Desde lo prohibido, un homenaje a Sonia Rivera Valdés

Desde lo prohibido, un homenaje a Sonia Rivera ValdésLa narradora cubana Sonia Rivera Valdés durante su homenaje (Foto de Vladimir I. Zuñiga Alaminos)

 

Hace unas semanas supe que ya tenía fecha. La fiesta de agasajo a una amiga querida estaba a las puertas. Y aunque ya estuvimos en el fiestón de agosto de 2017 por sus 80 años de vida, las jornadas debían ser más extendidas si se trata de un personaje de la cultura cubana como ella. Me llegó un correo en el que supe que la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, la red para la Promoción de la Equidad de Género con Incidencia Nacional y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), estaban cocinando algo y la llamé y le dije: quiero ayudar.

Y así me uní al festejo que Norma Vasallo, Julio César González Pagés y Teresa Fernández estaban armando. Hubo llamadas y todas las que dijeron que sí llegaron este miércoles. La motivación: un Coloquio Homenaje a Sonia Rivera Valdés con el título inspirtado en su más conocida obra, Las historias prohibidas.

La Casa del Alba abrió sus puertas a dos jornadas los pasados días 25 y 26 de abril, en las que llegaron amigas y amigos de la autora para reflexionar en torno a su vida y a su obra, y otros no tan amigos, pero curiosos por su producción literaria, que conocían poco. Este tributo permitió escuchar las interesantes reflexiones de Denise Ocampo y Zaida Capote, ambas del Instituto de Literatura y Lingüística; la interpretación desde la oralidad de los elementos centrales del Premio Extraordinario Casa de las Américas  de Literatura Hispana en los Estados Unidos de 1997 de Teresa Fernández; el enjundioso análisis de la boricua Marithelma Costa sobre la más reciente historia prohibida, la novela Rosas de abolengo; las conversaciones de la propia autora con la artista audiovisual cubana Nereida García Ferraz sobre el acompañamiento de sus obras a Historias de mujeres grandes y chiquitas.

Entonces, aparecieron nombres que han acompañando la vida de la narradora. Nombres de ausentes físicas como el de Lourdes Casal, el de Ana Mendieta, las recientes pérdidas de Isabelita Moya y Nancy Alonso. También otros que hacen su día a día, como sus hijos Marito, Chuchi y Pepe, sus respectivas compañeras de vida, lxs nietxs y los trillizos bisnietos. Llegaron igualemente esas amigas de siempre: Sonia Moro desde el instituto, Nancy Morejón desde finales de los 70 y Georgina Herrera de los 80. Con ellas rememoramos poemas dedicados como“Ante un espejo”, leido en la cita por Morejón, así como ciclones y tormentas de todo tipo vividos de conjunto. Pero también llegó su amiga Paquita Suárez Coalla, narradora asturiana que en esa suerte de sujeto transnacional, Rivera Valdés tiene en su camino como cómplice y gestora de Latino Artists Round Table (LART), organización gestora de Coloquios bianuales que constituyen un oasis de realización cultural en el medio de la urbe neoyorkina.

Todas y cada una de ellas tuvieron que agradecer. El encuentro fue para eso. Se trataba de congratular a una escritora, gestora y promotora cultural que, como dijo en varias ocasiones González Pagés, uno de los organizadores, “ha iniciado una labor antibloqueo sin precedentes, cuando todavía no se hablaba de ese tema”. Y por eso algunas instituciones no quisieron estar de espaldas al asunto. En espacios denominados Salutaciones, inspirados en aquellos del primer Congreso de mujeres de la dé cada del 20, llegaron al homenaje la Casa de las Américas, el Proyecto Todas Contracorriente, el Proyecto Palomas, la Editorial de la Mujer y el Ministerio de Cultura.

Dos jornadas que parecen que no quedarán en esos días. Ojalá las tertulias y la idea de permanecer coloqueando en torno a lo prohibido, geste un espacio en el que podamos disfrutar de la buena conversación con el alter ego de Marta Veneranda y sea otra forma de festejar por su existencia.

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