Pasa por el cine, hoy y mañana

Pasa por el cine, hoy y mañanaCartel del 37 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano

Apostar, descubrir, vibrar, vivir. Una declaración de fe, me dice Pepe. Una creencia en una ilusión, a fin de cuentas, gracias a la cual el hombre ha vibrado, ha descubierto otros mundos. Un espejismo en el cual el hombre se ha visto reflejado, viviendo, al mismo tiempo, la vida de otros. Historias reales, imaginadas, soñadas, deseadas por el hombre, el mismo y otro, desde una calle de Lyon hasta La Habana empedrada o asfaltada.

Una declaración de fe, me dice más de una vez en la breve entrevista que tenemos. Como preámbulo a la película que está a punto de inundar de luz la platea, la pupila se abre, se contrae, se enciende, se humedece, se agranda y ocupa el cartel de la edición 37 del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

“Para ganar un escalón más, buscando no repetirnos, incorporamos el texto, y de esta forma no se trataba solamente de una coherencia visual. Nunca antes se había hecho. Y la frase Por el cine también está relacionada a su defensa en el contexto nacional, teniendo en cuenta las discusiones en torno a la Ley de Cine, por ejemplo”.

Sentados a la mesa: Lilia Díaz, Pepe Menéndez, Iván Giroud y parte del equipo de la actual edición del Festival conversan, discuten, negocian sobre la imagen de la fiesta del cine en Cuba. Pepe y Lyly proponen incluir mensajes de texto, no solamente visuales. Gusto por el cine, proponen los diseñadores porque quieren que los cinco sentidos se conecten, enciendan el deseo del espectador por el séptimo arte: huelan,  degusten, vean, escuchen y toquen. ¡Llegó el 5D! Iván responde, ¿por qué no dejarlo en menos palabras? ¿Por ejemplo, Por el cine? Está hecho. Esa tríada contiene muchos sentidos, y todos pasan por el cine arte, el cine lugar de encuentro, el cine festival, el cine industria, el cine futuro, el cine apuesta. Por el cine, no hay dudas, es una declaración de fe.

Con declinaciones y variaciones de un mismo tema, “Por el cine” es el slogan, para hablar en términos publicitarios, del Festival número 37. Un número raro, sin mucha gracia. Pero Pepe, Lyly y Raupa, creador del spot,  se ocuparán de lo demás, de echar por tierra la inocuidad de una cifra que también nos advierte que ya son casi cuatro décadas cultivando y cosechando el amor por el cine. Los cubanos sabemos un par de cosas sobre diciembre: para que el año termine tiene que clausurarse antes el Festival de Cine, lo que casi siempre ocurre a mediados de mes. ¿No es así? Pepe y Lyly encierran al tres y al siete en dos círculos. Se ven perfectos.

Es la tercera vez que el dueto Menéndez-Lyly diseña la imagen del Festival. En las dos ocasiones precedentes ha sido por licitación,  y ahora los organizadores le han encargado el trabajo, me explican.

“Cada uno busca sus propias semillas, luego las mezclamos en un gran semillero y de ahí seleccionamos. Nos dimos cuenta de que ambos habíamos trabajado con formas circulares, y nos inclinamos por ellas. Son  elementos sintéticos: un diafragma de cámara, el iris de un ojo, una diana,  un reloj, una tapa de botella, una aceituna, una rueda de la fortuna; o abstractos: espiral, una figura concéntrica, etc.” Luego va aclarando cómo el ojo arma el diapasón visual de toda la campaña.

Siguiendo la pauta de crear un sistema de comunicación homogéneo  donde la imagen esté en todas las aplicaciones como identidad de la edición, incluyendo las publicaciones periódicas y demás soportes, Pepe y Lyly quisieron subir la parada e incluir, como eje central de la campaña, el slogan y sus derivados. De ahí que algunos de los soportes y aplicaciones varíen según el público y la utilidad. Por ejemplo, el catálogo del sector industria “apuesta por el cine”; el pasaporte, en un juego gráfico de colores y tipografía, “pasa(porte) por el cine”; las invitaciones a la inauguración y clausura nos sugieren “una noche en el cine”. Se realizaron, por ejemplo, tres tipos de pullovers con diferentes textos: Estoy aquí por el cine, Vivo por el cine y Un like por el cine, conectándose este último con los modos de interacción de las redes sociales.

Además de la campaña regida por el slogan con declinaciones en su acepción, el Festival ha tanteado, con éxito, nuevos soportes promocionales, como el cartel urbano; o la creación de backing para fotografías (photo oportunity) tan en boga en los eventos de gran impacto mediático; o las tres versiones de pulóveres con diversidad de mensajes.

Raupa fue la apuesta de Pepe y Lyly para la realización del spot. Ambos diseñadores, junto a Nelson Ponce y Roilán Marrero desde la Casa de las Américas, han mantenido durante muchos años un diálogo fértil con Raupa, autor del mayor número de spots de la institución cubana y creador del diseño gráfico de América en la Casa, programa semanal de televisión de la Casa de las Américas. De manera que se trata de reanimar una conversación artística que conoce los guiños, las búsquedas y los lenguajes comunes. Y así sucedió. “Raupa añadió otros elementos circulares, y completó el ciclo vital añadiendo pequeños eslabones. Fue muy rotundo, terminó diciendo ‘viví y morí por el cine”.

Él tomó un gran riesgo, me dice Pepe. Debía expresar ese ciclo vital en 30 segundos: nacer y morir por el cine. “Para resolver el tempo dramático del spot prefirió - se arriesgó y lo logró - elegir no el fragmento tan acuñado de la pieza de José María Vitier, sino los compases iniciales de la guitarra, que es un tempo más lento y le venía mejor al dramatismo que quería emitir. Abandonaba lo que funciona por algo que podría gustar o no.

Las redes sociales dan cuenta de opiniones encontradas sobre este punto. Sin embargo, agrega Pepe, el consenso es que en la sala de cine, el espacio por antonomasia del Festival, antes de la proyección y luego del spot, el anuncio de los patrocinadores esté acompañado por el tema histórico del Festival. Es decir que el espectador que espera y gusta de la melodía completa, podrá escucharla.

El Festival guarda una contundente y larga tradición de cartelística, tal como el ICAIC ha marcado una línea entre diseño gráfico y cine. Nombres como los de Muñoz Bachs o Umberto Peña firman algunos de los carteles de ediciones del Festival del Nuevo Cine. Pepe recordaba el aerostato de Muñoz Bachs, uno de los padres imprescindibles de la iconografía del cine cubano. Luego de unos años en los cuales la imagen del Festival era creada por un artista plástico, siempre en alusión al cine, el diseño gráfico, en esa combinación única de soporte comunicacional e imagen artística, una relación tensa y en ocasiones no conciliatoria, vuelve a apoderarse de la identidad del Festival.

Tanto para Pepe Menéndez, Director de Diseño de la Casa de las Américas, como para Lyly Díaz, parte de su staff, diseñar tiene que ver, además, con la oportunidad de hacer algo más que no sea solo visualmente atractivo. “Entrar a otros territorios es más fértil, tiene otros alcances. No debe ser únicamente “bonito”, sino que debe ser eficaz y lo eficaz depende de lo visual, sí, pero también de lo oportuno, del contenido y de la densidad de sentidos. También hay que tener cuidado con la densidad del contenido, porque la ambigüedad a veces es positiva, pero otras, puede ser nefasta. Se trata de crear empatías, entender también ese alcance para que los creadores se motiven.”

“No se trata solamente de elegir una buena tipografía, color. El trabajo colectivo es muy importante. Por ejemplo, la frase Por el cine nació gracias a esa discusión colectiva”, concluye.

Repetir la creación del diseño, les gustaría sí, claro, es muy tentador; pero entendería, confiesa, si invitaran a otros.

Una coda para Pepe Menéndez. Un día después de inaugurado el Festival y cuando ya la ciudad está cargada con las imágenes circulares y la invitación y apuesta por el cine, el viernes 4 a las 7:00 pm, en la Galería Saúl Yelín, de la Casa del Festival  (Calle 2 entre 17 y 19, El Vedado), quedará abierta Cinegrafismo. Exposición de carteles Cuba-Quebec. En la muestra seis diseñadores cubanos (Tinti Nodarse, Edel Rodríguez (Mola), Lyly Díaz, Fabián Muñoz, Laura Llopiz/Pepe Menéndez y Giselle Monzón) junto a seis quebequenses (Laurent Pinabel, Vicent Arnold, Charlotte Demers-Labrecque, Élizabeth Laferrière, Daniel Leblanc y Julien Ponton) recrean 12 cortos de seis jóvenes cubanos y seis de Quebec. Lo interesante en este cruce creativo es que un diseñador cubano y un quebequense deben crear sendos carteles de un material audiovisual. De manera que cada cineasta tendrá dos versiones de su obra. Entre los realizadores cubanos se encuentran Marcel Beltrán (Cuerda al aire), Patricia Ramos, (El patio de mi casa), Armando Capó (La marea), Damián Saínz (Homenaje) y Susana Barriga (The Illusion)

Este peculiar diálogo – que ya ha tenido su estreno en el Festival de Cine de Montreal en febrero pasado – nació de un proyecto de colaboración entre Valérie Yobé, diseñadora gráfica y profesora en Ottawa y Pepe Menéndez seleccionó a los diseñadores cubanos. En Cuba apoyaron también el proyecto la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, el ICAIC, la Casa del Festival. Desde la 2 pm del viernes, en la sala Luis Buñuel, de la Casa del Festival, el público podrá apreciar los cortos y documentales seleccionados.

Comentarios

  • asbub0iqt7easbub0iqt7e publicado el 22/06/2016 13:57 #

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