Casa Tomada en la memoria

Casa Tomada en la memoriaArturo Arias, protagonista del encuentro de 1983.

Construir juntos, desde la memoria y los objetivos comunes, fue el propósito de Llegan los jóvenes a la Casa: revivir los encuentros, diálogo que reunió en la Sala Manuel Galich a protagonistas de los anteriores Casa Tomada: Arturo Arias, de 1983, cuando aún el evento no había tomado el nombre del cuento de Julio Cortázar, Jaime Gómez Triana, coordinador de aquel de 2009, y Arien González Crespo, de aquel de 2013.

El escritor guatemalteco Arturo Arias, quien leyera las palabras de apertura en esta cuarta edición de Casa Tomada, rememoró el encuentro que a principios de los 80 reuniera por primera vez en la Casa a la creación joven de la América Latina.

En aquel entonces, contó, llegar a la Casa de las Américas era para él algo muy grande, pues aquí encontraría escritores que había leído, pero que no conocía. El clima que encontró fue el ideal: un interés en compartir el trabajo que como activistas y también como creadores, los jóvenes participantes hacían. Unos años antes se había desatado cierta polémica por el Premio Casa de Novela que el propio Arturo Arias había recibido en 1981, y durante el encuentro, el tema dio pie al debate acerca de cómo transformar las maneras de decir, en un contexto en el cual se estaban produciendo ya algunas transformaciones socioculturales en la América Latina.

Hasta ese momento, aseguró el escritor, no existían espacios en el continente para compartir o discutir con colegas y creadores de otras manifestaciones, el trabajo y las experiencias de cada cual. Un momento que sin dudas, dijo, lo enriqueció mucho y lo acompañó siempre en su vida como profesor.

Para el año 2009, a partir de la estrategia que el departamento de Comunicación e Imagen de la Casa había trazado por el aniversario 50 de creada la institución, surge la idea de convocar a un evento que reuniera el pensamiento y la creación de los jóvenes del continente. Investigando los antecedentes de un evento así en la Casa, Maité Hernández Lorenzo, al frente del departamento, y Jaime Gómez Triana, quien también coordinara el evento, descubrieron el encuentro de 1983 y sus incidencias.

Casa Tomada, por primera vez con ese nombre, se fue construyendo desde la participación de todos los jóvenes que trabajaban aquí en ese momento. Jaime Gómez Triana, actualmente al frente del programa de estudios sobre Culturas Originarias de América, afirma que fue en aquel momento que comprendió la verdadera dimensión de la Casa, como institución viva y abierta a la creación y la vitalidad de los jóvenes.

Y luego, en 2013, el contexto era perfecto para volver a tomar la Casa. Según contó Arien González Crespo, directora de la Biblioteca, era un momento en que se lidiaba con una juventud apática políticamente, y donde los movimientos sociales y estudiantiles cobraban nuevas fuerzas. Las nuevas tecnologías se imponían cada vez más rápido como herramientas indispensables para la comunicación, pero también para la creación. El tema de la comunicación se ponía entonces en el centro del debate.

Allí vieron una continuidad y una renovación en las ideas que la Casa siempre había defendido, y el evento se presentó como un espacio ideal donde poner a dialogar a esa creación joven de la América Latina con la de Cuba. Así se realizó el tercer Casa Tomada.

Al finalizar el diálogo, se presentó una multimedia, un sueño de los fundadores del encuentro de reunir en un mismo soporte la memoria de los encuentros anteriores. Un volumen inmenso de información que reúne programas, videos, audio, información de las obras, gráfica y otros documentos importantes que servirán como referencia y material de consulta para todos los interesados.

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