pesa sobre las familias en desventaja social. Todo lo que desató un intenso cruce de ideas. También, la creación de esta obra es resultado de otras acumulaciones sensibles, intelectuales y prácticas. De un lado, un acervo de experiencias sudamericanas liberadoras que abarcan, desde economías creativas para maximizar los recursos, hasta un taller de dirección teatral y actuación con Juan Carlos Gené, y del otro, labores ligadas al trabajo social y el paso por un grupo de teatro que fijó los límites de lo que no se quería hacer.

Ninguno de mis amigos y colegas impactados en el convivio como asistentes al Manual del bestiario doméstico puede contarlo, ni tampoco explicárselo en cada una de sus partes. Se lo impiden la fragmentación del discurso, claves ocultas que hay que investigar y algunas que, presumo, nunca podrán conocerse del todo, en su urdimbre de memoria individual, familiar y colectiva de las artistas y su entorno, y el arrojo de la propuesta.

Según he podido averiguar por medio de fuentes diversas, se inicia sin previo aviso, con la llegada a la casa del barrio periférico de la ciudad, cuando las anfitrionas ofrecen te a los visitantes. Prosigue en el interior de la casa con una inesperada sesión de ejercicios, y culmina luego de que, dividido en dos grupos, los espectadores sean testigos de situaciones en buena medida desconcertantes. A la salida, las actrices le invitan a comer con ellas, si lo desean, por un precio módico. Tan módico como la entrada sugerida, fijada en el mínimo federal de pago por una hora de trabajo, $7,25 --un precio bastante insólito para el teatro de la Isla--, y del que se exime a la gente del vecindario.

Quince funciones sabatinas de febrero a mayo, cada una para entre veinte y veinticinco espectadores, sitúan a Las nietas de Nonó en un mapa teatral en el cual se vertebran con otros empeños afines de la escena de la América Latina y el Caribe. El performero, dramaturgo, profesor e investigador Nelson Rivera recogió sus impresiones y las procesó a la luz de un riguroso y apasionado análisis, titulado "De vuelta al teatro político", que ubica el Manual... en la mejor tradición de teatro experimental.

En octubre Patio Taller reabrirá las puertas al Manual del bestiario doméstico, y mientras tanto, Lidela y Michelle, las nietas de Nonó, investigan el universo hospitalario y urden una nueva aventura.

Tomado del Boletín 50 años de Conjunto

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